Agricultura verde china frente al cambio climático

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Agro-tractor., / RR SS
Los tres retos: electrificar la maquinaria, reducir los agroquímicos y una gestión eficiente del agua.
Agricultura verde china frente al cambio climático

Para frenar el cambio climático la agricultura también juega un papel importante. Toda la agricultura deberá ser “verde”

El objetivo chino de descarbonización total en 2060 exige la eliminación de todos los combustibles fósiles, incluso en las tareas y maquinaría agrícolas. Frenar el cambio climático exige también el uso racional de la tierra y del agua.

Esto adquiere gran importancia en China -el mayor productor agrícola mundial- que sólo cuenta con el 7% de las tierras cultivables y el 25% de la media mundial de agua por habitante.  Tiene, pues, que abordar todos estos problemas al mismo tiempo y con urgencia. Vamos a intentar analizarlos con rigor, completando lo expuesto en artículos anteriores sobre la posición de China frente al cambio climático.

China ya no es “un país de campesinos”, con casi un 70% de población urbana y cientos de millones de empleos no agrícolas en las zonas rurales. Pero es el mayor productor agrícola mundial con 140 millones de hectáreas de cultivos, con un incremento de millón y medio más cada diez años. 

Tres retos para la agricultura china frente al cambio climático

El primero, que toda su maquinaria agrícola se mueva por energías limpias para no contaminar el aire.

Segundo: que el uso de agroquímicos se reduzca o sustituya, para no contaminar la tierra y los acuíferos.

Tercero: que el uso del agua en los cultivos se reduzca drásticamente.

Son tres retos que tiene toda agricultura frente al cambio climático, y mucho más la china, por ser la mayor del mundo, y por su escasez de agua y de tierra. Tres retos para 2060.

Imprescindible “electrificar” todo el parque de maquinaria agrícola

Las explotaciones agrícolas chinas están mecanizadas en un 70%, con tendencia a alcanzar el 100%. Hoy cuentan con más de siete millones de tractores, 100.000 cosechadoras de todo tipo, y decenas de millones de otras máquinas.

La electrificación de ese ingente parque de maquinaria agrícola es el objetivo para 2060. Los pasos pueden ser rápidos: hay ya más de 5.000 fabricantes de tractores eléctricos y 2.300 modelos de cosechadoras eléctricas de todos los tamaños, modalidades y prestaciones. Incluso hay un centenar de prototipos de tractores y cosechadoras eléctricas y autónomas, de conducción remota. 

Reducción o sustitución del uso de agroquímicos

La producción mundial de fertilizantes supera los 200 millones de toneladas, de los que China consume más del 25%, cantidad que no se justifica por la extensión de sus cultivos, pues el consumo por hectárea casi triplica la media mundial. Su reducción es urgente.

La producción mundial de pesticidas es de 3 millones de toneladas; 1,8 millones los consume China. Aunque en China el consumo por hectárea es de sólo 3,5 kilos, frente a los 11,8 kilos por hectárea de Japón, su reducción es urgente. La selección de semillas híbridas y nutrientes de alto rendimiento (no transgénicos), con el apoyo de la inteligencia artificial, puede reducir su uso.

Los agroquímicos tienen un efecto positivo en la productividad de la tierra y un efecto negativo: contaminan la tierra, los acuíferos y los ríos. La agricultura verde deberá, pues, reducir drásticamente su uso, a través de la tecnificación progresiva de los cultivos: es un reto ineludible para China. Las claves para ello serán la tecnificación y digitalización de los cultivos a través de los cultivos inteligentes, especialmente para la agricultura intensiva.

La tecnificación de los cultivos

Los invernaderos son un instrumento eficaz para la tecnificación de la agricultura intensiva y su digitalización: desde el ahorro de agua y de agroquímicos por medio de la “fertirrigación” por goteo y los cultivos hidropónicos, hasta los cultivos inteligentes de alta tecnología, en que todo se regula por ordenador, (luz, humedad, temperatura, nutrientes, crecimiento de las plantas...), incluso desde el móvil, potenciados por luces LED para promover la madurez de los cultivos. Para su mayor rendimiento, los científicos han desarrollado algoritmos que automatizan el color y la duración de la luz que mejor sirve al crecimiento de las plantas, la selección de las soluciones minerales que mejor se ajustan a las diferentes etapas de crecimiento y la selección de semillas.

Los cultivos hidropónicos, además, sustituyen la tierra por sustratos vegetales, que absorben mejor las soluciones nutritivas, ahorran tierra, apilando los pequeños contenedores en varios niveles, y reciclan el agua excedente.       

China tiene la mayor superficie de cultivos bajo invernaderos del mundo con más de 4,2 millones de hectáreas en 2020. Es precisamente en ellos donde estas técnicas tienen mejor aplicación, con un rendimiento entre 10 y 20 veces mayor. Pero pueden también aplicarse, en diferente medida, en otros 25 millones de hectáreas de agricultura intensiva y de huerta y, en algún volumen, en sectores de agricultura extensiva.

Los grados de tecnificación de los cultivos, en invernaderos o al aire libre, han avanzado muy de prisa en los últimos diez años: el teléfono inteligente es ya una herramienta muy utilizada en China para monitorizar y controlar los cultivos.  Recordemos que el 96% de las aldeas chinas están conectadas a internet y cada familia rural cuenta con tres teléfonos móviles de media. Con más de 1.000 millones de personas conectadas a las redes de 4G en China, el internet móvil, el internet de las cosas, la computación en la nube y los macrodatos están transformado los cultivos. 

Incluso es posible el control remoto de plagas, con una aplicación móvil sincronizada con una trampa de luz para insectos, que  atrapa los insectos,  los identifica y los cuenta, cada 30 minutos. O el uso de drones para optimizar la fertirrigación. O las imágenes por satélite para prevenir desastres naturales.

Naturalmente, todas estas técnicas no se aplican aún en todos los cultivos, ni en todos los invernaderos, pero su uso aumenta a ritmo acelerado, lo que posibilitará llegar a tiempo a una agricultura totalmente verde en 2060. Hay un gran trecho para llevarlas a los más de 140 millones de hectáreas de cultivo, y  menos trecho para llevarlas a los 4,2 millones de hectáreas de invernaderos.    

El agua en China

Con el 20% de la media mundial de agua/habitante, su sobreabundancia en la mitad sur y su escasez en la mitad norte, el avance de la desertización y la contaminación de ríos y acuíferos, el agua en China es clave para una agricultura verde, a través de su almacenamiento, saneamiento, distribución y canalización racional, el trasvase del sur al norte y el ahorro de su consumo.

Según la Comisión Mundial de Represas, en el año 2005 había en China, 22.104 presas de más de 15 metros,  4.800 presas  con más de 30 metros  –el 20% del mundo- y otros 80.000 embalses menores . El mayor, el de las Tres gargantas, con 39.300 hectómetros cúbicos de agua, una superficie de 1045 kilómetros cuadrados, y la central hidroeléctrica más grande del mundo.

El trasvase de agua está garantizado con los tres canales de más de 1.000 kilómetros cada uno, -que ya hemos descrito en otros artículos-, desde el Sur, donde está el 80% del agua de China, al Norte.

El ahorro de agua es urgente en las ciudades, y mucho más en la agricultura que consume el 75% del agua disponible. Este ahorro exige también tecnificación y digitalización.

Y serán necesarios otros pasos, ya iniciados, para solucionar el problema del agua: las granjas marinas de producción alimentaria, que no necesitan agua dulce ni tierra, ambas tan escasas en China, en marcha ya en las costas del sur: más de 600.000 hectáreas, en experimentación, para producir algas para consumo humano y otros usos.       

Muchos retos para alcanzar una agricultura verde antes de 2060

Mi pronóstico, después de haber trabajado profesionalmente en este sector en China desde los años 80, es que creo que se alcanzarán muy probablemente estos objetivos, dado el rimo de innovación tecnológica del sector. @mundiario

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