Las estatuas de profetas y apóstoles, lo mejor del Pórtico de la Gloria

Los Profetas, Pórtico de la Gloria.
Los Profetas, Pórtico de la Gloria. / Mundiario

En los gruesos pilares que separan el arco central de los laterales hay ocho figuras de tamaño natural, cuatro en cada pilar a media altura, a la izquierda los profe­tas, a la derecha los apóstoles.

Las estatuas de profetas y apóstoles, lo mejor del Pórtico de la Gloria

Las figuras de la izquierda son los profetas Jeremías de larga barba, Daniel sonriente, Isaías con bastón y una cartela y Moisés con las Tablas de la Ley. Las figuras de la derecha representan a los apóstoles, San Pedro con las llaves, San Pablo con libro abierto, Santiago con una bonita túnica obscura y dibujos de flor de Lis, su hermano San Juan rostro joven y el libro del Apocalipsis.

Estas ocho imágenes, con Cristo y Santiago, se consideran lo mejor del Pórtico en que destacan por su gran realismo, todo un adelanto del arte en su época la innovación de las primeras sonrisas en las imágenes de Daniel y San Juan, destaca la sonrisa de Daniel sonrisa socarrona con retranca con picardía la mejor de su época, vale la pena recrearse en ella.

La imaginación popular dice que se ríe malicioso de la regordeta mujer que tiene enfrente, la reina Esther con ceñido vestido que escucha colorada, dicen las malas lenguas que "la delantera de la reina Esther fue mandada rebajar por un arzobispo celoso guardián de los buenos principios".

Las grandes estatuas de apoyo del arco de la derecha pueden ser los apóstoles San Mateo, Andrés, Tomás y Bartolomé. La imaginación del pueblo ha inventado el siguiente diálogo entre ellas, Santo Tomás habla diciendo que tiene sus dudas y que "habrá que discutirlo despacio", levanta la mano y muestra la palma, su compañero con la mano en el corazón dice : -"Yo lo creo"-, enfrente San Marcos, con la mano señalando la calle, les dice -"La iglesia no es lugar para discutir, si queréis seguir, lo podréis hacer por esa puerta". - señalándoles la calle.

En el arco de la izquierda las estatuas de apoyo, según López Ferreiro, son Joel, Abdías, Oseas y Amós, en la base del pórtico se representan cinco grupos de animales con diversas interpretaciones.

En las jambas de las puertas de la calle, de izquierda a derecha, están las imágenes de San Marcos, San Lucas, San Juan Bautista, la reina Esther, Judit y Job.

Detrás del parteluz hay una figura arrodillada que representa al maestro Mateo, con bucles en la cabeza, como avergonzado de lo que ha hecho, mirando al Altar Mayor y de espaldas al Pórtico. En Santiago se le conoce popularmente como "O Santo dos croques", el santo de los chichones donde tradicionalmente se ayuda a los niños a golpear su cabeza con la del maestro Mateo para que de esta forma le transmita su imaginación e inteligencia, ser buenos estudiantes, abrir y ensanchar la mente.

Es una estatua esculpida muy en bruto, como dejada así por su poca importancia, con expresión juvenil, aspecto de angelote, muy querida por el pueblo, en la cartela que lleva originariamente se leía "Arquitectus".

Entre los arcos y la fachada hay tres bóvedas de nervaduras decoradas con flores y frutas, a la derecha en el suelo tres lápidas, en bronce del gran Cardenal de la S.I.R. Fernando Quiroga Palacios, gallego, arzobispo de 1949 a 1976, fue Presidente de la Conferencia Episcopal de España desde 1966 a 1969, la del arzobispo Tomás Muñiz de Pablos muerto en 1948 y la del arzobispo Pedro Muñiz, 1224, acusado de nigromántico.

Después de entender todo lo que el maestro ha pretendido representar produce admiración contemplar todas y cada una de las imágenes una al lado de la otra, mirándose, en diálogo, con expresión real en la cara una belleza celestial, románi­co avanzado con rasgos suaves, en origen estaban policromadas en colores y oro, se retocaron en 1651 estropeándose la policro­mía al hacer una copia en yeso en 1806 para el museo Victo­ria and Albert Museum de Londres. Se dice en la comarca que los ingleses habían prometido traer el mar hasta Santiago si se les daba el original .

Al atardecer parecen iluminarse, brillar las caras del Creador, de Santiago, San Juan, las barbas de Jeremías, Esther ruborizada, la sonrisa pícara de Daniel.

Rosalía de Castro expresaba así esta imagen en Follas Novas:

O sol poniente, polas vidreiras

da soledade, lanza serenos

raios que firen descoloridos

da gloria os ánxeles i o padre eterno.

Santos i apóstoles, ¡védeos!, parece

que os labios moven, que falan quedo

os uns cos outros; i aló na altura

do ceo a música vai dar comenzo

pois os groriosos concertadores

tempran risoños os instrumentos.

¿Estarán vivos?, ¿Serán de pedra

aqués sembrantes tan verdadeiros,

aquelas túnicas maravillosas,

aqueles ollos de vida cheos?

Traducción: El sol poniente, por las ventanas de la soledad, lanza serenos rayos que hieren descolorido los ángeles de la Gloria y el Padre Eterno. Santos y Apóstoles ¡miradlos! Parece que los labios mueven, que hablan bajo unos con otros, y allí en lo alto del cielo, la música va a empezar pues los gloriosos concertistas afinan risueños los instrumentos. ¿Estarán vivos? ¿Serán de piedra aquellos semblantes tan verdaderos, aquellas túnicas maravillosas, aquellos ojos de vida llenos?

Continuará... @mundiario

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