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Compostela: El final del Camino de Santiago (29)

En el este de la Plaza de la Quintana vemos el largo muro del Convento de San Paio, a la que dan las 64 celosías, tableros calados para cerrar las ventanas de las celdas de las monjas.

Compostela: El final del Camino de Santiago (29)
Convento de San Paio. JRB
Convento de San Paio. JRB

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Juan Ramón Baliñas Bueno

Juan Ramón Baliñas Bueno

El autor, JUAN RAMÓN BALIÑAS, es colaborador y analista económico de MUNDIARIO, donde también escribe sobre el Camino de Santiago. @mundiario

Convento San Paio de Antealtares

San Paio es un Santo gallego: San Pelayo. Antealtares significa "ante los altares del Apóstol".

Fue fundado en el siglo IX por el rey Alfonso II el Casto (791-842). En un principio era monasterio de benedictinos que se encargaron del culto de la Catedral y la custodia del sepulcro durante 200 años.

San Pedro de Mezonzo fue abad de este monasterio del 974 al 988, después fue obispo de Iria Flavia en Padrón.

En el año 1077 existió un conflicto entre el abad San Fagildo del Monasterio de San Paio y el obispo Diego Pelaez por el terreno entre ambos edificios necesario para construir la cabecera de la Catedral.

El pleito se resolvió con la "Concor­dia de Antealtares" por medio del rey Alfonso VI (1072-1109), la concordia original no apareció pero figura copiada en la "Crónica Compostelana".

Posteriormente un arreglo entre el abad Pedro y el arzobispo Bernardo se separan el monaste­rio y la Catedral.

El año 1499 los monjes pasaron al Monasterio de San Martiño Pinario. Desde entonces San Paio es convento de monjas benedic­tinas procedentes de distintos casas de Galicia.

Convento de clausura que no permite ver los patios, claustro y galerías, así como el coro de la iglesia con el sepulcro de San Fagildo de 1084 en estatua yacente.

El actual edificio del convento es del siglo XVII habién­dose concluido en el siglo XVIII, la entrada está en la calle San Paio cuya portada es de Melchor de Velasco en 1638.

El convento tiene un Museo de Arte Sacro donde se puede ver el ara del Altar de la primera Catedral consagrada por los discí­pulos del Apóstol hasta que Gelmirez mandó construir otra.

A la Plaza de la Quintana da un largo muro de granito solo roto por las numerosas celosías, 64 ventanas enrejadas.

Subiendo por la calle de la Conga, a la altura de la Plaza de Feijoó está "la Puerta de Carros" del siglo XVII, con una hornacina en donde esculpida en piedra figura la escena de "La huída a Egipto" con la "Virgen de la Borriqui­ta". Dando a la Vía Sacra se encuentra la Iglesia de San Paio. @mundiario