Los Álvarez Quintero vuelven a su pueblo de la mano de Pérez Reverte

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Pérez Reverte y Vigorra con los actores. / Mundiario
Tras décadas de olvido los Álvarez Quintero volvían a Utrera. Una espléndida jornada teatral que derrochó talento actoral y en la que refulgió la vitalidad escénica de su estilo.
Los Álvarez Quintero vuelven a su pueblo de la mano de Pérez Reverte

Los Hermanos Álvarez Quintero no podían tener mejor 150 aniversario. Ellos sí que fueron profetas en su tierra en vida y lo volvieron a ser este fin de semana. El teatro de su pueblo natal, Utrera, representaba en su homenaje dos de sus sainetes. Bajo el título Dialogando con los Quintero, los sainetes Sangre Gorda y Ganas de Reñir  refulgían en escena, exactamente igual que lo hubieran hecho hace casi un siglo. Y tras ellos, el público asistente pudo disfrutar de un ameno coloquio sobre la relevancia de sus autores que fue saltando del humor a la historia y que estuvo plagado de referencias y reflexiones filológicas y literarias.

Entre los involucrados en el proyecto, pesos pesados del mundo de la cultura. Pérez Reverte, reciente Premio Nacional de la Crítica, Jesús Vigorra de Canal Sur Radio, y los actores cómicos de moda  Los Compadres, recién terminada su película El mundo es suyo 2 acompañados de las actrices Carmen Canivell (El secreto de Puente Viejo) y Antonia Gómez (Orgullo de Mujer). En la coordinación, el asesor cultural Cristóbal Ortega y el Ayuntamiento de Utrera.

                     Elenco, Vigorra y P.Reverte

 El elenco, Vigorra y Pérez Reverte. / RRSS

Una puesta en escena sobria: El poder de la palabra

Una puesta en escena muy sobria -con la particularidad de que la mesa perteneció a los hermanos- y un teatro estilo italiano se convirtieron en el marco ideal para las dos obras representadas. Y es que Sangre Gorda y Ganas de Reñir, genuinamente quinterianas, dejaron traslucir un extraordinario dominio de lenguaje, el magistral poderío del tiempo escénico, el ingenio en las situaciones  y la caracterización de personajes, sobre todo los femeninos, totalmente “empoderados”. El público se volcó y disfrutó de todos los giros, mohines,- sobre todo de las actrices- que muchos reconocieron en sus propias abuelas, por lo que también se convirtió en un viaje al pasado, al pasado “doméstico y costumbrista” de tantos andaluces. Ellas estuvieron femeninas y enérgicas y en absoluto sobreactuadas pese a que sus personajes eran  mujeres arrebatadoras. Ellos, contenidos y pacientes, derrochando comicidad en gestos y actitudes.  La representación fue transmitida en streaming y se podrá disfrutar de nuevo a través de la página de la televisión local utrerana.

En la presentación por parte de Pérez Reverte y Vigorra, recitaron dos sonetos de los autores y hablaron de la modernidad pasmosa  que exhibían (habían pensado en “ modernizar” la ambientación pero se dieron cuenta de que su vigencia era absoluta y apenas cambiaron una palabra de un texto escrito hace cien años).

Los Compadres - Alfonso Sánchez, y Alberto López – conocidos intérpretes de El mundo es nuestro  y de series de televisión como Aquí Abajo, se vincularon a Pérez  Reverte con su proyecto “Patente de corso”. Una tragicomedia, basada en los textos periodísticos del propio escritor, que fue quien les propuso que representaran a los dramaturgos utreranos.

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Retrato de los dramaturgos.

Tras la representación, un debate de Ibsen a Los Quintero

Tras la representación se desarrolló el coloquio anunciado, una charla distendida que fue saltando de temas con el leit motiv del mundo quinteriano: su descrédito en el mundo de la interpretación, los conceptos de machismo subyacentes en el papel de la mujer conservadora- que les hizo enfrentarse a la Pardo Bazán, de armas tomar y también de centenario-, el oscurantismo al que fueron sometidos, el acento andaluz en la actuación o el humor catalán.

Fue de especial interés la reivindicación de los Quintero desde el punto de vista filológico. “En el habla andaluza popular su transcripción fonética es impecable”, “Es como una partitura musical que fija académicamente el andaluz”. Pérez Reverte hizo un paralelismo con Arniches en cuanto a la fijación del chulapo madrileño. Por su parte, Vigorra en esta línea, colocó a los Quintero en el mismo valor folklorista del padre de los Machado, Demófilo, o a Manuel Alvar y recordó que los más grandes de la escena como la Xirgu, María Guerrero o Borrás habían representado sus obras o que Galdós había quedado muy satisfecho de la adaptación al teatro que hicieron los Quintero de Marianela.

Cerraron la jornada citando a Serafín Álvarez Quintero “El poder de la palabra es superior a cualquier otro elemento. En las palabras está todo” y Pérez Reverte “invitó” a los Compadres a un desafío: que se atrevan a montar una gira que auguró exitosa porque los Quintero “ son un material de trabajo extraordinario”

Consideraciones en torno a los Hnos. Álvarez Quintero

Serafín Álvarez Quintero (Utrera, Sevilla, 26 de marzo de 1871-Madrid, 12 de abril de 1938) y su hermano Joaquín (Utrera, 20 de enero de 1873-Madrid, 14 de junio de 1944) eran miembros del Ateneo, Académicos de la Lengua y prolíficos escritores, y protagonizaron con enorme éxito cinco décadas del panorama teatral de finales del siglo XIX y principios del XX español. Más de doscientas obras de las que más de cien fueron traducidas y exhibidas como Francia, Inglaterra, Alemania o Italia- como recordó Pérez Reverte.

Personajes tan sólidos -y críticos- como Pérez de Ayala, Azorín o Luis Cernuda estimaron su valía literaria. El olvido -consciente- o rechazo de los Quintero del último medio siglo vino de la mano del progresismo que los tildaba de reaccionarios, rancios y de contribuir al estereotipo de la España de pandereta, o de la “españolada". También les acusaban directamente de ser “ideólogos del franquismo ", aunque la idealización-estereotipo de lo andaluz tiene raíces mucho más antiguas que el franquismo. En palabras de Reverte, su rechazo se debía a "la estupidez de una izquierda que no supo reconocer que había debajo un material teatral maravilloso".

La España-Andalucía (casi en sinécdoque) de los Quintero era luminosa, optimista y cargada de valores humanos y cristianos -hoy casi políticamente incorrectos- y fue tildada de falsa, sus argumentos de superficiales, y sobre todo, se cebaron en su ausencia de crítica social. Obviando dos supuestos fundamentales en todo creador: el optar por una visión u otra es intrínseca a la libertad del escritor, pero eso no hace falsa la visión elegida. Al igual que optar por el carácter lúdico y divertido de su teatro, no los convierte en creadores menores.

El estilo teatral de los Quintero es vivaz y de estructura dinámica, y sobre todo está marcado por una personalísima faceta cómica que jamás los hace caer en la ordinariez ni en el falseamiento del acento andaluz. Escritores de talento y gracia, sus personajes aparentemente sencillos, aparecen singularmente trazados. La gran caracterización del contexto y escenario convierte a sus obras en un viaje antropológico a la España de entonces. 

Es tremendamente peculiar también que firmaran como coautores en todas sus obras -incluso tras la muerte de Joaquín-. Nunca se supo la contribución real de cada uno, ¿Serafín era la reflexión, trama y estilo y Joaquín la chispa, la vivacidad y la gracia del diálogo?

                  P. Reverte y Vigorra

Vigorra y Reverte. / Mundiario 

Una Andalucía feliz pero en absoluto falsa

El sainete lo cultivó Cervantes, Lope de Rueda, y  Benavente entre otros  y su máximo exponente fue Lope de Vega.  El teatro de los Quintero bebe del Siglo de Oro, de Del Enzina, Lope de Rueda, Lope de Vega, Zorrilla,  el duque de Rivas, el cancionero popular andaluz y la zarzuela. Pero ellos consideraban que su única influencia válida era “la vida”.

Vicente Saura definió a los Quintero como  "El antibiótico perfecto para contrarrestar una realidad de anarquismo, hambre, gitanos y guardias civiles, latifundios, jornales de hambre y odios implacables" . Pero que existiera esa Andalucía doliente, negra y triste de desigualdad social no convertía en inventada la anterior. 

Su éxito, respaldado por grandes masas populares y burguesas, era ajeno a motivaciones políticas, y se debía -nada más  y nada menos -  que a la atracción  "del poder mágico de la risa" .Además tenía un valor añadido en la España de la emigración, Hispanoamérica,  donde las representaciones se vivían como una experiencia nostálgica evocadora de la madre patria.  

                    Los cuatro actores de la obra

Los cuatro actores de la obra. / Mundiario

El Ángel Rojo y los Alvarez Quintero 

Pérez Reverte recordó la vinculación de los escritores con el fascinante anarquista trianero Melchor Rodríguez, llamado " El Ángel Rojo", que fue íntimo amigo de los hermanos Quintero a los que protegió cuando fueron detenidos por las milicias republicanas. También lograría -enfrentándose a las autoridades porque estaba prohibido-  poder enterrar a Serafín con un crucifijo en su ataúd.. El trianero consiguió salvar la vida a gerifaltes como Muñoz Grandes, Serrano Súñer, dos hermanos Luca de Tena, o los falangistas Sánchez Mazas y Fernández-Cuesta., pero también al futbolista Zamora,  o al locutor Bobby Deglané.  Melchor Rodríguez, pese a haber sido líder anarquista y concejal de la FAI  y estar condenado a muerte, solo cumplió 4 años de cárcel. Alvarez Quintero firmaría un manifiesto que lograría que Franco le perdonara la vida.

Antonio Pulido, resaltó en el último Letras en Sevilla que representar a los Álvarez Quintero es todo un ejercicio de libertad, de "recuperación de memoria cultural, artística y teatral”. Sus paisanos de Utrera gracias a esta nueva convocatoria  estuvieron allí para atestiguarlo y disfrutarlo. Una fantástica velada teatral que desbordó talento, ilusión y ganas, pero sobre todo en la que se hizo justicia a unos grandes de la Literatura. @mundiario 

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