La prevención de Estados Unidos hacia China

Anthony Blinken, secretario de Estado de EE UU. / NBC
El nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken. / NBC
Lo que ocurre es que China parece estar considerada como una amenaza económica y comercial para Estados Unidos.
 
La prevención de Estados Unidos hacia China

El secretario de Estado de los Estados Unidos está enviando mensajes de prevención frente a China. Ha llegado a decir, en la presente semana, que “China no es un competidor geopolítico sino un adversario ideológico”, según señala el The Washington Post.

Uno de los temas que el presidente Biden y su administración deben resolver cuanto antes es la relación con China, muy deteriorada por las políticas guerreras de Trump en el terreno comercial, que dejaron de lado todos los principios del libre comercio, no solamente con China, sino con casi todo el resto del mundo.

Lo que ocurre es que China parece estar considerada como una amenaza económica y comercial, al haberse convertido en la segunda e indiscutible potencia económica y en la primera potencia comercial. Y no tiene las trazas de ser un criterio exclusivo de Trump, ya que el secretario de Estado Anthony Blinken no es la primera vez que manifiesta destacadas reticencias respecto a China. La potencia asiática es, además, el primer tenedor extranjero de deuda pública de los Estados Unidos.

El próximo jueves 18 de marzo se van a celebrar en Anchorage unas conversaciones “de exploración” entre China y Estados Unidos, a cargo de segundos o terceros niveles de ambos gobiernos: por parte estadounidense asistirá el asesor de seguridad nacional de Biden y Blinken, Jake Sullivan, y por parte china intervendrán el “decano” de la política exterior china, Yang Jiechi, y el consejero de Estado Wang Yi.

Excusas para una envolvente

Por la parte estadounidense se plantea indagar si existen caminos de posible colaboración qua desatasquen los bloqueos existentes. Aunque -según distintos medios consultados- comenzarán “caldeando” la reunión con la cuestión de la minoría musulmana uigur, de la provincia china de Xinjiang. Un punto en el que China mantiene que existen intentos de iniciativas terroristas para justificar un férreo control sobre dicha minoría.

Parece que la política de Blinken consistirá en condicionar el diálogo con China en función de esos temas, sin tener en cuenta que -de Irak en adelante, por poner un hito reciente- muchas de las intervenciones estadounidenses en el mundo tampoco son un ejemplo de una limpieza total en su comportamiento. De hecho, ahí sigue Guantánamo. Y Biden ya se ha estrenado con una intervención militar de represalia en Siria.

Hay otros planes anunciados por Blinken, que revelan que su acercamiento al trato con China va a ser más duro y competitivo que la apertura de un diálogo y una vía de cooperación. Simultáneamente -e incluso anterior- a las conversaciones de Anchorage, va a promover conversaciones primero con Japón y Corea del Sur. Y muy próximamente con Australia e India. Contactos y conversaciones a los que tiene todo el derecho, pero que más bien suenan a una envolvente sobre China, y una respuesta al Tratado firmado por la SEAN con China, Japón, Corea del Norte Australia y Nueva Zelanda: el tratado comercial más amplio y voluminoso del mundo, que aglutina el 30% del PIB mundial y casi la tercera parte de los consumidores de todo el [email protected]

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