China-Estados Unidos: ¿multilateralismos excluyentes?

Joe Biden y Xi Jinping. / Twitter.
Joe Biden y Xi Jinping. / Twitter.
Consideraciones sobre el tratado comercial más amplio del mundo, que afecta al 30% de la población y al 30% del PIB global.
China-Estados Unidos: ¿multilateralismos excluyentes?

Cuando el presidente Biden está tratando de recoser los rotos promovidos por Trump en la política internacional (regreso al Tratado de París, a la OMS, al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, inicio en la eliminación de la guerra arancelaria con la Unión Europea), se encuentra con una China, la segunda potencia económica mundial, que ha continuado, durante el tiempo de los desaguisados de Trump, jugando eficazmente al multilateralismo.

Aunque no haya sido un logro impulsado directamente por China, sino por los diez países integrantes de la ASEAN (Asociación de los diez países del Sudeste Asiático), la participación de China en el acuerdo de la Asociación Económica Integral Regional firmado hace apenas tres meses, cobra un triple relieve que puede incidir en las relaciones comerciales y políticas internacionales:

En primer lugar, lo convierte en el tratado comercial más amplio del mundo, ya que afecta al 30% de la población (universo de consumidores) del mundo, y al 30% del PIB mundial.

En segundo lugar, refuerza el centro de gravedad económico-comercial de Asia, no sólo con la incorporación de China, sino con la incorporación de Corea del Sur, Japón, y ampliándolo a la inclusión de las economías más importantes de Oceanía: Australia y Nueva Zelanda.

Por último, confirma la posición de apoyo al multilateralismo que China mantiene en el escenario internacional. Tanto más, cuanto que el presidente chino Xi Jinping, inmediatamente después de firmar el acuerdo, manifestó la voluntad de China de incorporarse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

Un multilateralismo sin hechos fehacientes

El llamado RCEP recién firmado es verdad que no establece condiciones relacionadas con el medio ambiente ni con los derechos laborales: dos puntos que le restan una dimensión estratégica importante. Pero va a fomentar a lo largo de los próximos años la productividad en los países firmantes, así como sus relaciones económicas y comerciales.

China -al incorporarse a este tratado- no renuncia a sus preferencias comerciales con Estados Unidos y Europa. Pero tampoco logra superar las barreras tecnológicas que le impuso Trump, y que Biden, por mucho que insista junto con su secretario de Estado Tony Blinken, en una vocación multilateralista, no parece que vaya a eliminarlas fácilmente.

Nos encontramos, de esa manera, en el escenario mundial con las dos primeras potencias económicas declarándose multilateralistas, pero aferrándose a posiciones de hegemonizar espacios que de hecho pueden polarizar las relaciones económicas y comerciales internacionales. En este caso tal vez reforzando una bipolaridad Asia-Occidente. @mundiario

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