Estados Unidos y China, a cara de perro

Xi Jinping en Davos  2017
Xi Jinping en Davos en 2017.
Las dos primeras potencias económicas mundiales han escenificado un desencuentro poco alentador para la concordia de las relaciones internacionales.
Estados Unidos y China, a cara de perro

En la reciente cumbre celebrada en Alaska, las dos primeras potencias económicas mundiales han escenificado un desencuentro que podría calificarse de poco alentador para la concordia de las relaciones internacionales.

Presidían las delegaciones de lo que pensábamos que iba a ser un encuentro, y que se convirtió en un desencuentro, por parte de Estados Unidos su secretario de Estado, Antony Blinken, y por parte de China el consejero de Estado Yang Jiechi.

Comenzó la reunión con Blinken -que hacía de anfitrión- rompiendo el protocolo establecido, sobrepasando los dos minutos establecidos para las primeras intervenciones con una diatriba de media hora en la que trató de descalificar a China, a partir de manejar ante la prensa (a quien pidió expresamente que volvieran a entrar en la sala) las típicas acusaciones que se utilizan contra ese país: el trato a la minoría uigur (de fe musulmana), así como el trato a Hong-Kong y Taiwan. Toda una exhibición más dirigida al consumo interno norteamericano, y a la esperanza de la posible repercusión internacional, que a la eficacia de unas conversaciones bilaterales.

MULTILATERALISMO EN PELIGRO

Tras el desconcierto inicial, la respuesta del consejero de Estado Yang Jiechi no se hizo esperar, utilizando dieciséis minutos en reprochar a Blinken no sólo la descortesía en la ruptura del protocolo como anfitrión, sino también los puntos flacos que impiden a Estados Unidos erigirse en el impecable defensor de los derechos humanos: desde el continuo racismo, denunciado desde 2013 por el movimiento Black lives matter, hasta el uso de la fuerza contra terceros países, con la invasión y con acciones militares como la llevada a cabo por el propio Biden en Siria.

Este choque inicial, claramente buscado por Blinken, parece marcar la orientación de la administración Biden hacia una política internacional bipolarizada, que contrasta con sus declaraciones de multilateralismo, y eclipsó las conversaciones sobre otros aspectos que interesan a ambos países y que se abordaron, como estaba previsto, en las diferentes reuniones mantenidas durante la cumbre.

Contrasta también con el enfoque de diversidad en la participación internacional que se está dando en Pekín al Foro de Desarrollo de China 2021, que comenzó el 20 de marzo y se mantendrá hasta el día 22, y con las recomendaciones de Henry Kissinger en dicho Foro sobre la necesaria cooperación de Estados Unidos y China, en beneficio de la paz mundial.

Este inicio descarnado de la administración Biden es disonante con el trato dado al presidente chino Xi Jinping en Davos en enero de este año, y habrá que ver cómo es recibido por parte de la Unión Europea que en diciembre de 2020 firmó con China un Acuerdo sobre Inversiones recíprocas[email protected]

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