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Cátedra Iberoamericana

La Cátedra Iberoamericana de la USC orienta su actividad a más de 20 países

Canaliza ideas, formación e investigación en conexión con la sociedad, con el compromiso activo de avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.
La Cátedra Iberoamericana de la USC orienta su actividad a más de 20 países
El Rectorado de la Universidad de Santiago –derecha–, en la Plaza del Obradoiro. / Cátedra Iberoamericana
El Rectorado de la Universidad de Santiago –derecha–, en la Plaza del Obradoiro. / Cátedra Iberoamericana

Ante el inicio de un nuevo curso, la Cátedra Iberoamericana de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) se propone retomar sus actividades, que orienta a más de 20 países. Se trata de una plataforma de internacionalización de la USC, de canalización de las ideas, la formación y la investigación en conexión con la sociedad, con el compromiso activo de avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

La Cátedra Iberoamericana es un proyecto con raíces. A través de la Conferencia Iberoamericana de Rectores celebrada en Compostela en 2004, la USC contribuyó a dar un paso de gigante en el desarrollo de programas de educación superior.

La conexión de los 19 países de América Latina de lengua castellana y portuguesa (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela) y los tres de la Península Ibérica (España, Portugal y Andorra) además de Puerto Rico y Estados Unidos, permite tejer una red de conexiones a ambos lados del Atlántico.

María Cadaval. / catedraiberoamericana.com

María Cadaval. / catedraiberoamericana.com

La USC nombró el curso pasado a la doctora en Economía María Cadaval Sampedro directora de la Cátedra Iberoamericana de la USC. A su vez, María Xosé Rodríguez Galdo, catedrática de Historia e Instituciones Económicas, es la coordinadora de Publicaciones, y la doctora en Economía Rosa Mª Regueiro Ferreira, la coordinadora académica.

De Asunción a París pasando por Compostela

Corría el año 1991 cuando Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaban el Tratado de Asunción a fin de crear el Mercado Común del Sur. Apenas un mes después, el 29 de abril, los ministros de Relaciones Exteriores de estos cuatro países presentaron el Mercosur ante la Comisión Europea, con el objetivo de estudiar un acuerdo de cooperación. La primera piedra se puso en Guimarães, el 2 de mayo de 1992, después de sellar la alianza de cooperación interinstitucional para facilitar la experiencia europea en materia de integración, intercambio de información, formación de personal, asistencia técnica y apoyo institucional. Pero el proyecto encalló.

Lo cierto es que Iberoamérica, crisol de culturas con nexos comunes con el Viejo Continente, inició un camino lleno de luces y sombras, con un gran potencial de aprovechamiento no siempre desarrollado. Pero la parálisis en la integración política y económica, a menudo fue superada por la educativa.

En octubre de 1998 la Unesco celebró en París la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior para establecer los principios fundamentales de una reforma de los sistemas de enseñanza superior en el mundo, que se basó en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) y reconoció la importancia del progreso científico en el desarrollo integral más allá de las fronteras.

Los lazos que unen Europa y América Latina sirvieron de acicate para que la cooperación universitaria intensificase su relación desde entonces y la Declaración de Río sirvió de palanca para impulsar la creación del UEALC –Espacio Común de Enseñanza Superior de la Unión Europea, América Latina y el Caribe-. Conscientes las universidades de que no podían permanecer quietas al albur de la inacción política, fueron proactivas y ayudaron a dinamizar el proceso.

“La Universidad de Santiago sirvió de peregrino ejemplar en ese Camino y contribuyó, a través de la Conferencia Iberoamericana de Rectores celebrada en Compostela en 2004, a dar un paso de gigante en el desarrollo de programas de educación superior, que pueden tener ahora un nuevo impulso”, señala María Cadaval Sampedro, directora de la Cátedra Iberoamericana de la USC.

No sin controversia, mandatarios de Argentina y Brasil han podido lucir en la cumbre del G20 en Osaka, junto a la presidencia de la Comisión Europea, una alianza política que dará lugar al Tratado de Asociación entre la UE y el Mercosur, un espaldarazo a la cooperación internacional en todos los ámbitos.

Un proyecto común

“En este marco se encuadra la Cátedra Iberoamericana, que  sigue la senda iniciada varias décadas atrás por la Universidad de Santiago de Compostela, con el ánimo puesto en despertar al proyecto común de su letargo”, explica su directora, convencida de que “no se puede cambiar la dirección del viento, pero entre todos, se pueden ajustar las velas y llevar el barco a buen puerto.”

La web de la Cátedra Iberoamericana de la Universidad de Santiago de Compostela está en la URL www.catedraiberoamericana.com, que se complementa con redes sociales propias. @mundiario