El interior de la magna catedral de peregrinación en Santiago de Compostela

Botafumeiro.
Botafumeiro. / JRB

El interior del templo es fundamentalmente románico con el altar barroco. Un templo grandioso en la sencillez románica propio de las iglesias de peregrinaciones, donde destaca la girola.

El interior de la magna catedral de peregrinación en Santiago de Compostela

En la cabecera de la nave central está la girola con el deambulatorio alrededor. Llaman la atención las altas tribunas de las naves laterales que servía para alojamiento de los peregrinos durante la noche.

El deambulatorio detrás del Altar Mayor es semicircular, para permitir trasladarse a los peregrinos de un lado a otro de la catedral, el ábside queda cerrado por un muro recto.

Destaca también en el crucero la alta cúpula octogonal a 32 metros, construida en 1445 siendo arzobispo Lope de Mendoza.

El ingeniero Juan Bautista Celma ideó el ingenio donde cuelga la cuerda que sirve de soporte a la alcachofa y al botafumeiro. En los  brazos del crucero así como en el ábside, se abren varias capillas, destaca por último el Pórtico de la Gloria y las fachadas de Platerías y Obradoiro.

Es un templo de planta de cruz latina, orientado de Este a Oeste, con tres naves de elegantes y esbeltas columnas, las naves laterales tienen varias capillas, la girola abraza el Altar Mayor y la cripta. La imagen de Santiago está mirando al Finisterre al fin de la tierra.

La nave central mide 94 metros de largo y 9,75 metros de ancho; tiene 24 metros de altura, la proporción de la altura es de 2,5 veces;  la anchura, 9,75 x 2,5= 24,3, logrando una perspectiva grandiosa.

La nave crucero mide 65 metros de largo, y como la central, con tres naves, las laterales más estrechas, rodeando a la nave central, con una galería de 116 arcos y más de mil capiteles.

La nave central tiene 21 bóvedas de cañón y bóvedas de arista en las laterales, crucero y girola, en la cabecera de medio cañón; 42 pilares cuadrados soportan los arcos laterales, las nervaduras se apoyan sobre los capiteles de las largas columnas que sobrepasan la galería, todo el conjunto le da a la Catedral una sensación de esbeltez.

En la intersección de las naves el cimborrio, que sustituyó a la torre linterna en 1460 y la Capilla Mayor con las siete capillas del deambulatorio.

En los días señalados los domingos en misa de doce, la Misa del peregrino y los días de fiesta a las 10 podemos ver el Botafumeiro, un gigantesco incensario que se balancea majestuosamente a lo largo de la nave crucero, sujeto por una argolla y cuatro cadenas a una larga cuerda que se pasa a través de la polea, colocando en un lado el botafumeiro y en el otro extremo siete cuerdecitas con nudos, de las que tiran y sueltan los tiraboleiros vestidos de rojo, consiguiendo un movimiento ascendente y descendente que le hace describir un viaje semicircular siguiendo una veloz carrera por la nave, mientras el órgano interpreta el Himno del Apóstol, pareciendo que se va a estrellar pero bajado en el último momento por los tiraboleiros, soltando un humo blanco con olor a incienso que embalsama la iglesia, sobre todo cuando en el medioevo dormían los peregrinos en la iglesia.

El primer botafumeiro era de plata del siglo XV, fue robado por las tropas Napoleónicas en 1809 durante la Guerra de la Independencia, el actual es de latón construido en 1851. @mundiario

El interior de la magna catedral de peregrinación en Santiago de Compostela
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