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Diario de un peregrino: Burguete - Roncesvalles, 3 de mayo

El itinerario hacia Saint Jean Pied de Port se realiza por pistas de montaña asfaltadas, pero de una enorme dureza, dado lo accidentado del terreno.

Diario de un peregrino: Burguete - Roncesvalles, 3 de mayo
Roncesvalles, Camino de Santiago. / eldiario.es
Roncesvalles, Camino de Santiago. / eldiario.es

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Alfonso García

Alfonso García

El autor, ALFONSO GARCÍA, es columnista en MUNDIARIO y también escribe en El Correo Gallego. Es notario jubilado desde 2012 y autor de diez monografías sobre temas diversos. En 2017 publicó "Entre el odio y la venganza. El Comité Internacional de Cruz Roja en la guerra civil española” y en 2019 “Algunos abuelos de la democracia”. @mundiario

Puntualidad generalizada, desayuno pausado y abundante, caras comprometidas, bicicletas dispuestas y la  foto de rigor de todo el grupo ante el cartel anunciador de los 790 km. que restan hasta Santiago de Compostela.

Las previsiones meteorológicas confirman la baja temperatura y lluvia durante todo el día. Entre Burguete y Roncesvalles contemplamos un gran número de peregrinos a pie, con sus mochilas, bastones y ropa de protección contra la lluvia, cuando llego al número 100 dejo de contar y continúan pasando.

El itinerario hacia Saint Jean Pied de Port se realiza por pistas de montaña asfaltadas, pero de una enorme dureza, dado lo accidentado del terreno; dureza que se acrecienta con las difíciles condiciones del tiempo. Los bicigrinos bordean la parte occidental de la Selva de Irati, un fantástico bosque de hayas y robles, único en Europa. En el itinerario se encuentra el desfiladero de Valcarlos, donde, según parece –aunque no todos los historiadores coinciden con esta versión- tuvo lugar la batalla de Roncesvalles, cuando los vascones atacaron la retaguardia del ejército de Carlomagno, ya en retirada tras haber asolado la ciudad de Pamplona. Rolando, antes de morir, decidió romper su espada sobre una roca, para no verse obligado a entregarla al enemigo. Tierras estas en las que entremezclan historia

Al llegar a Saint Jean de Pied de Port, se impone un recorrido por la localidad, que nos permite comprender inmediatamente su condición de ciudad Patrimonio de la Humanidad: castillo, ciudadela rodeada de murallas de gres color rosa, lo mismo que una gran parte de las casas, las puertas de Saint Jacques, Navarra, España y Notre Dame, el puente sobre el río Nive, paso obligado para los peregrinos, que debían pagar un peaje, y la iglesia de Notre Dame du Bout du Pont. Desde la parte más alta de la ciudadela contemplamos una visita fantástica de Saint Jean y del valle en que se encuentra. Se trata de un enclave en una ruta de origen prehistórico, que más tarde se convertiría en calzada romana y ruta principal de entrada en España del Camino de Santiago por Roncesvalles. La ciudadela fue construida en el siglo XVII para proteger la ciudad de los continuos ataques españoles.

Sin otro descanso que la visita a la ciudad y el rápido aprovisionamiento de frutos secos, barras energéticas y líquidos, emprenden el camino de regreso, siguiendo el itinerario habitual de los peregrinos: calle principal de la Ciudadela, Puerta de Nôtre Dame, puente sobre el río Cive y Puerta de España.

Parada obligada en el Alto de Ibañeta en la ermita de El Salvador, mandada construir por Carlomagno en recuerdo a sus leales muertos en la batalla de Roncesvalles. La ermita se amplió a hospital de peregrinos; y cuenta la leyenda que en las largas noches invernales de viento, nieve y lluvia, los monjes benedictinos tañían una campana para orientar a los peregrinos perdidos en busca de refugio.

A partir de este punto, un suave descenso hacia Roncesvalles y Burguete. Aún la tarde es joven y hay tiempo para visitar la localidad, tras una ducha reparadora.

La pequeña localidad navarra tiene cuatro monumentos que el peregrino no puede dejar de visitar: la Colegiata de San María de Roncesvalles, la antiquísima capilla de Santiago y la Iglesia de Sancti Spiritus o Silo de Carlomagno, donde se supone que Rolán partió su espada.

Han llegado al hotel a las seis de la tarde, ateridos de frío porque a 1.300 metros de altura ha nevado, tras 10 horas de pedaleo, haber recorrido 75 km. de montaña  y superado 2.200 metros de desnivel acumulado.

La jornada se cierra con un desgraciado incidente, pues Raj ha tenido un accidente que le ha provocado una rotura abierta de húmero. Alberto Espelosín y el bicigrino traumatólogo Antonio Tabuenca han actuado inmediatamente, con el apoyo de los ocupantes del coche ante el que se produjo el accidente. Una primera atención en el centro de salud de Roncesvalles y traslado en ambulancia a Pamplona, acompañado por Alberto y Antonio, que permanecen con él hasta la intervención quirúrgica, que será a las 20 h. Luego les sustituirán Kunnal, hijo de Raj, e Ignacio. La solidaridad  del grupo se ha puesto de manifiesto.

Esta noche decidiremos si le enseñamos tarjeta amarilla al Apóstol. Hasta mañana. @mundiario