Ahora sí, ayuda: Debacle para las artes

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Teatro en ruinas. / Mundiario.
Espectáculos en vivo, teatros, danza y salas de conciertos cierran o languidecen por una administración que no ha estado a la altura
Ahora sí, ayuda: Debacle para las artes

En el año 2019, antes de la pandemia, la palabra gallega más votada como palabra del año fue “sentidiño”, porque hace referencia a la forma gallega de referirse al "sentido común", un antídoto eficaz para muchas de las preocupaciones sociales. Hoy, describe nuestra actitud y cambio de hábitos ante la llegada de la Covid-19, que ya ha cumplido un año entre nosotros. Uno de esos años que te gustaría no recordar, pero que una generación de este mundo va a tener muy presente el resto de sus vidas.

Un año donde parece que el mundo se paró, en el que las cosas que dábamos por supuestas, como besarnos, abrazarnos, vernos las sonrisas y abrazar a los abuelos o todas esas cosas sencillas que dejábamos para cuando acabáramos el trabajo, pasaron a ser de primera importancia. 

Entre esas cosas estaba también el hecho de hacer y consumir arte, de hacer y consumir cultura.

Dice René Huyghe en El arte y el hombre que “el arte y el hombre son indisociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte”.  Pero lo que nos hace más seres humanos, lo que nos hace más especie, las artes, han sido golpeado duramente e injustamente a pesar de que nunca tantas series, películas, música y libros han sido consumidas durante esta pandemia. Y nunca tan olvidada se ha visto ésta industria.

Se ha visto golpeada por dos factores: la parada de los sectores productivos, ya de por si devastadora para cualquier economía y cualquier ámbito, a lo que hay que sumar las malas decisiones, desconocimiento y me atrevería a decir, ineptitud en la gestión de eventos culturales y espectáculos.

La cancelación de espectáculos de toda índole se ha dado de bruces con la más que dudosa afirmación de contagios en recintos culturales (recintos controlados, con entrada y donde el público se puede poner a distancia de seguridad), tirando por tierra presupuestos, proyectos sin ningún tipo de compensación sobre espectáculos ya programados, y lo más grave aún, poniendo el punto de atención y dando una sensación de que puede haber en los espectáculos en vivo un foco grave de contagio, cuando los números demuestran que no. Se repitió, se repite y se repetirá: la cultura es segura.

Esperábamos y seguimos esperando más de los agentes programadores donde ahora, con la decisión de programar o no un espectáculo, en ésta o próximas temporadas, pueden estar dando la puntilla a esa compañía u orquesta que ya no le quedaba nada más. Puede acabar con estas decisiones en un canibalismo cultural, donde solo sobrevivan los más grandes, quedando la juventud y nuevos creadores en la cuneta. Se morirá la diversidad cultural, y el más perjudicado será el espectador y la creación de monopolios culturales.

No valen ya las subvenciones de sistema antes de la pandemia. ¿Cómo se puede justificar qué actuaciones vas a tener o dónde vas a tener tu espectáculo? Si la propia administración que te pide esos datos es la primera en cancelarla.

Es el momento de ayudas directas, porque como otros sectores, la industria cultural que realiza espectáculos en directo, tanto la técnica como la artística, está tirando de fondos ahorrados para futuros proyectos solo para sobrevivir y no desaparecer.

En una situación también lamentable, está el asociacionismo cultural, eterno olvidado a pesar de que también genera cultura y movimiento económico, pues muchas asociaciones son los viveros de talentos artísticos o el primer contacto con las diferentes corrientes culturales. 

Todos ellos son necesarios todos y todos tienen cabida como tractores de la industria cultural, no nos olvidemos que un grupo de amigos que tocaron en una pequeña sala como el Cavern Club antes de firmar por una discográfica se convirtieron en The Beatles.

Y como se nos ha pedido a la población general, ahora es hora también de pedirlo a los agentes y políticos culturales: al pensar como tratar con la cultura, SENTIDIÑO. @mundiario

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