Santiago se amuralla para defenderse de las invasiones vikingas a Iria Flavia

Pila bautismal donde Almanzor dio de beber a su caballo. Juan R. Baliñas
Pila bautismal donde Almanzor dio de beber a su caballo. Juan R. Baliñas

Desde Europa llegan peregrinos, llamados francos a orar. Creen que aquí está el cuerpo del apóstol, no hay discusión, Santiago se convierte en la meta, el fin de la peregrinación.

Santiago se amuralla para defenderse de las invasiones vikingas a Iria Flavia

Continúa la historia de la ciudad de Santiago de Compostela.

Alfonso III el Magno (866-910) manda derribar la primera iglesia construyendo el año 896 la segunda, de tres naves. A Santiago se le conocía entonces con el nombre de Arca Marmórica, por el sepulcro.

En Santiago se construyen conventos, hospitales, colegios, formando una ciudad de rápido crecimiento, centro de religión, los cristianos venían a orar desde Europa, los francos se les llamaba, y de los demás reinos de la Península, creen que allí están los restos del apóstol y ya no hay discusión, la ciudad se convierte en el fin de la peregrinación.

La ciudad se amuralla para defenderse de los Vikingos o Normandos que invadieron varias veces la Ría de Arosa arrasando Iria Flavia. El año 968 luchando contra ellos, muere el obispo de Iria, Sisnando II en la batalla de Fornelos.

Mien­tras tanto en Córdoba Hixen II y los árabes empezaban a ver en Santiago un rival para La Meca, Almanzor fue el encargado de lanzar una de sus racias  contra la nueva Jerusalén entrando en Santiago el 10 de agosto del año 997. Almanzor destruyó la Catedral donde sólo había un monje orando al que respetó, arrasando todas las demás iglesias de Santiago, no quedando piedra sobre piedra.

Entrando en la Catedral por la Fachada de Platerías, a la derecha está una pila bautismal del siglo IX procedente de la Iglesia de San Fiz de Solovío, de mármol en una sola pieza, la tradición dice que en ella dio Almanzor de beber a su caballo.

Almanzor mandó llevar a Córdoba las campanas de la Catedral a hombros de cristianos. Allí estuvieron  hasta el año 1236 en que el rey Fernando III el Santo recuperó Córdoba obligando a los árabes a transportar las campanas hasta Santiago.

El obispo de Iria Flavia, Pedro de Mezonzo (985-1003) ordenó la reconstrucción de la Catedral y la ciudad, el obispo don Cresconio (1037-1067) mandó edificar las Torres del Oeste en Catoira, para proteger Iria y Santiago de las invasiones Vikingas a través del río Ulla, le sucedió don Gudesteo (1067-1069) siendo asesinado por su tío el conde Fernández de Traba.

Fernando I de Castilla (1063-1072) emplea por primera vez el nombre de Compostela en sus diplomas, desde entonces prevalece este nombre entre los peregrinos. Amor Ruibal dice que este nombre proviene de Compositum Tellus lugar de enterramiento, otros dicen que procede de Campus Stellae campo de la estrella, nombre anterior de la Carballeira de Santa Susana.

 Manuel Murguía opinaba que procede de -L'apostelle- como decían los peregrinos franceses. En el año 1095 el Papa acepta el traslado de la sede obispal de Iria Flavia a Santiago más protegi­da de las invasiones Vikingas, el obispo Dalmacio (1090 -1095) de viaje en Roma murió antes de tomar posesión.

Diego Gelmírez con 32 años, es elegido primer obispo de Santiago el año 1100, fue un gran personaje de la Galicia del siglo XII, era hijo de Gelmiro terrateniente de Iria Flavia descendiente de suevos y gobernador de las Torres del Oeste y de Iria, donde debió nacer Gelmírez. Estudió en París, su pariente el obispo Diego Peláez defensor de Galicia, le nombró canónigo de la Catedral.

El año 1088 el Rey Alfonso VI (1072-1109) les concede con el título de condes y el Gobierno de Galicia a su hija doña Urraca y su marido, don Ramón de Borgoña primo de la esposa de Alfonso VI, Constanza de Borgoña, las relaciones de la Abadía de Cluny en Borgoña con León y Santiago fueron muy estrechas. @mundiario 

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