China envejece peligrosamente

Una anciana de China.
Una anciana de China.
El Gobierno chino está planteando ya desde hace algún tiempo ir retrasando la edad de jubilación, que ahora está en los sesenta años.
China envejece peligrosamente

La esperanza de vida en China ya alcanzó los 76,4 años, y por la lógica del desarrollo, de la mejora del bienestar social y de los avances científicos, lo más probable es que ese listón siga elevándose hacia cifras más longevas.

Sin embargo, esa buena noticia se enfrenta con una realidad que les complica la vida a sus gobernantes a la hora de tomar medidas sociales y laborales. Por un lado, en la década de los años 30 va a incrementarse en gran medida el número de personas mayores de 60 años -una especie de generación “baby boom”-, y por otra, la ya extinta política del hijo único ha disminuido el número de personas en edad de trabajar, de modo que la proporción de personas trabajando en relación con personas jubiladas se estrecha paulatinamente.

Hay que añadir a eso que por ahora no se está cumpliendo la expectativa de nacimientos que se creó cuando en 2016 se suprimió la política de “hijo único”, para permitir tener dos hijos. Se esperaba que el número de nacimientos al año pasara a ser de 21,8 millones, y en 2018, por ejemplo, no llegó a los 15 millones y medio.

Retrasar la edad de jubilación

El Gobierno chino está planteando ya desde hace unos años el ir retrasando la edad de jubilación, pero hasta ahora no ha sido capaz de hacerlo debido a que el mero anuncio de la medida ha generado un gran malestar entre jóvenes y mayores: unos porque ven dificultado su acceso a los puestos de trabajo, y otros por tener que continuar trabajando.

Desde los años 50 -cuando la esperanza de vida rondaba los 45 años- la edad de jubilación en China está establecida en 60 años para los hombres y en 55 años para las mujeres que trabajan como administrativas y 50 años para las mujeres que trabajan como obreras.

En 2020 había en China 254 millones de personas mayores de 60 años, y se calcula que para 2030 una cuarta parte de la población supere esa edad. Y de seguir las cosas por esos derroteros, calculan que en 2050 habrá 1,3 personas trabajando por cada persona jubilada.

Por otra parte, existe una brecha importante: mientras el nivel de vida sube en China, el sistema de pensiones no puede seguir el mismo ritmo de camino al bienestar. Las pensiones en China son administradas por las provincias, no existiendo una caja única, de manera que existen grandes desigualdades entre unos y otros pensionistas: mientras en Pekín, por ejemplo, la pensión media puede estar en los 460 dólares al mes, hay provincias más pobres en donde no alcanza los 15 dólares.

Toda esta problemática quiere abordarla el Gobierno con medidas que vayan acometiendo ambos problemas de una manera paulatina y ordenada, pero eficiente. Ya que, por una parte, el secreto de su expansivo crecimiento (la abundante mano de obra y la consiguiente elevada productividad) puede colapsar; y por otra, la tarea de trasladar su cualidad de segunda potencia económica mundial a un reparto social que equipare la renta per cápita a la realidad económica general, puede verse dificultada por esta realidad sociológica. @mundiario

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