¿Quién es “el gigante asiático”?

Niñas asiáticas sonriendo.
Niñas asiáticas sonriendo.
Asia fue siempre un gigante mayor que Europa: casi 5.000 millones de habitantes -más del 60 % de la población mundial-, un 40% del PIB mundial nominal, y el 67% del crecimiento económico, según el Banco Mundial.
¿Quién es “el gigante asiático”?

Hemos dado por denominar a China “el gigante asiático” como un tópico periodístico, que, en realidad, oculta que el verdadero gigante es Asia, a quien no consideramos gigante, sino un conglomerado de 48 países del “tercer mundo”, con la excepción de Japón y de China, en los últimos años. Asia fue siempre un gigante mayor que Europa, como demuestra A. Maddison en sus estudios, y lo sigue siendo, aunque lo ignoremos: casi 5.000 millones de habitantes -más del 60 % de la población mundial-,   un 40% del PIB mundial nominal, y el 67% del crecimiento económico mundial, según el Banco Mundial.

Y, en este “gigante asiático”, China ha vuelto a ser, desde 2004, la primera potencia económica asiática, con un PIB nominal 2,3 veces el de la segunda –Japón-, 5 veces el de la tercera –India-, y superior al PIB sumado de los 5 países asiáticos más prósperos (Japón, India, Corea, Indonesia y Arabia).  China desplazó a Japón, como primera potencia asiática, hace casi dos décadas, no sólo en PIB, sino en comercio internacional, en comercio inter-asiático, y como el primer socio comercial de los otros 47 países asiáticos.

Estos datos señalan el desplazamiento del poder global hacia Asia, como parece que empezamos a asumir, e incluso el Sr. Biden ha descubierto. Dicho de otra manera, Asia pasa a ser un elemento crucial en la geo-estrategia global, y China lo ha entendido y expresado hace años en su acción política internacional, a través de la creación e integración en instituciones y foros asiáticos, que van tejiendo un nuevo mapa global, con tendencia a consolidarse y ampliarse a lo largo del siglo XXI:  una misma área geográfica, con intereses económicos comunes y complementarios, que se organiza y coordina con eficacia y autonomía.

Un Mercado Común Asiático

El Mercado Común Asiático es el mayor mercado común nunca hasta ahora conocido en la historia, que  ha sido  ratificado  el 14 de diciembre de 2020 como  “Asociación Económica Integral Regional RCPE”, por China y otros 14 países de Asia Oriental y Oceanía: Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda, y los 10 países del Sudeste Asiático: Filipinas, Malasia, Brunei, Indonesia, Tailandia, Birmania, Laos, Camboya, Singapur y Vietnan. Un mercado común, que afecta a 2.300 millones de personas, con más del 30% del PIB mundial; abierto a la posible incorporación de India (1.300 millones más). Incluye la supresión de aranceles en el 90% de los productos y otra serie de acuerdos: un mercado común con todas sus consecuencias positivas. Supondrá un incremento en la región de 5,2 billones de dólares en exportación, un 2,6% más de inversión y un 1.8% de aumento del PIB. Un triunfo de la política continental y global. 

Organización de Cooperación de Shanghai                    

La OCS incluye a China, Rusia, Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turquestán, Kirguistán, como miembros y, como observadores, a India, Pakistán, Irán y Mongolia. Representa, con los países observadores, a 3.400 millones de personas, el 45% de la humanidad, a 4 potencias nucleares, a 3 de las cuatro civilizaciones más importantes, que se entrecruzan en su área. Y la zona, en su conjunto, cuenta con grandes reservas de gas y carbón, con gaseoductos y oleoductos gigantescos. Como objetivos: crear un área de libre comercio, fomentar la cooperación económica, con un Secretariado Permanente en Pekín y 5 Departamentos de expertos, con un Centro conjunto antiterrorista y proyectos conjuntos en prospección energética y minera.  En los 20 años desde su creación ha ampliado su contenido comercial, tecnológico, cultural, de inversiones, energético, de comunicaciones y antiterrorista. Por su situación geográfica, está favoreciendo el proyecto de la Nueva Ruta del Seda y la conectividad euroasiática, con conexiones viarias, ferroviarias, energéticas y digitales, que comunican China con la zona, con Rusia y con Europa.           

Conferencia Internacional de Partidos Políticos de Asia

Desde su primera reunión en Manila, en septiembre de 2000, promueve la cooperación en un continente desgarrado por la segunda guerra mundial, sus terribles secuelas y su genocidio. La Conferencia Internacional de Partidos Políticos Asiáticos, sus Cumbres y sus reuniones ministeriales periódicas son una nueva expresión de esta cooperación. Agrupa a más 100 Partidos de 35 Estados y, desde su creación, es un foro pan-asiático de cooperación en los ámbitos económico, político, cultural. Y a sus Cumbres invita también a Partidos latinoamericanos y africanos.

El Foro Económico Boao

Su Cumbre anual se acaba de celebrar, en Boao, isla y provincia de Hainan, China, su sede desde 2001, en que se creó, con secretariado permanente en Pekín. El lema de esta Cumbre ha sido: “Un Mundo en Cambios: Trabajar Juntos para Fomentar la Gobernanza Global y Promover la Cooperación de la Franja y la Ruta”, con 4.000 participantes de 60 países, 1.200 periodistas de 128 países, y representantes del FMI, ONU, líderes políticos, económicos, empresariales y académicos, han debatido los temas del cambio climático, digitalización, pandemia, integración asiática, participación en la Nueva Ruta de la Seda, hacia la gobernanza global. Lamentablemente, la participación de la UE ha sido muy reducida.

La Conferencia para el diálogo entre las civilizaciones asiáticas

Esta Conferencia es todavía un embrión de institución; su objetivo es promover el diálogo sobre este problema, a dilucidar durante el siglo XXI. Se celebró la 1ª Conferencia en mayo de 2019 y se ha pospuesto la segunda por la pandemia. En Asia conviven –y se enfrentan- tres de las grandes civilizaciones globales: la hindú, la islámica y la china confuciana; pero también está presente, aunque minoritariamente, la civilización occidental, y, por tanto, la Unión Europea debería estar en ese diálogo, ya que tanto la civilización occidental como la china confuciana, reclaman la autonomía de la sociedad civil, a diferencia de las civilizaciones hindú e islámica, civilizaciones teocráticas en las que  la sociedad civil está sujeta a las leyes divinas. 

¿Y qué papel juega Estados Unidos en este multilateralismo asiático?

La presencia de Estados Unidos en Asia, en la segunda mitad del siglo XX, fue pasando de ser beligerante frente a Mao, a intentar dominar Corea del Norte, con una guerra que perdió, a volcarse en el apoyo militar y económico a Japón y Corea como reservas frente a China, y a mantener a Taiwan como su “portaaviones insumergible”. 

Más allá de esa historia, Estados Unidos, parece que nunca se tomó en serio ni la reemergencia de China, ni la importancia geoestratégica del Continente. Y, cuando Biden llega, tras el unilateralismo de Trump, se encuentra con que China ha ocupado ya mucho espacio en el mundo y en Asia, y que la región ha adquirido una importancia global central. Y promueve, para contrarrestar la posición firme de China en Asia, dos acuerdos:

El  anglosajón -Estados Unidos, Reino Unido y Australia-;  y  el conocido como “Quad”,  -EE UU, India, Japón y Australia-,  con la Cumbre de sus primeros ministros con Biden,  seguida por un acuerdo con Australia para dotarla de submarinos nucleares. Objetivo: “un Indo pacífico abierto, libre, e inclusivo” “para contrarrestar cualquier intento de cambiar el statu quo en el mar de la China Meridional y el mar del Este de China”. Es una nueva vuelta de tuerca a la estrategia de EE.UU.  de “contener” a China, desde la nueva realidad de un poder global desplazado a Asia, que parece que Estados Unidos acepta.

La “huída” de Afganistán, sin reconocer el fracaso de 20 años y tantos costes humanos y materiales de la lucha contra el terrorismo teocrático yihadista, se   centra ahora en “contener” a China, y para ello, traspasar todos esos recursos económicos, militares y políticos al área asiática indo pacífico, que tenía “abandonada”, y que encuentra muy sólidamente conectada con China y como nuevo eje geoestratégico global

Asia es el verdadero “gigante asiático”

Estados Unidos tiene que aceptar, aunque con fuerte resistencia, que no puede ya ejercer de gendarme internacional con derecho a inmiscuirse en otros países y “gobernar” en cualquier zona; y menos, en una zona a la que no pertenece, muy condicionada por los repartos territoriales y políticos de la época colonial, de los que Estados Unidos también fue responsable:  buen ejemplo de ello, el Mar meridional de China y Taiwan.

Son los países asiáticos los que tienen que entenderse, coordinarse, crear acuerdos. Como lo están haciendo en el caso del Mercado Común, de la OCS y de todas las instituciones   multilaterales asiáticas que hemos descrito; siempre en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas, como Biden acaba de prometer en relación con la política de una sola China y su soberanía sobre Taiwan.@mundiario

Comentarios