Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad
Una visita inolvidable, fantástica, en el Camino de Santiago.
El Camino de Santiago está lleno de sorpresas para el peregrino que busca cultura y naturaleza, además de tiempo para la meditación. Una de estas sorpresas es el entorno de Las Médulas, antigua mina de oro romana explotada a cielo abierto durante los siglos I y II, mediante la técnica de derruir la montaña arenosa con el agua que discurría por túneles con gran pendiente, excavados a mano.
Resulta realmente curioso conocer la técnica y la ingeniería hidráulica utilizadas en la explotación y la visita a los túneles de conducción del agua, a los restos de las canalizaciones y al centro de interpretación.
Castaños en Las Médulas. / Mundiario
Durante el recorrido es inevitable la reflexión sobre las penosas condiciones de trabajo de los miles de seres humanos que, en régimen de semi esclavitud, construyeron túneles y canales: oscuridad permanente, peligro de desprendimientos, acceso al lugar de trabajo y herramientas primitivas. Todo ello, para conseguir en dos siglos de explotación en torno a 5.000 kg. de oro. Sufrimiento, sojuzgamiento, dignidad del ser humano, serán algunos de los pensamientos que ocuparán la mente del visitante.
Desde la altura del mirador de Las Médulas contemplaremos un frondoso bosque salpicado de montículos fantasmales de arenisca roja, tallados caprichosamente por el agua y el viento, como el Camino talla el alma del peregrino. No encontraremos el momento de abandonar esta privilegiada atalaya, en busca de las entrañas de la montaña.
Castaños en Las Médulas. / Mundiario
Un vez en la base del monte Medulio, caminaremos a través de un fantástico bosque de robles, encinas y, sobre todo, castaños. Castaños varias veces centenarios, que se muestran enhiestos, orgullosos de su vejez. Recios, imponentes, algunos en posiciones inverosímiles, enroscados sobre si mismos; otros, sobreviviendo con un tronco cavernoso; también los hay abatidos, que reposan con enorme dignidad.
El bosque de Las Médulas es como un escaparate de la sabiduría, la autoridad y la grandeza de una vejez que se resiste a morir. Así me lo sugirió un imponente castaño caído que, en un último aliento de vida, tuvo la energía suficiente para reencarnarse en unos frescos brotes.
Castaños en Las Médulas. / Mundiario
Pasear en la oscuridad de la noche, o durante una tormenta, por el bosque de Las Médulas, tiene que ser una experiencia fantástica.
Y al final del bosque, La Cuevona y La Encantada dejan al descubierto las entrañas vacías de la montaña y evocan la ambición humana.
Las Médulas: Patrimonio Nacional, Bien de Interés Cultural, Patrimonio de la Humanidad y Monumento Cultural. @mundiario