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MUNDIARIO

Santiago 'el Boanerges' o el Apóstol Santiago

Hoy el símbolo de Santiago, la cruz en forma de espada de color bermejo y trifoliada, la venera, la estrella sobre el sepulcro, son símbolos universales utilizados por los caballeros, los peregrinos y por el cabildo catedralicio que tiene el derecho de portar, cosido al pecho, la Cruz del Santo Patrón.
Santiago 'el Boanerges' o el Apóstol Santiago
Romeros en Santiago de Compostela ante la apertura de la Puerta Santa. / Colección Martínez-Barbeito.
Romeros en Santiago de Compostela ante la apertura de la Puerta Santa. / Colección Martínez-Barbeito.

Matías Membiela-Pollán

Profesor de economía.

Santiago es uno de los Apóstoles más peculiares del Nuevo Testamento, tanto por su origen pescador como por las pocas veces que se oye su voz a pesar de que vive algunos de los más esenciales momentos del andar y la pasión de Jesucristo; cual la jornada de la Oración en el Huerto de Getsemaní.

Cuando Jesús les dice a sus Apóstoles «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las criaturas», nuestro Santiago, Iago, Jaime, Diego o Jacobo, que por todos estos nombres se le conoce emprende su viaje hacia Hispania, bordeando Cádiz, las columnas de Hércules y desembarcando en Galicia. Otros autores lo conducen por Levante, la actual Zaragoza y una vía paralela a los montes cantábricos en un trayecto que resigue un camino paleocristiano que ya era conocido por los celtas.

Nuestro Patrón, Santiago el Mayor, era hermano de Juan el Apóstol e hijo de Zebedeo y de María Salomé, que tiene una iglesia advocada a su patronazgo en la actual rúa compostelana del Villar. Cuando fueron convocados por Jesús los rebautizó con el apelativo de los Boanerges los Hijos del Trueno— debido a su impetuosidad.

La tradición de la presencia de Santiago el de Zebedeo, además de natural debido a la importancia de la Hispania en el tiempo de los romanos, se remonta cuando menos a los siglos VI-VIII. Varios historiadores, al desembarcar en Hispania lo conducen a Zaragoza donde hallándose en oración con algunos discípulos oyó el eco de una hermosa melodía cuya letra decía «Ave María Gratia Plena»; en un momento en que la Madre de Dios, antes de la Durmición, todavía vivía en Tierra Santa. Santiago y sus discípulos oran ante un pilar sobre el que se les aparece Nuestra Señora; antes de ir a predicar a Galicia.

La figura y gran presencia de Santiago el Boanerges, el Hijo del Trueno, también fue utilizada como la de un Caballero Andante. Un Santo que con sus mesnadas luchó a favor de los cristianos en la batalla de Clavijo, cuya victoria al paso del tiempo se le agradeció creando el óbolo de los diezmos y primicias o Voto a Santiago; en lo más anecdótico el nombre del campo de batalla, La Matanza, vino a denominar la casa padronesa donde falleció Rosalía de Castro. La saga caballeresca de Santiago y sus «mesnadas» se redondea con su adoración a una Dama sin Igual, La Virgen María, la mesa de los siete varones y con posterioridad los trece caballeros de la Orden de Santiago cuyo primitivo solar estuvo en la ciudad de León.

Vuelto a Tierra Santa, Santiago es martirzado y degollado por orden de Herodes Agripa en el año 44 y su cuerpo es trasladado a Galicia sobre una barca de piedra. Sin negar otras posibilidades recordaremos que las reliquias se trasladaban con gran profusión y que el motivo de la «barca de piedra» tiene una explicación semántica.

Hoy el símbolo de Santiago, la cruz en forma de espada de color bermejo y trifoliada, la venera, la estrella sobre el sepulcro, son símbolos universales utilizados por los caballeros, los peregrinos y por el cabildo catedralicio que tiene el derecho de portar, cosido al pecho, la Cruz del Santo Patrón; que por lo demás también orna el Obradoiro, el Parteluz y multitud de hornacinas entre las que se encuentra la de capilla de la Virgen del Pilar.

Santiago es uno de los santos de mayor advocación. Las iglesias levantadas en su honor son innumerables y algún estudioso las ha deseado ver todas ligadas y tributarias de la Mayor de todas ellas, la Santa Iglesia Metropolitana y Catedral de Santiago de Compostela. ¡Bien está! Y no tiene por qué dejar de ser así pero se podría definir a Santiago como uno de los santos que defienden las puertas de las ciudades, junto con San Miguel, San Jorge patrón de la caballería y siempre lancero contra el enemigo dragón, San Pedro el llavero, Santa Lucía la de la buena vista, Santa Catalina la nunca violada, Santa Bárbara la que nos protege contra el rayo, las explosiones de los polvorines y del grisú en las minas.

En fin con el paso del tiempo algunos monarcas desearon cambiar el patronazgo de España sin conseguirlo. Se deseó imponer a Santa Teresa, a San Genaro, y a otros tan dignos como circunstanciales que no llegaron a puerto.

La devoción a Santiago y la unión de los pueblos y la de los hombres y mujeres en camino se extendió por el mundo, teniendo por centro Compostela. Hoy las múltiples cofradías de Holanda, Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña, Argentina, Méjico, Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá, Japón, Filipinas, Chile, Australia, Dinamarca, Estados Unidos, Irlanda, Colombia, Perú, Belgica, Austria, Suiza…, y en España la de sus también innumerables localidades y provincias se reúnen bajo el patrocinio de la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago con sede en nuestra bien amada Compostela. 

Para finalizar y a modo de nota, a finales de la década de los setenta del siglo XIX y bajo el impulso del arzobispo Miguel Payá y Rico, se produjo el "redescubrimiento" o "recuperación" de los huesos del apóstol Santiago. Para ello se formó una comisión formada por los catedráticos de la Compostelana: Timoteo Sánchez Freire, Antonio Casares y Francisco Freire. Al redescubrimiento de El Cuerpo del Apóstol, se unió la Carta de Autenticidad de S. S. el Papa León XIII (1884), que lo anunció al mundo en la bula Deus Omnipotens; a la par que concedía un jubileo extraordinario para el año 1885. @mundiario