Xingjiang, la minoría uigur y los derechos humanos

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken. / NBC
El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken. / NBC
La de Blinken es una campaña interesada, y en derechos humanos nos queda a todos mucho camino por recorrer.
Xingjiang, la minoría uigur y los derechos humanos

El secretario de Estado norteamericano Antony Blinken ha recogido el testigo de Trump en el contencioso con China, tomando como caballo de batalla una campaña acerca de la presunta conculcación de los derechos humanos por parte del gobierno chino a miembros de la minoría uigur (de religión musulmana) en la provincia autónoma de Xingjiang.

Todos sabemos, o al menos intuimos, que detrás de esa campaña hay una guerra comercial, económica y tecnológica frente a la segunda potencia económica mundial. Y cuando hay intereses de por medio, utilizar los derechos humanos como arma arrojadiza es un asunto muy delicado, y no debe basarse solamente en rumores y en presuntas denuncias, sino en un análisis muy completo y hasta exhaustivo de datos y pruebas confirmadas.

Precedentes con los uigures

El gobierno chino, por su parte, niega rotundamente las acusaciones. También es su papel. Aunque en el llamado “occidente” sus afirmaciones no logren disipar las dudas que la posición del gobierno Biden alimenta.

Es cierto que, en el pasado lejano, cuando la llamada “revolución cultural” se cometieron atropellos contra la minoría uigur. Pero esa llamada revolución cultural quedó arrinconada, y sus líderes desprestigiados por los sucesivos mandatarios chinos. También es cierto que -por motivos religiosos- es muy posible que haya un contencioso permanente entre las normas chinas sobre control del crecimiento de la población y las costumbres familiares de esa minoría musulmana. Y no es descartable que pueda haber determinados excesos en la actuación de funcionarios chinos. Como no es descartable que hay excesos de policías estadounidenses frente a la población negra y pobre.

El caso es que -pasado el conflicto de Hong-Kong entre manifestantes y gobierno- ahora le toca el turno al asunto de los uigures. Tema sobre el que nadie ha demostrado nada hasta ahora, ni a favor ni en contra. Y los ciudadanos del mundo quedamos expuestos a las dudas, conjeturas e incertidumbres.

Los derechos humanos obligan a todos

No seré yo quien le diga al gobierno chino lo que debe hacer. Pero sí puedo decir lo que como tal ciudadano del mundo me dejaría tranquilo, en nombre de la verdad y en nombre de la transparencia. Y sería que el gobierno chino pidiera, por ejemplo, a Naciones Unidas la intervención de dos auditorías independientes para dilucidar ese asunto, con una sola condición: que esas mismas dos auditorías analizaran a la vez lo que ha pasado y pasa en Guantánamo, así como toda la actuación estadounidense en Irak y en Afganistán. Porque ya que va de derechos humanos, éstos no son obligación de un solo país.

Pienso que, con una exigencia semejante, la campaña de Antony Blinken es muy probable que acabara en muy poco tiempo. Lo cual no considero que sería bueno, sino que demostraría que es una campaña interesada, y que en derechos humanos nos queda a todos mucho camino por recorrer. Y sería bueno que lo recorriéramos de manera inmediata, intensa y eficiente. @mundiario

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