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Ya en los siglos XI, XII y XIII el Camino de Santiago unió el Occidente cristiano

Europa está en la necesidad de reforzar aquello que nos une y que ha impulsado a los padres de la Unión, frente a lo que nos separa. El Camino de Santiago es un buen ejemplo a seguir.

Ya en los siglos XI, XII y XIII el Camino de Santiago unió el Occidente cristiano
Peregrino en las pallozas de O Cebreiro. / FrAn LaREo para Mundiario
Peregrino en las pallozas de O Cebreiro. / FrAn LaREo para Mundiario

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Xesús Palmou

Xesús Palmou

El autor, XESÚS PALMOU, es doctor en Derecho y columnista de MUNDIARIO. Fue conselleiro de la Xunta de Galicia, secretario general del PP de Galicia y miembro del Consello de Contas. Ahora es presidente de la Academia Xacobea. @mundiario

Mientras la globalización alumbra problemas globales, las soluciones a dichos problemas siguen siendo locales. Mientras Europa y Estados Unidos se encuentran en posición claramente declinante, el mundo pivota cada día más en la región Asia-Pacífico. En consecuencia, Europa está cada vez más sola, mientras emergen auténticas civilizaciones disfrazadas de Estado, como es el caso de China.

La Unión Europea, sigue siendo hoy, para la mayoría, un experimento fantástico, pero parcialmente bloqueado por varias razones:

> Un déficit de gobernanza económica, que la crisis puso más de manifiesto, especialmente por la falta de una mayor armonización fiscal y financiera y una escasa calidad democrática en su funcionamiento de sus instituciones.

> Problemas de estabilidad que se han puesto de manifiesto en su día con el rechazo a la Constitución Europea por parte del electorado de varios países.

Pero además, la crisis económica ha hecho aflorar otros problemas que, junto al déficit de gobernanza y a los problemas de estabilidad, amenazan también la construcción europea. Me refiero a los populismos y al euroescepticismo:

> Populismos que, en muchos casos, desprecian valores fundamentales que han estado presentes en la idea de los padres de la Unión.

> Euroescepticismo, al amparo del auge del sentimiento nacionalista en algunos países, y que ha estado presente, sin duda, en el Brexit.

En definitiva, Europa está en la necesidad de reforzar aquello que nos une y que ha impulsado a los padres de la Unión, frente a lo que nos separa. El Camino de Santiago es un buen ejemplo a seguir. Por algo unió el Occidente cristiano –el Fininisterrae gallego– con las zonas más vitales de Europa, en los siglos XI, XII y XIII. @mundiario