Los estilos de las cuatro fachadas de la Catedral Compostelana (I)

Fachada de la Azabachería. / JRB

La fachada de Platerías es de estilo románico año1211; son de estilo neoclásico las fachadas de Azabachería de 1765 y Pórtico Real año 1611; la fachada del Obradoiro estilo barroco del año 1750.

La fachada de la Azabacheria. La fachada norte de la catedral era la más importante de la catedral románica, fachada llamada del Paraíso frente a la Plaza del Paraíso, sede de comerciantes y de la Cofradía de Cambeadores, cambiaban moneda a los peregrinos que entraban por esta puerta excepto en Año Santo, también vendían viei­ras símbolo del peregrino. En 1165 el Papa Alejandro III concedió a Santiago la venta exclusiva de vieiras. Delante de la fachada estaba la fuente construida por el maestro Bernardo el Joven en 1122 cuya taza está en el claustro de la Catedral.

La anterior fachada románica, dedicada a la creación y pecado de Adán, era parecida a la actual de Platerías, en que se ha utilizado elementos de ella como piscis y sagitario.

La actual fachada se llama Azabachería por la calle que allí desemboca. Es de estilo neoclásico diseñada por Ferro Caaveiro y Fernandez Sarela con rectificaciones de Ventura Rodríguez en 1765.

La fachada, vista desde enfrente, en la escalera de San Martiño, contrasta muy bien con la torre del Reloj, el cimborrio y las torres de las campanas y la carraca, formando una bonita perspectiva conjunta de la catedral. De cerca es obscura, sombría, dos puertas con vidrieras encima y en el segundo cuerpo cuatro ventanas.

Fachada de dos cuerpos con cuatro columnas clásicas cada uno, un ático en el que destacan cuatro figuras de moros sosteniendo el cornisamiento, remata el conjunto la imagen del Apóstol con las estatuas de los reyes Alfonso III el Magno que construyó la segunda catedral y Ordoño II primer rey de Galicia (904 al 914). En el segundo cuerpo la figura simbólica de la fe sobre un pedestal adelantado, detrás dos grandes medallones.

LA FACHADA DE LA QUINTANA O PORTICO REAL

La fachada este en la cabecera es un muro recto que tapa el ábside y del que se abren varias puertas. Es la fachada más baja de las cuatro de la catedral. Adquiere importancia en Años Santos pues está en el centro de la fachada la Puerta Santa por la que entran los peregrinos en años de jubileo. Única de las puertas del siglo XII menores que queda abierta a los fieles.

Al finalizar la Vía Sacra, desde la esquina de la Casa de la Parra, se observa la cabecera de la Catedral. La Puerta Santa con Santiago encima esperando. La Torre del Reloj, Berenguela, embelleciendo el entorno, mientras los estudiantes sentados en las escaleras de la Quinta­na piensan y sueñan. Las losas lisas de la silenciosa plaza, ponen su contrapunto a tanta piedra labrada. En lo alto, los tejados de la C­ate­dral, la barandilla llena de columnitas u obeliscos, el tejado de la capilla de la Corti­cela, el cimborrio y la Torre del Reloj.

La primera puerta que se ve en el largo muro de la Catedral, es la Puerta de los Abades cerrada, servía para comunicar los monjes de Antealtares con la Corticela.

La segunda puerta es la Puerta Santa, proyectada en 1611 por los maestros González de Araujo y Fernández Lechuga, verja de hierro sólo abierta en Año Santo. En el primer cuerpo, a ambos lados de la cuadrada puerta, 24 imágenes de granito colocadas en nichos, son elementos del antiguo coro de la catedral esculpidos por el maestro Mateo, representan imáge­nes románicas de profetas, apóstoles y patriarcas. En el segundo cuerpo, las imágenes de Santiago Apóstol y sus discípulos, santos Atanasio y Teodoro realizados por Pedro Do Campo en 1694. Estas tres imágenes más las 24 son conocidas en Compostela como “los 27 de la Puerta Santa”. Peña de Toro remató los ábsides en el siglo XVII.

(Continuará). @mundiario