Iria Flavia: ¿catedral antes que Santiago?

Iria Flavia, la antigua catedral. / JRB

Para conocer la historia de la sede iriense acudimos a los primeros escritos que existen sobre ello, que corresponden a historiadores griegos y latinos.

Iria era ideal para un asentamiento: entre las cuencas de los ríos Ulla y Sar, valle ocupado por un lago, sitio de paso entre dos calzadas romanas: la XIX, construida por el emperador Claudio (41-54) iba de Braga a Lugo y la XX llamada Per Loca Marítima construida por Vespasiano, que desde Roma daba la vuelta a todo el Imperio por la costa. El ramal que pasaba por Iria discurría desde Aqua Celenis (Caldas) a Brigantia (A Coruña).

En el año 79 el emperador Tito Flavio Vespasiano concede a Iria el Ius Latii, mediante el cual sus habitantes pueden obtener la ciudadanía romana si ocupan cargos públicos, es posible que Vespasiano concediese a Iria el título de municipium, ciudad romana, por ello los irienses agradecidos añadie­ron al nombre de la ciudad el apelativo de la familia Flavia.

Los primeros escritos referentes a la sede de Iria Flavia figuran en el Cronicón Iriense. El Croni­cón refleja los hechos más importantes sucedidos en la prelatura desde el año 561 hasta el año 1095 en que la silla episcopal se traslada a Compostela, por la forma de defender los intereses de la sede debió ser redactado por un canónigo de la propia Iria.

El primer obispo de Iria del que tenemos referencia escrita es Andrés, citado en el Cronicón Iriense al haberse distin­guido en el I Concilio de Braga el año 561. El obispo Andrés acude igualmente al I Concilio de Lugo el año 569 y al II Concilio de Braga el año 572. Durante su mandato era rey de los suevos Miro (569-583), el Cronicón informa de la concesión por el rey a la Iglesia de Iria de la propiedad de la Isla de Faro (La Coruña) compuesta por una torre de señales, una fortaleza en el medio y la ciudad amurallada.

Iglesia de Iria Flavia, en Padrón. / JRB

Le sucede el obispo Domingo, en su mandato el rey visigodo Leovigildo conquista Galicia. Domingo asiste al III Concilio de Toledo el año 589, el rey Recaredo y la nación visigoda adjuran a la religión arriana. Su sucesor es el obispo Samuel, asisten­te al IV Concilio de Toledo, presidido por San Isidoro en el año 633. El Cronicón cita como siguiente obispo a Gotemaro, figurando como asistente al VI Concilio de Toledo el año 638 y al VII en el año 646.

El quinto obispo en ocupar la sede iriense es Vincible, citado en el Cronicón por no haber asistido al VIII Concilio de Toledo y enviar en su nombre a Sindigis. Le sucede el obispo Ildulfo Felix asistente en el año 675 al III Concilio de Braga. Selva es el siguiente ocupante de la silla, citado como asistente a los concilios de Toledo: XII, XIII en el año 681 y XIV en el año 688.

En el mandato de Leosindo, siguiente obispo de Iria, se produce la invasión musulmana.

La silla iriense es ocupada posteriormente por los obispos Emila, Romano, Agustino, Honorato e Indulfo. El obispo Indulfo, aparece como firmante de un diploma el año 811, figura citado en el Cronicón Iriense algunas veces como Quendulfo I o Quen­dulfo II.

Teodomiro es el decimocuarto obispo de Iria, en el año 813 junto al ermitaño Pelagio descubren el sepulcro del Apóstol en las tierras de Iria Flavia, después junto al Rey construye la primera iglesia de Compostela, Alfonso II concede tres millas de terreno alrededor del sepulcro.

Teodomiro fue enterrado en la iglesia de Santiago en vez de en la sede de Iria, su lápida del año 847 apareció en las excavaciones del subsuelo de la catedral realizadas por don Manuel Chamoso, el obispo Guerra Campos y el padre Kirschbaum. La lápida está en la antesala de la Capilla de las Reliquias de la Catedral Compostelana. Su sucesor es el obispo Adulfo I, el rey Ordoño I concede a la iglesia de Compostela un nuevo terreno de tres millas.

Le sucede Adulfo II, los vikingos con cien naves  saquean las tierras de Iria hasta que el conde don Pedro les derrota. El obispo tenía poderosos enemigos que el acusan de sodomía ante el rey Alfonso III el Magno. Es sometido a la prueba del toro consistente en soltar al bravo animal delante del acusado, si atacaba era culpable, en caso contrario inocente, el toro se acercó mansamente y el obispo sale ileso del trance, sin embargo toma la decisión de dejar la sede iriense y se retira a Asturias.

Alfonso III nombra obispo de Iria a Sisnando I sobrino del anterior. El año 896 construye junto al Rey la segunda iglesia de Compostela. Alfonso III concede, "hasta doce millas de territorio en torno al sepulcro". El obispo reedifica las iglesias de Santa María del Camino, San Fiz de Solovío y mejora los monasterios de San Martiño Pinario y San Paio de Antealtares, fallece el año 920.

En esta época los reyes tienen la potestad de nombrar los obispos irienses, eligen para el cargo a los hijos segundos de los condes y nobleza gallega, el primero heredaba el título, muchos obispos fueron elegidos por su preparación guerrera, necesario para defender, junto a los condes, las costas gallegas sucesivamente invadidas.

A Sisnando I le sucede el obispo Gundesindo, hijo del conde Alvito y doña Argilona, muere de forma violenta al poco tiempo, año 923.

Su sucesor no es muy bien tratado en el Cronicón Iriense, el obispo Hermengildo no gozaba de las simpatías del rey segundo de Galicia, Sancho Ordoñez (925-929), tal vez el obispo no acudió a la entrega del cetro en la iglesia de Santiago. En su mandato sucede el martirio de Pelayo, niño de trece años era rehén del califa Abderramán II en vez de su tío Hermogio, obispo de Tuy. Pelayo por negarse a abjurar a la religión católica es torturado, San Paio muere martirizado en Córdoba el día 25 de Junio del año 925.

 El obispo Hermenegildo fallece el año 951 por el efecto de una comilona realizada después de requisar una vaca a una pobre viuda, el obispo "estoupou" según la expresión utilizada en Padrón, y su sepulcro según el Cronicón Iriense fue quemado por el pueblo.

Sisnando II Menéndez, hijo del conde Menendo y de Doña Paterna, fundadores del monasterio de Sobrado, es nombrado obispo de Iria. El rey de León Sancho I el Craso encarcela al obispo por ser partidario de su hermano Ordoño II, el rey muere envene­nado al salir de la iglesia de Santiago por una manzana que le entregó el conde Gonzalo Suarez, el obispo de Iria es restituído. Sisnando II fortifica La Lanzada pero en lucha contra la inva­sión vikinga en Fornelos, cerca de Cordeiro, muere al ser alcan­zado por una flecha.

Le sucede el futuro San Rosendo, hijo del conde Menéndez y de doña Ildaura fundadores de los monasterios de Celanova y Caaveiro, nació el año 907 y en 928 era obispo de Mondoñedo. Los vikingos retroceden cuando el conde gallego Gonzalo Suarez, el mismo que entregó la manzana al Rey, mata a Gunderedo.

Pelayo I Rodriguez hijo del conde Velázquez es nombrado obispo de Iria en el reinado de Ramiro III. El obispo funda la iglesia de San Benito do Campo en Compostela y corona al 3er rey de Galicia Bermudo II el Gotoso, ocupa la sede iriense durante nueve años retirándose después al monasterio de Celanova por desavenencias con el Rey.

El siguiente obispo de Iria es Pedro de Mezonzo, futuro Santo, nacido en Curtis el año 930 hijo del caballero Placencio. Durante su mandato Almanzor ataca y destruye Iria Flavia y Compostela desde el día 7 al 18 de Agosto del año 997. Pedro de Mezonzo reconstruye con la ayuda del rey Bermudo II la segunda iglesia de Compostela, fue el autor de la Salve Regina, murió el año 1003 después de dieciocho años de obispo. San Pedro de Mezonzo y San Rosendo fueron los obispos de Iria nacidos en Galicia que alcan­za­ron la santidad.

Ocupa la sede iriense Pelayo II Diaz, hijo del conde don Diego, cuenta el Cronicón que fue arrojado de la sede por sus canónigos mediante juicio.

Le sustituye su hermano Vimara Diaz. El nuevo obispo ocupa poco tiempo la silla, muere ahogado en el río Miño en circunstan­cias no aclaradas.

El obispo Vistruario ocupa la sede de Iria durante un largo período de veintiún años. Alfonso V el Noble ordena construir las Torres del Oeste. El rey Bermudo III manda encarcelar al obispo y muere el año 1037.

Don Cresconio, pariente del conde Mendo González es nombrado obispo de Iria. El rey de León y Galicia Bermudo III lucha contra el rey de Castilla Fernando I. Bermudo muere sin descendencia. Fernando I une los hasta ahora separados reinos, el Rey encarga de la educación de su hijo don García, futuro rey de Galicia, al obispo de Iria Flavia.

Desde 1037 a 1068, don Cresconio reconstruye la sede episco­pal de Santa María de Iria destruida por Almanzor, la traslada, más al interior alejada del río y del peligro invasor, a la cementerial de Santa Eulalia, catedral de Iria Flavia cerca de la Rocha Blanca.

Don Cresconio manda construir fuertes muros y refuer­za el puerto de Iria, solo a tres horas de las reliquias del Apóstol, Compostela, y las Torres del Oeste el Castillo Honesto fortifica­ción situada en un cabo del río Ulla frente a una isla, com­pues­ta de siete torres por ambos lados del río, para impedir el paso hacia Iria los barcos para pasar debían abatir sus velas.

Don Cresconio realiza una gran labor en la sede iriense, impone al clero disciplina, normas de aseo, tonsura y celibato, celebra en Santiago los Concilios Compostelanos de los años 1060 y 1063, utiliza el título de "Obispo Iriense de la Sede Apostóli­ca". El papa León IX, para evitar un posible cisma, prohíbe su utilización bajo pena de excomunión.

El obispo iriense regala una reliquia del Apóstol a la iglesia de Santiago de Lieja llegada a Compostela en peregrina­ción. Don Cresconio muere en las Torres del Oeste el 7 de Diciem­bre de 1065.

Le sucede su sobrino don Gudesteo, sobrino igualmente del conde don Froila de la familia Traba. El obispo ocupa la sede tres años, defiende los intereses del territorio iriense, entre el río Tambre y el Ulla, contra su tío. Don Gudesteo pasa la cuaresma en el castillo de la Rocha Blanca en Iria, el conde don Froila envía allí a sus partidarios, después de cenar los envia­dos entran en la cámara de don Gudesteo y le dan muerte.

Sancho II el Fuerte, rey de Castilla, destrona a su hermano don García rey de Galicia. Sancho nombra obispo  de Iria Flavia a Diego Peláez, hermano del conde don Gonzalo, el obispo eleva a veinticuatro los canónigos de Iria, Sancho II es asesinado, su hermano Alfonso VI rey de León hereda el trono de Castilla y encarcela al rey de Galicia don García.

El obispo iriense Diego Peláez inicia las obras de la tercera iglesia de Compostela, la actual catedral románica. Toledo es reconquistado el año 1085 y Alfonso VI establece la primacía episcopal en esa ciudad causando malestar en Galicia.

Diego Peláez es acusado de proponer entregar el Reino de Gali­cia al Rey normando, casando al encarcelado rey García con la hija del Rey inglés, es encarcelado por traición, aunque el obispo defendía la excarcelación del rey García y un Reino de Galicia libre. 

Alfonso VI nombra al Abad de Cardeña, Pedro nuevo obispo de Iria pero el papa Urbano II no acepta el nombramiento, en un primer momento solicita la reposición del obispo Peláez pero después nombra a don Dalmacio el Cluniacense.

En diciembre de 1095 don Dalmacio obtiene del papa Urbano II el traslado de la sede de Iria Flavia a Compostela, más protegida de las invasiones, don Dalmacio no llega a tomar posesión de la sede compostelana, muere en Cluny el 13 de Diciembre.

Iria Flavia pierde la sede episcopal, queda como colegiata con siete canónigos. El traslado de la sede supone la despoblación del burgo, quedan solo las viviendas de pescadores al lado del puerto. La reina doña Urraca fija los límites de Composte­la, de Norte a Sur entre los ríos Tambre y Ulla, de Este a Oeste desde el río Iso al mar, era el territorio de la antigua Iria. @mundiario