La industria sigue siendo la gran asignatura pendiente del modelo económico español

Una imagen referida a la industria. / Pixabay
Una imagen referida a la industria. / Pixabay
Frente a los que niegan que España pueda ser una potencia industrial, por falta de tradición, ahí está la antes agrícola Corea del Sur, ya por delante en PIB.
La industria sigue siendo la gran asignatura pendiente del modelo económico español

El debate económico en España lleva tiempo centrado en hablar de los ingresos y de los gastos del Estado, lo cual es muy importante, pero no es lo más importante. Entre otras cosas, porque la economía pública mueve menos dinero que la privada; menos incluso, en términos relativos, que en las grandes potencias europeas.

Los medios más influyentes en el mundo, estadounidenses y británicos, que son los que marcan el debate económico global, no extrapolan el modelo español, sin menospreciarlo, claro, cuando analizan las grandes cuentas de EE UU, China, Japón o la Unión Europea; en este caso, casi habría que decir que volcados en Alemania y Francia. ¿Entonces en qué se fijan? Básicamente, en dos cosas: en las grandes multinacionales y en los mercados financieros; sobre todo los de Nueva York y Londres.

Dicho en otras palabras, el mundo económico se centra en la producción y en las finanzas, léase también, la gasolina que mueve el mundo desarrollado. Sin economía productiva, sin empresas ni bancos, poco se podría repartir desde el sector público. Hasta en China –un país teóricamente comunista– saben que es así.

España, en cambio, sigue empeñada en centrar el debate sobre sí misma, con el propósito –sin duda encomiable– de repartir mejor la riqueza, de modo que haya cada vez menos desigualdad y más solidaridad. El problema surge cuando no hay que repartir.

Industrialización, productividad y competitividad

¿Por qué otros países pueden repartir más y mejor, con estados del bienestar tan o más avanzados que el español? Podrían darse muchas respuestas a una pregunta tan compleja, pero si hubiera que concretar todo en una podría decirse que eso es así gracias a sus modelos productivos, ligados en su raíz a la industrialización, la productividad y la competitividad.

Estas tres palabras están ciertamente manidas en España, pero el país sigue anclado en su modelo turístico, tras haber dejado atrás, en la crisis anterior, el boom del ladrillo. Y el turismo, siendo también importante, no lo puede ser todo.

El pacto de rentas es necesario, sin duda. El esfuerzo fiscal de energéticas y bancos es de justicia, por supuesto. Pero ¿basta con eso para sacar España adelante? ¿O hay que cambiar de modelo?  

Faltan industrias, falta inversión, falta tecnología, falta I+D+i… faltan, en definitiva, cosas que otros grandes países atesoran y España no tanto. Por eso sorprende, aún más, que el debate no se oriente en la dirección emprendida no ya por las principales potencias del mundo, sino también por otros países que han dejado atrás a España, como sucede con Corea del Sur, hoy con un PIB superior, partiendo de ser un país agrícola hace apenas 50 años.

Pero si puede causar sorpresa que España no siga las pautas de una economía industrial avanzada y tecnológica, resulta difícil de calificar su estrategia en la gestión de los fondos Next Generation EU. Cuando termine esta película, propia de Berlanga, ¿tendrá España una Tesla o una Apple? No. Tendrá, como mucho, una fábrica de baterías e infinidad de pequeños proyectos de los que nunca saldrán las sinergias que generan las grandes industrias, pero de esto apenas se habla. Es más, incluso el presidente del Gobierno y otros presidentes autonómicos presumen de haber atomizado las ayudas de los fondos europeos.

Samsung, LG Group, Kia-Hyundai, Pantech Curitel y Fila son solo cinco ejemplos de grandes multinacionales de Corea del Sur, un país con una población similar a la de España, pobre hace poco tiempo, pero que se centró en invertir primero en educación y después en industrializarse. ¿Serán ellos los equivocados? @J_L_Gomez


Billetes de euro. / Pixabay
Billetes de euro. / Pixabay

AL ALZA

Los impuestos

Están en marcha nuevos gravámenes sobre la banca y las empresas energéticas para los años 2023 y 2024. No se aplicarán sobre los beneficios, sino sobre los ingresos, y no serán deducibles en el impuesto sobre sociedades ni se podrán trasladar a los clientes. La letra pequeña se conoce menos –falta todavía la tramitación parlamentaria–, pero no parece probable que haya consenso con los afectados. Al contrario, puede haber apelaciones a la justicia, algo tan habitual en España.

A LA BAJA

Las rentas

Los pactos de rentas son ­–casi por definición– para ganar menos en tiempos de alta inflación. Todos: los trabajadores y los empresarios. Las negociaciones en busca de acuerdos se retomarán en septiembre y se desarrollarán en paralelo con la tramitación de los impuestos especiales a la banca y a las empresas energéticas. Se trata de que los empleados renuncien a revalorizar sus sueldos con la inflación y de que los industriales vendan con márgenes menores. Veremos qué pasa. @mundiario


Nadia Calviño. / Pool Moncloa
Nadia Calviño. / Pool Moncloa

PROTAGONISTAS

Nadia Calviño

Vicepresidenta del Gobierno

“Todos los organismos prevén que España sea una de las grandes economías europeas con un crecimiento más intenso en 2022 y 2023”, sostiene la ministra de Economía en una entrevista que publica el Anuario 2022 del Foro Económico de Galicia, ya recogida en MUNDIARIO.

Xosé Carlos Arias

Catedrático de economía

“Es muy importante –diríamos trascendental– evitar que el episodio de la inflación se vuelva permanente y, a la vez, concretar un nuevo contrato social”, aconseja este profesor de la Universidad de Vigo, también director del proyecto Galicia 2040.

Diego Calvo

Vicepresidente de la Xunta

Consciente de que “vienen tiempos difíciles tras el verano”, constata que, si bien los problemas principales se derivan de la guerra de Ucrania, hay otros –estructurales– que España ya tenía antes de la escalada bélica y de la pandemia.

Fernando González Laxe

Catedrático de Economía

Galicia –advirtió esta semana– crece de manera acompasada con el conjunto de España, pero le cuesta más crecer en empleo, al tardar más en recuperarse. Su receta: aumentar la productividad y la competitividad, con empresas más grandes. @mundiario

 

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