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Anny Peterson: "Leer es vivir otras vidas y enamorarse implica emociones únicas".

Entrevistamos a la escritora Anny Peterson: "El amor es una droga y se trafica con ella mediante la literatura. Yo misma me considero una yonki".

Anny Peterson: "Leer es vivir otras vidas y enamorarse implica emociones únicas".
Anny Peterson./ Anny.
Anny Peterson./ Anny.

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Ulises Novo

Ulises Novo

El autor, ULISES NOVO, colabora en MUNDIARIO y es escritor. @mundiario

Leo La droga más dura, de Anny Peterson, y su estilo rompe con los esquemas de la mayoría de novelas románticas que he ido leyendo. Sí, Ulises Novo, lee de todo, también "romántica".

Me gusta ese punto de vodevil almodovariano que tiene el género por naturaleza. Me gusta, me encanta, como la personalidad de Anny Peterson, con la que contacté pocos días después para hablar con ella. Lo peor que tienen las redes sociales es que dejan que alguien como yo campe a sus anchas y pueda conversar con escritoras iluminadas por una gracia congénita para narrar y para reírse de la posmodernidad como nuestra entrevistada.

Esa es Anny Peterson. Su novela pone de relieve las crisis de pareja; una reflexión social sobre la complejidad de amar y ser correspondido. Lo mejor del trabajo, el tono humorístico a lo Benabent y una descripción minuciosa de los personajes, algo poco frecuente en la novela romántica, que tiende a personajes planos y previsibles.

Después de varios skypes, me dio la oportunidad de esta entrevista. Espero os guste como a mí.

-Muchos críticos clasifican a la novela romántica como un género menor o como una subliteratura. ¿Qué opinión te merece un juicio de este tipo?

-Creo que una opinión peyorativa sobre un género, que hoy en día mueve tanto dinero, indica no haber sabido ver que la romántica esconde una demanda, ya no como hobby, sino como producto de necesidad. El amor es una droga y se trafica con ella mediante la literatura. Yo misma me considero una yonki. Y aunque se tilda de surrealista, repetitiva y hasta ofensiva para la mujer de nuestro tiempo, algunas tratamos de lavarle la cara y hacerla real, original y divertida, a pesar de su reputación manchada durante años.

- En tu novela, optas por parejas de personajes que se mueven dentro de una clase media, por lo general, insatisfecha con sus vidas. Parece que son criaturas condenadas a que la felicidad con la persona que tienen al lado no dure nada. ¿Por qué?

--Porque vivimos en la era de “Nada es para siempre”, y menos el amor. Porque vivimos en una época donde las noticias corren como la pólvora. Donde ya nada es secreto. Donde te sientes controlado. Asediado. Presionado por las redes sociales, los anuncios, las arrugas. Porque si no estás a la última no eres nada. Porque lo queremos todo y ya. Porque se ha perdido el respeto al sacrificio. Porque me gusta poner de manifiesto que en esta vida solo se aprende a hostias. Esas de las que intentamos proteger a nuestros hijos condenándolos a ser infelices e inseguros para siempre. Porque nosotros somos nuestros máximos saboteadores y por lo tanto el único que puede salvarte de tus psicóticos miedos.

-El título de “La droga más dura” tiene mucha fuerza, pero recurre a ese tópico del amor como adicción. Sin embargo, en tu novela, no hay idealismo, hay pulsión sexual y mucha.

-Será un tópico, pero no puede negarse que el amor es algo importante en nuestras vidas. No se necesitan idealismos cuando se ha demostrado que la explicación de esa sensación indescriptible es una mera combinación química. La atracción es muy poderosa. Somos animales, al fin y al cabo, y nuestros instintos laten con fuerza. La pulsión sexual es lo más tangible para diferenciar el amor del enamoramiento. Una lotería cada vez más dificil de alcanzar y que, a veces, desafía tus sentidos y tus principios. Fascinante.

-Parece que Elisabeth Benavent es una notable influencia en tu trabajo. ¿Qué diferencia a esta escritora de otras como Megan Maxwell?

-Su autenticidad. Sus quiebros. Sus diálogos. Su frescura. Su ritmo. Es difícil mantener la atención del lector constantemente por el modo de expresar las cosas. Tan personal. Tan genuino. Tan sincero. Sencillamente te atrapa en sus redes de una forma muy íntima.

-Aunque resulte una pregunta tonta, ¿hasta qué punto influye la realidad en tu novela? ¿O depende mucho de lo que lees?

-Las dos cosas. Porque en esta novela quería meter personajes y situaciones que siempre me han gustado, o que quizá me había quedado con ganas de ver evolucionar en otros libros y fueran por ciertos derroteros. A la vez, los he metido en ámbitos de mi vida que conozco bien y no me costaba imaginar una interacción realista y humana entre los personajes, respetando sus personalidades pero mezclándola con un toque de humor y mordacidad que me caracteriza en cada hoja.

-Desde el folletín hasta el cuento del siglo XIX, parece que este género nunca se agota. Se producen cientos de novelas al día de lo que se denomina “Romántica”, con argumentos parecidos por lo general. ¿A qué se debe este consumo masivo del género?

-A riesgo de repetirme, si se consume “Romántica” es porque hay demanda. Y, si hay demanda, es porque interesa. Y si interesa es por algo tan inherente en el ser humano como el comer. Alimentar el alma en este caso. De esperanza, de sueños, de la ilusión por encontrar una sensación que todos añoramos. La de amar y ser amado. Leer es vivir otras vidas, y volver a enamorarse desencadena emociones inigualables.