Compostela: El final del Camino de Santiago (36)

Detalle en Compostela. JRB

En Compostela debe visitar la Colegiata Santa María del Sar. Uno de los excelentes edificios románicos de Composte­la que destaca por la inclinación de muros y columnas interio­res.

-Santa María de Conxo.

La iglesia actual del siglo XVIII es diseño de Simón Rodríguez y González Araujo, de granito, con cuatro columnas y torre en la fachada, el claustro tiene arcos y columnas románi­cas. En el interior está la imagen del "Cristo de Conxo" obra de Gregorio Fernández.

La leyenda dice que una dama francesa llamada Roswinda llegó a Santiago con su séquito para terminar la peregrinación que su esposo Canogio, de ahí el nombre Conjo, no pudo acabar por haber sido asesinado en una hostería del Camino.

Después de visitar al Apóstol buscó un lugar para ente­rrar a su marido, observando unas palomas que revoloteaban siguió su vuelo y donde se posaron allí fundó una iglesia estableciendo una comunidad de religiosas.

En 1129 el arzobispo Gelmirez lo reedificó e instaló en el mismo a las monjas benedictinas (más tarde pasaron al Monasterio de San Paio) una vez los monjes que allí había pasaron a San Martíño Pinario.

El monasterio ha sido dedicado a manicomio, está en medio de una gran granja de cien hectáreas con perímetro de cinco kilómetros cuadrados, la construcción es de 14.000 metros cuadrados con más de 600 ventanas en varias galerías.

-Colegiata de Santa María la Real del Sar.

Fundado en el año 1134 para monasterio de agustinos por Munio Alfonso (uno de los canónigos de Gelmirez escritor de la "Historia Compostelana" y obispo de Mondoñedo) después de morir en 1136 lo cedió a Gelmirez para que terminase las obras.

Es uno de los excelentes edificios románicos de Composte­la que destaca por la inclinación de muros y columnas interio­res. Se contrarrestó más tarde por los gruesos contrafuertes del exterior, tan llamativos, añadidos en el siglo XVIII para sostener el muro y que casi ocultan la estructura románica del templo.

De la iglesia original se conserva en la fachada la joya del pórtico románico con doble arquivolta y la Cruz sobre el cordero en la torre, el resto de la portada presenta una ventana y en el centro el campanario.

El interior de la iglesia es de planta basilical, de tres naves y tres ábsides semicirculares con bóvedas de cañón.

La inclinación de pilastras y muros es debido posiblemen­te a dos factores, la naturaleza del terreno pantanoso donde está instalada y por haber elevado demasiado las naves latera­les, salvado por la instalación de los grandes pilares exte­riores, los arbotantes.

Los arcos principales los sostienen ocho gruesas pilas­tras inclinadas hacia fuera formando 18 bóvedas, las cuatro primeras de la iglesia primitiva, ojivales las dos cerca del altar y alargadas las otras.

El aspecto interior de la iglesia es muy románico, con tres  capillas en la cabecera del templo rodeada de bonitos arcos, capiteles y ventanas conjugando con los arcos de la iglesia. Un sorprendente Altar románico en el ábside circular con sitiales y la imagen de la Virgen presidiendo la capilla. En el crucero la bóveda presenta un rosetón vertical antes del ábside, de la reforma del siglo XV.

En el claustro románico observamos los nueve preciosos arcos del ala adosada a la iglesia, con dobles columnas, de delgados fustes y variados capiteles, son obra románica del maestro Mateo.

A este monasterio se retiró el arzobispo Bernardo el año 1237, aquí enterrado con sepulcro de estatua yacente.

(Continuará). @mundiario