Tengo sueños eléctricos y El caso Padilla en San Sebastián

Fotograma de Tengo sueños eléctricos / Valentina Maurel
Fotograma de Tengo sueños eléctricos. / Valentina Maurel.
Dos nuevos filmes, uno de ficción de Costa Rica, y otro, documental, de Cuba, en la sección Horizontes Latinos del 70º Festival de San Sebastián, atraen la atención del público.
Tengo sueños eléctricos y El caso Padilla en San Sebastián

Tengo sueños eléctricos

Coproducción de  Bélgica - Francia - Costa Rica, de Valentina Mauriel - 110min.

¿Cómo crece una adolescente en el seno de una familia desestructurada? ¿Cuántas preguntas se hace sobre su vida y su futuro, cuántas emociones siente? ¿Qué pasos dar para llegar a ser mayor? ¿Cómo descubrir el sexo? ¿Cómo enfrentar a una madre que le hace chantaje emocional, y a un padre inmaduro, violento, imprevisible, y que a la vez quiere ser poeta? ¿A quién tomar como ejemplo?

Esas y muchas otras preguntas se hace la directora costarricense-francesa Valeriana Maurel, que tras realizar sus cortometrajes Paul est lá (2017) y Lucía in Limbo (2019), ahora en su ópera prima, Tengo sueños eléctricos, premiada como mejor dirección, y mejores interpretaciones femenina a Daniela Marin (Eva) y masculina a Reinaldo Amien (Martín), en el Festival de Locarno, este año retrata, con un estilo propio y un guión nada maniqueo, una historia sensible, existencial, sin juzgar, dejando que el espectador saque sus propias conclusiones.

Merece la pena destacar la actuación de Daniela, como Eva, la hija de 16 años, por su interiorización del personaje que quiere descubrir el mundo, donde sus miradas, silencios, y su honestidad en la interpretación, nos muestra su talento artístico, muy a tener en cuenta a la hora de las premiaciones en este certamen. Algo similar hay que decir de su padre Martín, que interpreta Reinaldo Amien, un hombre que prácticamente se comporta como un adolescente inmaduro y violento. Es un logro de la directora este diseño de los personajes, y la inquietante y tan destructiva relación entre padre e hija.

Eva reside días con su madre y su pequeña hermana, que por sufrir situaciones de violencia doméstica se orina cuando enfrenta un momento de esa categoría. Pero Eva vive una dicotomía, va de la casa de la madre, a los lugares que habita su padre y allí quiere dar ese paso a ser mayor, fuma, bebe, escucha las “sesiones literarias”, donde el padre y sus amigos leen sus poemas y también descubre el sexo, con un amigo mayor de Martín, en una secuencia muy bien filmada. También recibe de una manera repudiable la brutalidad de su padre.

Verdaderamente inquieta esa contradictoria complicidad entre padre e hija, y es ahí donde radica la inteligente visión de la directora.

Al final uno como espectador saca como conclusión que la violencia de género dentro de la familia no debe existir, y menos como una supuesta expresión de afecto paterno filial.

En su ópera prima, Valeriana Maurel presenta sus cartas como una directora con talento artístico y con capacidad cinematográfica de ofrecernos en el futuro nuevas interesantes cintas.

EL CASO PADILLA

Documental España - Cuba, de Pavel Giroud - 78 minutos.

Fotograma de El caso Padilla 
 / Pavel Giroud
Fotograma de El caso Padilla. / Pavel Giroud.

Este es un vibrante y estremecedor documental del cubano, radicado en España, Pavel Giroud, que nos presenta una edición inteligente y enriquecedora, de un material de archivo filmado hace 50 años por las cámaras del Noticiero Icaic, que dirigió Santiago Álvarez, (que no se sabe cómo fueron a parar a manos de Pavel) de la “autoinculpación de contrarrevolucionario” del poeta Heberto Padilla (1932,Cuba – 2000, EEUU), en 1971, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, donde también acusó a varios escritores allí presentes, incluida su esposa, tras permanecer encarcelado durante más de 30 días por la Seguridad del Estado, acusado de “traición a la patria”. El filme es una ventana al pasado que nos ayuda a comprender el presente.

La "autocrítica" de Padilla de que se había alejado del “camino correcto”, dividió a la intelectualidad de Latinoamérica y de Europa que militaba en la izquierda, y llevó a la ruptura de varios escritores del mundo con la revolución cubana. Algunos compararon el suceso, con los juicios contra escritores soviéticos en la época de Stalin, ya que Cuba en la década del 70 estaba sufriendo un proceso de institucionalización de corte soviético.

Heberto Padilla había ganado en 1968, con su libro de poemas Fuera del juego, muy crítico con el gobierno cubano, el Premio Julián del Casal de la UNEAC, otorgado por un jurado integrado por José Lezama Lima, César Calvo, Manuel Díaz Martínez, José Zacarías Tallet y el escritor inglés J. M. Cohen. El libro fue publicado con un prólogo de la UNEAC que decía que era un texto que iba contra la Revolución. Provocaciones fue su última producción en Cuba y tras un recital de esos poemas cayó preso.

Su director Pavel Giroud ha expresado que el tema que expone en su última película “no se reduce únicamente a Cuba, está muy vigente en todo el mundo. Este caso abre una ventana para explorar uno de los aspectos del pasado cubano que persiste en su presente: la falta de libertad de expresión y los movimientos del mundo cultural para obtenerla. Pero esta represión no se limita a mi país. Todos vivimos a merced del linchamiento”.

Evidentemente, más allá del caso concreto del poeta cubano Heberto Padilla, este filme de Pavel Giroud trata  sobre la necesidad que tiene todo artista de sentirse libre cuando se expresa. De ahí su alcance universal. @mundiario

Tengo sueños eléctricos y El caso Padilla en San Sebastián
Comentarios