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Los Reyes encontraron en el peregrinaje una fuente económica, de desarrollo técnico y  cultural

Dotaron al Camino de  infraestructuras, apoyo humano y protección. Aparece una red estable constituida por puentes, iglesias, hospitales, albergues donde refugiarse y recibir apoyo humano,  sanitario y de seguridad y protección.

Los Reyes encontraron en el peregrinaje una fuente económica, de desarrollo técnico y  cultural
Camino de Santiago. / Xurxo Lobato
Camino de Santiago. / Xurxo Lobato

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Xesús Palmou

Xesús Palmou

El autor, XESÚS PALMOU, es doctor en Derecho y columnista de MUNDIARIO. Fue conselleiro de la Xunta de Galicia, secretario general del PP de Galicia y miembro del Consello de Contas. Ahora es presidente de la Academia Xacobea. @mundiario

Hay muchos elementos que explican la centralidad  de Santiago y su Camino de peregrinación en la Edad Media,  a los que no son ajenas razones políticas. En la medida en que los  reinos cristianos se van afianzando en el norte peninsular y valle del Duero, y los reyes encuentran en el peregrinaje  a Santiago un elemento legitimador de sus objetivos políticos y sociales vinculados a los ideales  de reconquista de la España musulmana,  el Camino de Santiago se convierte en un elemento  capaz de catalizar el esfuerzo  social a favor de una finalidad universalizadora, a partir de esa estructura del poder y del  territorio  extremadamente fragmentada.

Además,  en la medida en que los Reyes encuentran en el peregrinaje una fuente económica, de desarrollo técnico y  cultural, dotaron al Camino de  infraestructuras, apoyo humano y protección. Aparece una red estable constituida por puentes, iglesias, hospitales, albergues donde refugiarse y recibir apoyo humano,  sanitario y de seguridad y protección, todo lo cual dará, al Camino y al peregrinaje, una mayor seguridad y comodidad, permitiendo su consolidación y crecimiento.

A su vez, nacían las órdenes militares y religiosas, con la misión e prestar protección a los peregrinos que visitaban el Sepulcro del Apóstol Santiago. Entre estas destaca la Orden de Santiago, de ahí su nombre. Inicialmente de origen militar, adquiere estatus religioso mediante  Bula del Papa Alejandro III, concedida el 5 de julio de 1175. Además de dar protección a los peregrinos, lo mismo en el aspecto espiritual que en el material, esta orden tenía encomendada la guarda de las fronteras con los musulmanes. Figuras cumbre de la literatura y de la pintura del denominado Siglo de Oro español, como Quevedo o Velázquez, aparecen en los retratos de la época con la Cruz de Santiago en su vestimenta.

Pero junto a las infraestructuras y órdenes militares y religiosas,  los poderes públicos, religiosos y  laicos, complementaron la seguridad de los caminantes con una adecuada legislación. El peregrino aparece en las diferentes épocas como un sembrador de bienes, no solo espirituales, sino también de otros importantes que el poder civil debe fomentar, mediante la protección del tránsito por sus territorios.