La economía española se encuentra aún un 3,6% por debajo del nivel prepandemia

Un trabajador. / Xunta de Galicia
Un trabajador en una empresa industrial. / Xunta de Galicia
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha admitido en el Parlamento Europeo las dificultades que hay ante el repunte de salarios y sus posibles consecuencias sobre la inflación.
La economía española se encuentra aún un 3,6% por debajo del nivel prepandemia

El INE rebajó el crecimiento del primer trimestre de este año en una décima, hasta el 0,2%, y confirmó el enfriamiento de la economía, ahora pendiente de que la campaña turística brinde un impulso añadido a la actividad.

"En España la economía resiste, pero en otoño, sin turismo y con precios récord del gas y el petróleo, también sufriremos las consecuencias de esta maldita guerra", vaticina en El País el economista José Carlos Díez. Ralentizado el crecimiento, la economía española aún se encuentra un 3,6% por debajo del nivel prepandemia.

Estados Unidos ya ha subido los tipos de interés con el fin de reducir la inflación y Europa irá detrás. Seguramente tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo (BCE) darán marcha atrás en el mismo orden: el que va por delante terminará antes. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha admitido en el Parlamento Europeo las dificultades que hay ante el repunte de salarios y sus posibles consecuencias sobre la inflación.

Nadie sabe cuánto tiempo durará esta nueva situación, del mismo modo que nadie sabe –salvo Vladimir Putin– cuándo terminará la guerra de Ucrania, pero lo normal es que sea un período relativamente corto. “Los bancos centrales suelen hacer políticas contractivas durante poco tiempo hasta que se estabilice la inflación. A partir de ese momento, vuelven a inyectar liquidez y a políticas más expansivas, que tienden a durar más en el tiempo”, indica Sergio Ávila, analista de IG. Por tanto, es importante resistir.

La guerra desequilibró muchas cosas, empezando por los precios de la energía y de la alimentación

Sin apenas moverse nada en Europa, ya se vio que hay cuatro países que se constipan con una simple brisa. Son Grecia, Italia, Portugal y España, los cuatro muy endeudados y con problemas estructurales en sus precarias economías. El BCE tiene difícil dejarlos solos, porque al depender del crédito para sobrevivir se ven asaltados por los especuladores. Son países que no son capaces de financiarse en los mercados, a riesgo de que se hundan sus economías.

La guerra ha desequilibrado muchas cosas, empezando por los precios de la energía y de la alimentación. Es un problema general en Europa, pero no todos lo sufren con la misma intensidad. Los países con rentas más altas lo llevan mejor.

España es un país no solo más pobre que Alemania o Francia, sino más desigual, lo que agrava los problemas y aviva las quejas de mucha gente. Llenar el depósito y comer bien se convierten en objetivos que se creían asequibles para todo el mundo, pero que pueden dejar de serlo.

¿Cómo puede arreglarse todo esto? Hay dos maneras de hacerlo, que en buena lógica deberían simultanearse. Una es pedir ayuda a los socios más ricos, de modo que el BCE apriete sin ahogar a nadie. Otra es hacer los deberes en casa, con el objetivo de reducir el déficit y no seguir aumentando la deuda. Para ello es necesario ingresar más –léase también producir más y mejor– y gastar menos.

María Jesús Montero. / RR SS
María Jesús Montero, ministra de Hacienda. / RR SS

El déficit primario, todo un problema para España

España está lejos del objetivo, porque no solo tiene déficit año tras año, sino que tiene déficit primario; es decir, incluso sin pagar intereses por la deuda los ingresos no cubren los gastos. Es tal vez la señal más clara de la debilidad del Estado.

Estas son las principales carencias de la economía española, debidas en una parte a su inadecuado modelo productivo y en otra, a su deficiente gestión pública. Si la política fuera racional –y no emocional–, debería hablarse de ello y tomar medidas, en serio. Pero como el populismo no se reduce a Vox, el debate público se vuelve irracional, sin que parezca que pasa nada, cuando sí pasa.

Simplificar problemas tan complejos, que es lo que se hace a menudo en España, máxime en sus constantes campañas electorales, no resuelve nada, de modo que no sería de extrañar la vuelta de la intervención europea. Visto lo visto, parece que es lo único que todos entienden.

De Europa no llegarán solo posibles medidas de ajuste, parte de las soluciones también están en sus manos, empezando por el fin de la guerra de Ucrania, que se producirá cuando haya un arreglo con Rusia. España no está en eso, ya que Alemania y Francia prefieren hacerlo solos, o a lo sumo con Italia. Es lo que hay. @J_L_Gomez


Banderas de Europa en Bruselas. / Mundiario
Banderas de Europa en Bruselas. / Mundiario

AL ALZA

Europa

Si bien es el escenario de la guerra que más preocupa en el mundo, la de Ucrania, Europa reacciona como puede. Lo hace dividida –el Reino Unido va por libre– pero aun así los que se han quedado en la UE profundizan en su integración y piensan en su ampliación. A distintas velocidades, con euro unos, sin euro otros, pero podía ser todo mucho peor de lo que es. La UE ya no solo es comercio: empieza a ser defensa, política exterior, sanidad pública, ... Cuesta, pero es menos que nada.

A LA BAJA

España

Hay cosas que se han hecho bien en España y que incluso se las reconocen organismos supranacionales y sus propios socios europeos. También hay otras que sería difícil hacerlas peor, como el asunto del Sáhara, con el agravante de incomodar a Argelia –suministrador de gas– en el momento más inoportuno. Pero hay un tercer bloque de cosas que simplemente no se hacen y que tienen que ver con sus problemas económicos estructurales. Todos los grandes países están industrializados. @mundiario


Christine Lagarde, presidenta del BCE. / RR SS
Christine Lagarde, presidenta del BCE. / RR SS

PROTAGONISTAS

Christine Lagarde

Presidenta del BCE

No quiere que se le vaya de las manos la transición hacia la subida de tipos en la eurozona y por eso mismo ha improvisado, de urgencia, medidas que consisten en usar amortizaciones de deuda de países ricos para tomar deuda de países débiles.

Nadia Calviño

Vicepresidenta del Gobierno

La decisión del BCE de frenar la escalada de la prima de riesgo de España, una vez sabido que es inminente la subida de los tipos de interés, le ha dado oxígeno a la titular de Economía. Pero su homólogo alemán, Christian Lindner, no está tan entusiasmado.

Pedro Sánchez

Presidente del Gobierno

La Oposición cree que intentará salvarse de la quema que entraña la actual crisis con las regalías de los fondos europeos, su salvavidas para 2023. Pero para eso mucho tendrá que acelerar la gestión de los fondos Next Generation EU.

Ignacio Sánchez Galán

Presidente de Iberdrola

Sus accionistas y consejeros miran para otro lado cuando lo ven investigado por el caso Villarejo, pero no así las autoridades de Nuevo México (EE UU), que están frenando su compra de la eléctrica PNM. Veremos qué ficha mueve el juez García Castellón. @mundiario

 

 

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