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MUNDIARIO

Apoteósico recibimiento en Sevilla al "Milagro de Empel" del Tercio de Olivares

El desfile procesional del Tercio de Olivares por el corazón de Sevilla, seguido por miles de personas, se vivió como un orgulloso y sentido homenaje a la Historia de España.
Apoteósico recibimiento en Sevilla al "Milagro de Empel" del Tercio de Olivares
El tercio de Olivares recreando el Milagro de Empel.
El tercio de Olivares recreando el Milagro de Empel.

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

El Tercio de Olivares decidía celebrar la festividad de la inmaculada recreando el Milagro de Empel del cuadro icónico de Augusto Ferrer-Dalmau. Lo que iba a ser una comitiva de recreación histórica para realizar una ofrenda a la Virgen, se convirtió en un acto popular, emocional y multitudinario de exaltación de la Historia de España y de los Tercios españoles. 

A las 7 de la tarde comenzaba el desfile del Tercio de Olivares en la céntrica Plaza del Salvador. Cuando hicieron su entrada, pasaron casi inadvertidos, porque aunque había grupos que esperaban su llegada, por ser fechas festivas y por afluencia de turistas que disfrutaban del puente prenavideño, en la plaza, "no cabía un alfiler". Un gentío que ignoraba lo que iba a acontecer y el porqué que de repente, entre las cabezas de la multitud, sobresalía una esbelta formación de picas. 

Una vez formados, a la orden del Capitán y del Maestre de Campo, el grupo de soldados uniformados, con espadas y picas, morriones, sombreros e indumentarias de época, acompañados de un puñado de “soldaderas” perfectamente ataviadas, despertaban una gran expectación entre los congregados en la plaza. Al igual que la figura de un religioso que los acompañaba que portaba una hermosa tabla pintada con una imagen de la Virgen.  Los que habían acudido a la convocatoria del Tercio de Olivares, amigos y amantes de la Historia, de repente, tuvieron que convertirse en improvisados guías y explicar la historia del Milagro de Empel a los sorprendidos grupos de sevillanos y visitantes que la escuchaban con atención y fascinación. Los que sabían idiomas llegaron a narrarlo a decenas de turistas extranjeros, cuyo asombro no era menor.

desfile  

Soldados del Tercio de Olivares.                

Cumplida la presentación, entre los murmullos  bulliciosos, retumbó la firme voz del propio Maestre de Campo exhortando al homenaje de gratitud a la Inmaculada Concepción. De forma sorprendente, se produjo un fenómeno espontáneo. Más de un millar de personas se fue uniendo a la iniciativa y acompañaron al Tercio de Olivares durante todo el recorrido por las hermosas calles, estrechas y tortuosas del centro de Sevilla con el rítmico sonido de los tambores de fondo. En las paradas por las plazas que iban atravesando, se iba recordando la gesta heroica y a aquellos ejércitos españoles de Flandes que estuvieron a punto de perecer y que se salvarían gracias a la intervención de la Virgen y que en muestra de agradecimiento, la harían patrona de los Tercios, de la Infantería y de la mismísima España. Se repartieron 400 octavillas con el cuadro de "El Milagro de Empel"  y un resumen explicativo que volaron entre las manos de los que pudieron hacerse con ellas. 

Ninguna fuerza de seguridad les acompañaba, ni cordón les separaba del gentío, pero la marcha fue cadenciosa y fluída marcada por un discurso valiente y épico salpicado de vivas a la Virgen, a España y a los Tercios, que fueron coreados con gran efusión y emoción por los miles de espectadores que a lo largo del desfile presenciaban la comitiva.  A la vez, miles de móviles brillaban en el aire recogiendo las escenas que transmitían el "milagro sevilano" a todos los confines de las redes.

La parte más espectacular del desfile fue la entrada nocturna en la regia plaza del Triunfo y su parada ante una Giralda, más dorada que nunca, que pareció sentirse como escenario natural del Tercio. No olvidemos que Sevilla fue la primera ciudad que postuló el dogma de la Inmaculada y que su Catedral fue el escenario de su reivindicación siglos antes que ningún otro templo del orbe cristiano. Y eso le daba privilegiada carta de naturaleza para formar parte de la procesión como uno más de la comitiva.La Giralda de una Sevilla. cuyo sobrenombre es "la ciudad de María Santísima". parecía sincronizar el dorado de su iluminación con la pequeña tabla bendecida que asemejaba a aquella que salió del barro neerlandés.

                 A los pies de la virgen

Miembros del Tercio arropando la tabla de la Virgen. 

El cierre y broche emocional del desfile fue la ofrenda ante una de las efigies escultóricas de la Inmaculada más antiguas de la Cristiandad. Los faroles iluminaron a los soldados piqueros que izaron el ramo portado por una joven "soldadera" y lo elevaron a lo más alto de los pies de la Virgen para que estuviera " a salvo de herejes". En ese momento, se entonó una sentida Salve Regina dirigida por el capellán del Tercio que transportó a todos los presentes a otro tiempo, a otro lugar y a otros valores, hoy perdidos, pero que fueron la esencia de lo que hoy somos.

El homenaje del Tercio de Olivares y la iconografía creada por Ferrer Dalmau lograban en Sevilla algo único: que un sencillo acto de celebración religiosa se convirtiese en una auténtica exaltación de patriotismo y de recuperación de la historia de España en la que subyacía de forma intensa y profunda el orgullo de ser español. @mundiario