Vender el BCR para atender deuda y disminuir presión fiscal de Costa Rica, es lo que propone Rodrigo Chaves

Banco de Costa Rica. / RR SS
Banco de Costa Rica. / RR SS
A lo largo del tiempo, se han encontrado tres fallas de mercado esenciales que permiten justificar la presencia de intervención pública en los mercados financieros.
Vender el BCR para atender deuda y disminuir presión fiscal de Costa Rica, es lo que propone Rodrigo Chaves

El sistema bancario cumple un papel esencial en todo entorno económico, permite pasar el ahorro nacional de unidades económicas con superávit a personas y empresas que requieren hacer un gasto o una inversión y que no cuentan con recursos para realizarlos. Los bancos, cumplen ese papel de intermediario financiero y garantizan de dicha forma un equilibrio entre el ahorro y la inversión en la economía.

A lo largo del tiempo, se han encontrado tres fallas de mercado esenciales que permiten justificar la presencia de intervención pública en los mercados financieros, la primera de ellas se asocia con los temas de competencia, al ser un sector centralizado y de amplias economías de escala, los bancos tienden a ser un negocio oligopólico, motivo por el cual tienden a ser ampliamente regulados e inclusive se llegan a fijar topes de usura y reglas muy estrictas sobre adquisiciones y fusiones bancarias.

Una segunda falla de mercado se asocia con la existencia de riesgo moral o para decirlo de una forma simple, los bancos suelen prestar a lo que conocen y tienen una tendencia a concentrarse en lo conocido y desechar el prestar sobre lo que no conocen, por eso amplios segmentos de la población de personas y empresas se quedan fuera de los servicios financieros  pesar de que los bancos puedan tener suficiente dinero para prestar. Finalmente, los bancos de naturaleza privada tienen menor interés de prestar a segmentos de préstamos de pequeña escala y tienden a discriminar a favor de los grandes grupos corporativos.

El Banco de Costa Rica fue nacionalizado en el marco de los grandes cambios sufridos por la sociedad y la economía costarricense a partir de la fundación de la segunda república, en el año 1949 y como resultado de las decisiones de la Junta de Gobierno, producto de la revolución de 1948. Es por esa razón que debiéramos plantearnos si corresponde a los tiempos actuales la naturaleza de un banco público o privado y si efectivamente, se requiere dentro del entorno público un banco de las características del Banco de Costa Rica. Si bien, las razones de nacionalización bancaria tenían que ver con la necesidad de controlar el capital financiero y de evitar a toda costa que los grupos oligárquicos de aquel entonces, 1949 y posterior, continuaran concentrando y dominando el poder político y económico a través de la banca y los instrumentos del crédito.

Setenta años después, en medio de una de las peores crisis sociales y con un Estado prácticamente en quiebra, el gobierno propone la solución de venderlo al sector privado, intentando apaciguar o reducir al menos un poco, la deuda pública que hoy supera el 70 por ciento del Producto Interno Bruto PIB. Algunos han planteado que es el equivalente a vender las joyas de la abuela para no perder la casa donde vive la familia, el propio Presidente Chaves ha dicho que es cómo tener la familia con hambre y conservar el ROLEX que llevamos puesto.

Este tema parece no ser consecuente entre el diagnóstico y la realidad, si bien el Banco podría tener un valor comercial significativo, el tamaño de la deuda y las consideraciones de costos asociados con la venta podrían llevar a que la solución planteada termine siendo una gota de agua en el desierto. Parece entonces siendo totalmente prácticos que el Banco de Costa Rica no sería una solución al problema de la deuda, sino más bien un distractor político para polarizar la sociedad y la discusión política. Es claro que el efecto de privatizar la institución puede afectar parcialmente a quienes han venido disfrutando de sus utilidades, puede alterar el ecosistema financiero sino se realiza la venta tomando en cuenta los niveles de concentración del mercado, empero, el mayor de los problemas sobreviene a qué papel le estaremos dando al Banco Nacional y cómo efectivamente dicho banco podría resolver los dilemas y fallas de mercado que dieron origen a la banca pública en Costa Rica.

Pareciera entonces que las reformas realizadas al entorno de gobernanza del sistema financiero a partir de la segunda mitad de la década de los años setentas han puesto a los bancos públicos a jugar otros roles distintos a los originalmente planteados en su nacionalización. Se han dado cambios tecnológicos, procesos de transformación del negocio financiero y claramente una mayor internacionalización de los mercados que hoy pone en entredicho lo que fueron los motivos de la nacionalización bancaria.

Lamentablemente los temas de gestión en la última década han puesto al Banco en la picota social, con situaciones aún hoy no resueltas como la Banca Mujer, el cementazo y los problemas de financiamiento politizados a través de escándalos e intervención política en las acciones del banco han disminuido su capital social frente a la sociedad costarricense. Si bien, los cambios tecnológicos han llevado al banco a posicionarse relativamente bien en el mercado de fideicomisos y en banca internacional corporativa, es un banco que mantiene servicios claves en ámbitos públicos y su cartera de crédito esencialmente comercial y de servicios está bastante sana, he de decir con total transparencia que sus estadísticas de atención a las MIPYMES y al Sistema de Banca para el Desarrollo por el contrario, son claramente deficitarias.

En síntesis, podría decir que si bien el banco no soluciona con su venta el problema de la deuda, tampoco pareciera estar efectivamente fungiendo las funciones que dieron cabida a su nacionalización. El Banco debería reinventarse como banco público y brindarle al Estado y a la sociedad una rendición de cuentas efectiva sobre su accionar para mejorar los indicadores de accesibilidad financiera, brindar crédito y oportunidades de inversión productivas, afianzar su papel como solución para el mejoramiento productivo y tecnológico de las MIPYMES. Dicho de una forma sustantiva, urge más que una privatización una transformación de la banca pública de cara a solventar los problemas de inclusión financiera, de accesibilidad del crédito productivo, de ampliación y profundización de los servicios financieros.

Hoy que el Sindicato y las autoridades del Banco de Costa Rica han planteado su defensa como instrumento a favor de la sociedad costarricense, es menester verificar y subsanar las fallas que han hecho perder el norte al Banco en su naturaleza pública. Por otra parte, pareciera que el mensaje a las autoridades de gobierno es sencillo, el frío no está en las cobijas, la privatización del banco no es la solución al problema de la deuda, es claramente una distracción innecesaria. Urge una agenda de reactivación económica y de reforma fiscal inclusiva, para mañana será tarde. @mundiario

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