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MUNDIARIO

30 libros de artista o murales que pueden cambiar el arte

Analizamos alrededor de treinta libros de artista o ejemplares únicos o murales que pueden cambiar la concepción del arte por sí mismos y por los manifiestos artísticos y estéticos con los que están pensados.

30 libros de artista o murales que pueden cambiar el arte
Obras de gran tamaño. / Mundiario
Obras de gran tamaño. / Mundiario

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía y ejerce como funcionario. Es autor de una serie de Cuadernos. @mundiario

Hay treinta libros de artista conformados aproximadamente con cinco mil hojas, tamaño cartulinas, de 65 por 50 centímetros pintadas por los dos lados. Con textos pegados literarios y con estilos de arte del siglo XX y actuales. En total, entre todos esos libros de artista, ejemplares únicos, libros únicos, similares a códices medievales, con textos literarios, pero con pinturas-dibujos de las vanguardias de hoy y de estos dos últimos siglos, más una serie de manifiestos artísticos que abren nuevas concepciones y prácticas al arte, la estética, y por tanto, a todas las connotaciones y consecuencias de esas disciplinas y saberes.

Se trata de producciones culturales que defienden con arte y estética los derechos humanos, el entendimiento entre pueblos y culturas, la fraternidad de los seres humanos y la función que el arte y las artes pueden hacer en ello. Son hitos en la cultura humana, y en los de nuestra sociedad, independientemente del autor. Algunos de estos libros de artista-manuales, son en su género o en su temática de los más grandes o extensos en tamaño de la humanidad. Y también algunos en su temática o su titularidad. Estas obras son como los códices medievales, pero además son murales, se podrían exponer como libros o como murales, si se expusiesen entre metacrilatos. Cada libro pintado o mural, solo existe o debe existir el original y que es una obra única, y que debería estar, si no se ha deteriorado o perdido en las colecciones que indico de cada parte o libro…

Si alguien piensa, en hacer ediciones de algunas de estos libros o códices, debe consultar con los propietarios de los textos literarios. El autor de las pinturas y dibujos no ha recibido jamás, ni un céntimo de euro. Esto ha sido una manera de intentar crear e investigar y diseñar y descubrir interpretaciones culturales. Nunca ha existido remuneración de ningún tipo, ni beneficio económico, ni social de ninguna clase. Esta obra, por parte de la sociedad, no debería permitir que se dividiesen, se deteriorasen, se destruyesen, para que quede para generaciones futuras, porque pueden ser faros de la cultura humana.

Por citar de las treinta obras o libros de artista o códices con estilos actuales, citaré tres.

> La Biblia del Monasterio de Silos, con mil ciento once hojas que se tardó diez años en realizarla. Se debe señalar que en tamaño, si se expusiese como mural, esta obra es mayor que el techo de la Capilla Sixtina, si es que todavía existe y existe en su totalidad.

> La obra Poemas de Puertollano, con más de mil cuatrocientos hojas, repartidas diversas partes en distintos museos y fundaciones, colecciones, es si se extendiese, si se pusiese como mural, y no solo como libro, sería el doble del tamaño del techo de la Capilla Sixtina.

> Algunos de los Quijotes realizados, son en su género o temática, unos de los más grandes en tamaño del mundo. Que los cinco o seis quijotes realizados, de este tamaño cada uno, podría constituir un hito en la cultura de la sociedad española y del mundo.

El autor no busca, aunque no lo crean el protagonismo, porque cree que la fama es mala, para la persona que lo sufre, pero si busca que esta obra y obras no se pierdan, y pueda quedar para generaciones futuras, y sirva para las actuales, como una constante reflexión, sobre cientos de temas, que están inscritos en esta obra, de filosofía y metafísica y de antropología y de cultura y de derechos humanos, etc., combinados con las formas estéticas y estilos de arte actuales. Aunque también piensa que el obrero merece su salario.

¿No sería una pena y una salvajada y una incultura que estas obras se perdiesen, deteriorasen, destruyesen, se dividiesen en partes, y por tanto, no quedase, no sirviese, ni para hoy, ni para generaciones futuras…? ¿Y después, a quiénes llamamos bárbaros, a quiénes incultos, a quienes salvajes…? @mundiario