En Costa Rica hacen un llamado hacia una vejez activa
Se ha lanzado un llamado para respetar los derechos de los adultos mayores y promover políticas públicas que cambien la percepción de la vejez en Costa Rica.
En Costa Rica, dos parques cercanos se han convertido en puntos de encuentro para activos grupos de adultos mayores que utilizan diariamente máquinas de ejercicio. Personas como Juan Carlos Monge, Antonio Valverde y Grace Brizuela, representan un segmento en rápido crecimiento de la población costarricense. Por esta razón, se ha lanzado un llamado para respetar sus derechos y promover políticas públicas que cambien la percepción de la vejez en la sociedad.
En el marco de la presentación del segundo informe sobre las personas adultas mayores (PAM), elaborado por el Observatorio del Envejecimiento de la Universidad de Costa Rica (UCR), se ha instado a construir una nueva conciencia que fortalezca la imagen de las personas adultas mayores. Esto implica evitar prejuicios y erradicar estereotipos negativos, fomentando nuevas formas de pensar sobre el envejecimiento.
El rector de la UCR, Gustavo Gutiérrez Espeleta, exhortó a evitar los prejuicios y desterrar lo que calificó como “mitos perversos y estereotipos degradantes”. Se trata, dijo, de propiciar nuevas formas de pensar.
“La vejez y el envejecimiento son asuntos cruciales que debemos valorizar en nuestro tiempo. Este nuevo pensamiento nos permitirá una sociedad costarricense más solidaria e inclusiva, a favor de las personas adultas mayores”, dijo Gutiérrez Espeleta.
Según las proyecciones del Instituto de Estadísticas y Censos (INEC), para el año 2030, Costa Rica tendrá una población de 723,971 personas adultas mayores. En dos décadas, la población de 65 años y más superará el millón de habitantes. Por tanto, se requiere un enfoque más activo y saludable hacia el envejecimiento, que incluya programas y servicios que involucren a esta población en actividades de voluntariado y ocio saludable.
El segundo informe del Observatorio del Envejecimiento destaca el interés creciente de los adultos mayores en el voluntariado y la importancia de llevar un estilo de vida saludable. Asimismo, identifica la necesidad de políticas públicas que aborden problemas como el abandono, la violencia y la pobreza que enfrentan los adultos mayores.
En resumen, es esencial garantizar que los adultos mayores vivan con dignidad, autonomía e independencia en el siglo XXI. Esto implica considerar sus necesidades, promover su participación activa en la sociedad y asegurar su seguridad económica y alimentaria. @mundiario