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Ana P. Camargo: “El pensamiento coreográfico es un filtro de la realidad”

La coreógrafa mexicana ha visitado España gracias a una beca para Jóvenes investigadores de la Diputación de Cuenca. "En los espacios pequeños también pueden suceder cosas muy interesantes", comenta Camargo sobre su paso por la ciudad castellano manchega.

Ana P. Camargo: “El pensamiento coreográfico es un filtro de la realidad”
Ana Camargo. / Alex Basha
Ana Camargo. / Alex Basha

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José An. Montero

José An. Montero

El autor, JOSÉ AN. MONTERO, es periodista, publicista, geógrafo y colaborador de MUNDIARIO. Máster en Comunicación y en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona. Ha sido profesor de Geografía del Ocio en la Universidad de Castilla-La Mancha. En la actualidad dirige el laboratorio creativo MakingUCLM, la revista cultural Espacies y cuenta historias en Radio Diferencia y Diálogos en el Iberia. @mundiario

Ana Paula Camargo Nateras nació en México, allí estudió coreografía en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y Lingüística Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante diez años trabajó en el INBA y lleguo a Madrid en el 2016 para estudiar el Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual que se imparte en el Reina Sofía de Madrid con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha. De ahí pasó al doctorado en Artes de la UCLM. Regresó a España en octubre de 2018 con una beca para Jóvenes investigadores de la Diputación de Cuenca y en unos días regresará a México pero promete volver.

— ¿Qué es lo que te ha traído a España?

— Estoy haciendo un doctorado en Artes con ARTEA, que es un grupo de investigación dirigido por José Antonio Sánchez, y también por otro investigador de Madrid, que se llama Óscar Cornago. Estoy a principios de mi doctorado y vine aquí por una beca orientada para la formación de investigadores. 

— ¿Qué trabajo estás realizando en España?

— Tengo formación en danza temporánea y también estudié Lingüística Hispánica. Hice el máster en prácticas de Cultura Visual que se da en Madrid en el Reina Sofía, y a partir del trabajo con ARTEA fue cuando me decidí a estudiar el doctorado. Llegué a Cuenca a finales de octubre del año pasado y me quedan unos días para volver a México. 

— ¿Del DF a Cuenca, pasando por Madrid?

— Yo siempre pensé que el cambio de Ciudad de México a Madrid iba a ser un cambio extremo, porque yo estaba acostumbrada al DF que tiene casi nueve millones de habitantes. Para mi llegar a Europa fue como decir: “Ciudades pequeñas de Europa” , pero al llegar a Madrid, para mi fue impresionante.

— ¿Qué te ha parecido trabajar en una pequeña ciudad?

— Para mi es un lugar perfecto, porque tengo la calma, el espacio mental y físico del espacio. Desde mi punto de vista, están sobrevaloradas las grandes ciudades. En los espacios pequeños también pueden suceder cosas muy interesantes. En Cuenca es fácil asistir a todos los lados y aquí porque he tenido un gran ambiente de trabajo en la Universidad, cosa que en las ciudades más grandes es muy difícil de conseguir.

— ¿Cómo está la vida por  México?

— Está claro que hay una situación difícil. El tema del narcotráfico siempre ha sido un asunto muy grave y de una violencia extrema . Lo que salva al país es la gente, a pesar de lo que ocurre, siempre hay capacidad de enfrentar lo que venga de frente.

— Cómo artista, ¿qué diferencia podemos encontrar entre Europa y México?

— En Europa, hay contextos mucho más abiertos; en México, en cambio, los contextos de creación son más tradicionales. En cuanto a términos de apoyo, México tiene muchos como las becas de postgrado, ya que sin ella, para mi sería imposible salir de México.  

— ¿Es danza es como el último reducto del arte contemporáneo?

— En algún momento lo fue, pero luego el mercado tiene mecanismo de convertir el producto en cualquier cosa.

— ¿El artista contemporáneo está condenado a la precariedad?

— Claro, hay muchísimas formas de enfrentarlo. Se ha hablado mucho de la sostenibilidad de las prácticas artísticas y de su economía. Esta pregunta se repite mucho, donde el tema central es la sostenibilidad de nuestras prácticas, de la economía de nuestras prácticas, de dónde viene los fondos, con quien trabajamos o para quién trabajamos. Y para quien trabaja de esto, sigue siendo una gran pregunta. Mi respuesta ha sido: yo fui docente durante muchísimos años en México, pero yo no puedo vivir de las becas siempre. En este momento, tengo una práctica gracias a una beca del gobierno mexicano que complementada con la de la Diputación de Cuenca me ha permitido trabajar en España estos meses.

— ¿Estás investigando sobre coreografía?

— Yo trabajo en el vínculo del acto escénico y su relación con fenómenos contemporáneo. La coreografía se interesa mucho en el cuerpo, en cómo el cuerpo está sujeto en una organización o un tejido social y cómo la coreografía puede tener injerencia en ese estar del cuerpo. Este es un tema en el que están trabajando muchos coreógrafos y artistas del cuerpo.

— El concepto mismo de cuerpo parece cambiar mucho con la biotecnología.

— Sí, para mi, el cuerpo en la sociedad conforme ha cambiado el paisaje social por la nuevas tecnologías y las nuevas formas relacionamiento, y cómo las nuevas generaciones están expuestas y se han criado en un contexto diferentes en las generaciones pasadas como sus cuerpos y su experiencia en el mundo y de sus vínculos con los otros seres del mundo se han visto modificados y sobretodo en términos de sensibilidad, atención y de vínculo con el entorno.

— ¿Dónde podríamos colocar el límite de la coreografía?

— No hay un límite en ello. Hay una cosa llamada coreografía expandida, en ella el asunto es no pensar esto como una técnica de composición, sino una forma de pensamiento, una manera de articular el pensamiento. Puedes ver el pensamiento coreográfico como un filtro de la realidad. 

— ¿En qué consiste la Coreografía Expandida?

— La coreografía expandida trata de no pensar esto como una técnica de composición, sino como una forma de pensamiento, una manera de articular pensamiento. Entonces tu puedes ver el pensamiento coreográfico como un filtro de la realidad.

— ¿Qué podemos considerar como arte emergente?

Tiene que ver con la intención de producir algo nuevo, pero no en términos de novedad, sino en términos de práctica para establecerlo como una especie de moda o de forma de hacer.  @mundiario