Serie sobre el Camino Francés del Camino de Santiago a través de Galicia (XI)

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Termina Castilla, empieza el Camino en Galicia.

Los peregrinos se acercan a la hipotética línea que separa Galicia de Castilla. Casi al final del largo ascenso desde el valle del Bierzo, pasando de 630 metros de altitud a 1.293 en el alto.

Serie sobre el Camino Francés del Camino de Santiago a través de Galicia (XI)

Vamos al inicio del Camino de Santiago en Galicia. Un monolito de piedra de la Diputación Provincial de Lugo señala el comienzo del camino. Falta un kilómetro para llegar a O´Cebreiro. Se sube por camino estrecho con piedras sueltas, en la ladera de una monta­ña pelada, por cuesta muy empinada. Al llegar arriba de todo, está la carretera. Los peregrinos comprueban el enorme desnivel de la cuesta, mientras toman aire, dejando oír alguna exclamación. Así empieza el recorrido del Camino Francés. El inicio del tramo gallego, entre las sierras del Caurel y Ancares, que marcan la divisoria de las aguas hacia el Cantábrico y el Atlántico.

Estamos en la Tierra de los Gallegos. Como decía Aimeric Picaud en el Códice Calixtinus: Tierra frondosa de extraordinario vergel, frutas y fuentes, pero escasa en ciudades, trigo y vino. Abundante en ganados, leche y miel, pescados grandes y pequeños. Los gallegos, entre los demás pueblos de atrasadas costumbres de España, son los que más se acomodan a nuestra nación gala, pero son iracundos y muy litigiosos.

Vamos adentrarnos en la Galicia profunda, la Galicia del interior, la Galicia rural que recuerda épocas pasadas, cruzando 12 municipios, ocho en la provincia de Lugo y cuatro en la de A Coruña. O Cebreiro es el lugar donde estaba el Monasterio Zeberrium (Fauces Gallitae) para los romanos. Se encuentra a 151 kilómetros de Santiago, es el pórtico de entrada a Galicia. Cebreiro proviene de Acebo, arbusto de hoja perenne y dura, en Navidad se adorna con unas bayas rojas muy llamativas.

Es un pequeño lugar en lo alto de la montaña. Solitario, solo ocho vecinos, pocas casas, entre las que destaca "El santuario de Santa María La Real", iglesia prerrománica entre los siglos IX-X. El poblado fue restaurado por Manuel Chamoso Lamas, comprobando la existencia de los cimientos de la Igle­sia del siglo IX. De la primitiva se conserva la cabecera. Fachada del siglo XII restaurada en 1962, es de piedra caliza muy oscura.

En el año 1072 el rey Alfonso VI, cede esa comunidad a los monjes de Cluny, benedictinos de San Giraldo de Aurillac, para fundar un monasterio y atender a los peregrinos. En el siglo II sufrió un gran incendio, en 1809 las tropas napoleóni­cas, en su retirada, destruyeron libros y demás escritos. Luego fue hospital hasta el año 1854 dejado por los monjes con la desamortización. Desde 1965 es un Hostal para peregrinos "San Giraldo de Aurillac".

En el santuario se venera la talla románica de Santa María La Real del siglo XII, patrona de la comarca. Imagen de la Virgen con los ojos muy abiertos y el niño. La pila bautis­mal  es de la iglesia primitiva. También se puede ver el Cáliz y la Patena que dieron origen a un misterio.

Ocurrió alrededor del año 1300. Un campesino de la aldea cercana de Barxamaior, en un día de gran tormenta de nieve, se acercó a la iglesia para escuchar los oficios. La misa la dice un monje que había perdido la Fe, le dice al agricultor que para tomar un poco de pan y vino como el que tenía en casa, no debió sufrir con ese tiempo. En el momento de la consagración se produce el milagro de la transubstanciación, la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre, ello sirvió de conversión al monje. Los dos están enterrados en la Iglesia.

El Cáliz figura en el escudo de Galicia. En 1486 los Reyes Católicos visitaron el santuario rega­lando un relicario para guardar el Cáliz y la Patena. La historia fue llevada por los peregrinos que pasaban por aquí, así como también por los marineros bretones que fondeaban en las costas de Galicia. Posiblemente Richard Wagner tomase de una leyenda bretona el hecho para su obra "Parsifal".

(Continuará).

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