En las proximidades de Compostela el peregrino camina contento

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Monte do Gozo, albergue.

Los peregrinos continúan por la última etapa del Camino de Santiago, también conocido este trayecto por Camino Francés en Galicia, un itinerario que se recorre con alegría.

En las proximidades de Compostela el peregrino camina contento

Los peregrinos suben por la colina del Monte do Gozo a 365 metros de altitud. En la cima hay una pequeña carballeira rodeada por un muro y la Ermita de San Marcos.

La Historia Compostelana señala que en el año 1105 el arzobispo Gelmírez construyó en aquel lugar la Iglesia de la Santa Cruz. En el año 1228 había en ese lugar una cruz de terminación de peregrinación. Este sitio tiene importancia desde siempre, lugar emotivo del camino donde los peregrinos rezaban y daban las gracias por llegar.

En 1989, el Papa Juan Pablo II celebró en el Monte do Gozo, un encuentro con más de 500.000 jóvenes llegados de todas partes del mundo, un monolito delante de la capilla conmemora la segunda visita que hacía el Romano Pontífice a Compostela.

Anécdota.- Desde encima del murete se contempla bien la ciudad de Santiago, los peregrinos otean el horizonte buscando las torres de la catedral y así cumplir la tradición,  pero hoy el sol ha formado una neblina en la lejanía y no las permite ver.

Los caminantes están contentos, ya se ven en la catedral dándole el abrazo al Apóstol. Gozan de la contemplación de la ciudad de Santiago, se muestran satisfechos pero cansados, uno de ellos se tumba un rato en la carballeira, con los pies en alto, siendo imitado por otros peregrinos extranjeros, lugar ideal para el descanso físico y mental, son días de mucho pensar.

En la ladera del monte, la Xunta de Galicia, ha preparado grandes explanadas con barracones para acoger al enorme número de peregrinos que llegan cada verano, y más si es Año Santo, pero el entorno natural ha sufrido con las construcciones, ha perdido su singularidad.

Los peregrinos vuelven a la carretera, solo les quedan cuatro kilómetros para entrar en la ciudad, ahora el tráfico vuelve a ser muy intenso, por el aeropuerto cercano y la salida de la autopista, sin embargo el bordón golpea las piedras con mucho mas ritmo, parece que repica de alegría.

San Lázaro.- Es el último pueblo hasta la ciudad, lleva el nombre de una capilla a él dedicada, solo faltan 2,5 kilómetros.

Anécdota.- Ahora los pies van más ágiles al ver cercana la meta, el ánimo es muy grande, consideran que el esfuerzo ha valido la pena, atrás quedan kilómetros y kilómetros de esfuerzo físico y mental, de lucha, de sufrimiento, esto se compensará entrando por la puerta de la Catedral.

En Año Santo por la Puerta Santa, visitando la tumba del Apóstol peregrino, y abrazando su imagen del Altar Mayor, cada uno saca su propia reflexión, piensan en el Apóstol, al que ofrecerán el esfuerzo de esta etapa, por las intenciones del Papa, por el fin de las guerras, por la familia.

(Continuará)

En las proximidades de Compostela el peregrino camina contento
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