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MUNDIARIO

John Adams, el presidente de EE UU que siempre quiso hacer el Camino de Santiago

“Siempre he lamentado que no pudiéramos encontrar tiempo para hacer una peregrinación a San Iago de Compostela.” (Diario de John Adams, 28 de diciembre de 1779).
John Adams, el presidente de EE UU que siempre quiso hacer el Camino de Santiago
Documento con la rúbrica de John Adams, presidente de los Estados Unidos de América (1797-1801).
Documento con la rúbrica de John Adams, presidente de los Estados Unidos de América (1797-1801).

Matías Membiela-Pollán

Profesor de economía.

A poco menos de tres meses del comienzo del Año Santo Xacobeo 2021, y en un contexto incierto que sin embargo no contiene la llegada de peregrinos a Compostela, cabe recordar que relevantes figuras de la historia y de nuestros días se han puesto en marcha y han consumado el Camino de Santiago. A modo de ejemplo citamos a reyes como Alfonso II el Casto, Carlos I, o los Reyes Católicos que peregrinaron a esta ciudad en 1486. A grandes figuras de la Iglesia como Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. Políticos como la ex primera ministra de Irlanda Mary McAleese. Actores como Shirley MacLaine y Martin Sheen. Deportistas como Miguel Indurain. O escritores como Paulo Coelho, y Kim Nam Hee cuyos libros son responsables del boom del Camino de Santiago en Corea de Sur en los últimos años.

Pero en el presente artículo nos interesa dirigir la mirada a la figura de John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos de América (1797-1801), sucesor de George Washington y predecesor en el cargo de Thomas Jefferson. Especificando un poco más, la mirada también engloba a sus dos hijos John Quincy y Charles; destacando que el primero fue también (el 6.º) presidente de los Estados Unidos (1825-1829).

Y es que John Adams, John Quincy Adams con 12 años, y Charles con nueve, realizaron un viaje a Francia a inicios de 1780. La fragata Sensible partió de Boston Massachusetts en noviembre de 1779. El viaje tenía una motivación política, y es que siendo John Adams diplomático —la presidencia de los EEUU la ostentaría como indicamos unos años después— se trasladó a París para negociar tratados de paz y el motivo del comercio con Inglaterra.

Sucedió que el viaje en la fragata Sensible, que trasportaba 350 personas, fue tormentoso por las inclemencias del tiempo y el mar. Y ello tuvo como consecuencia una parada en el puerto de El Ferrol a donde arribaron con siete pies de agua en la bodega el día 8 de diciembre. Dado que la estimación de tiempo para el arreglo de la Sensible era un mes, Adams, con sus hijos, su secretaria y el personal de servicio decidieron continuar a pie su marcha hasta Francia. Después de permanecer doce días en A Coruña, iniciaron su travesía por Betanzos, Lugo, O Cebreiro, Rabanal del Camino, Astorga, León, Burgos, Bilbao, ..., hasta que llegaron a París el 9 de febrero del 1780.

El trayecto a pie fue duro para los Adams y su comitiva. En su primera carta al Congreso de los Estados Unidos escrita desde París, informaba que todos estaban "en condiciones aceptables de salud, después de un viaje de cerca de cuatrocientas leguas en pleno invierno, por malos caminos y peores alojamientos de todo tipo. No perdimos más tiempo del indispensable para restaurar nuestra salud, que se vio muchas veces afectada y en gran peligro; sin embargo tardamos más del doble de tiempo en hacer el viaje por tierra, de lo que había llevado cruzar el Océano Atlántico." (Adams Diary and Autobiography, 1777-1780, vol. 4, p. 243).

Expuesta la anterior contextualización, ¿cuáles fueron las vivencias y el conocimiento de los Adams sobre el Camino de Santiago?

Del Diario de John Adams, transcrito en web la Massachusetts Historic Society y que ha sido trabajado y analizado por autores como McCullough (2001) y Gitlitz y Davidson (2000), se extrae que el Camino estaba lo suficientemente vivo como para que Adams fuera consciente de su existencia y escribiera sobre el mismo. “… hay un gran número de peregrinos que lo visitan cada año, desde Francia, España, Italia y otras partes de Europa, muchos de ellos a pie" (Adams Diary and Autobiography, 1777-1780, vol. 4,, pág. 217). Y era también consciente de su importancia para haber redactado en su Diario el 28 de diciembre de 1779: “Siempre he lamentado no haber podido encontrar tiempo para hacer una peregrinación a San Iago de Compostella (...) Fuimos informados (...) un pastor [un ermitaño] vio una luz brillante allí en la noche. Posteriormente fue revelado a un Arzobispo que St. James [Santiago] estaba enterrado allí. Esto sentó las bases de una iglesia [Catedral], y han construido un Altar en el Lugar donde el Pastor vio la Luz." (Adams Diary and Autobiography, 1777-1780, vol. 4, p. 217).

La señalada viveza del Camino de Santiago en esa época queda acreditada por el número de peregrinos que quedaron registrados a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX en el Hospital de San Gregorio, refugio de peregrinos en Rabanal del Camino (La Maragatería, León), villa que atravesaron los futuros presidentes de los Estados Unidos de América John Adams y John Quincy Adams el 3 de enero de 1779. @mundiario