Buscar

MUNDIARIO

El Camino de Santiago pueblo a pueblo desde O Cebreiro (33)

Los peregrinos entran por fin en Santiago de Compostela. El recorrido por la ciudad transcurre por un itinerario muy señalado: es el Camino Francés en Compostela.

El Camino de Santiago pueblo a pueblo desde O Cebreiro (33)
La Puerta Santa. / JRB
La Puerta Santa. / JRB

Firma

Juan Ramón Baliñas Bueno

Juan Ramón Baliñas Bueno

El autor, JUAN RAMÓN BALIÑAS, es colaborador y analista económico de MUNDIARIO, donde también escribe sobre el Camino de Santiago. @mundiario

Empieza en la Calle de los Concheiros llamada así en honor del gremio medieval artesano que vendían las vieiras, conchas, para que los peregrinos las llevasen a su lugar de origen demostrando que se había llegado a Galicia.

Continua por la Rúa de San Pedro, típica calle compostelana de casas estrechas y bajas, aspecto de la Edad Media, más tarde se abrieron talleres de modistas.

Pasamos por la Iglesia de San Pedro de Afora vemos un cruceiro delante, el número doce del camino. La calle desemboca en la Puerta del Camino; Aimeric Picaud citaba la Puerta del Camino con el nombre de Puerta Francígena, el introitus, entrada al recinto amurallado de Santiago, una de las ocho puertas de entrada a la ciudad durante la Edad Media, lugar donde se entregaban las llaves de la ciudad al señor feudal, el nuevo arzobispo.

Delante de la puerta, hacia el Convento de Santo Domingo, vemos el cruceiro número trece. El Códice Calixtinus se refiere a Compostela –Es la más feliz y excelsa ciudad de España, con la tumba del Apóstol, su arte, su encanto-

El Camino continúa por la calle Casas Reales, así conocida porque se hospedaron doña Juana y Felipe el Hermoso. En la  calle de la izquierda, está la Iglesia de Santa María del Camino, después la Iglesia de las Ánimas, en la plaza de las Ánimas, presenta una gran facha neoclásica de altas columnas y en el frontón, un grupo con las ánimas del purgatorio.

Pasamos seguido a la plaza de Cervantes, anteriormente llamada del pan y del Campo, vemos en el centro de la misma, la fuente de Cervantes, con un busto del literato en el fuste de la columna; bajamos desde allí, por la calle Azabachería, que como su nombre indica, fue en su tiempo lugar de residencia y  tiendas de los artesanos del azabache, un carbón fosilizado, utilizado para componer figuras en los talleres de esta calle.

A la derecha, está la calle de la Troya y la Casa de la Troya, una pensión estudiantil antigua, famosa por el libro y la película del mismo título.

Siguiendo la Azabachería el Camino entra ahora en la Vía Sacra, bello rincón de piedra, reducto de la monumentalidad santiaguesa, barroco, hasta la Iglesia de San Paio. En la esquina derecha está la Casa de la Parra, y a la izquierda, el largo muro de piedra del Convento de san Paio.

Los peregrinos paran delante del bello rincón, se apoyan en el bordón, mientras su vista contempla el final del Camino, la Puerta Santa, acaban de llegar a su meta, la puerta de entrada a la Catedral de Compostela.

Pasan la mirada sobre la gran extensión de la piedra, granito liso, de la enorme Plaza de la Quintana, quietud y silencio, enfrente la fachada Este de la catedral con la Puerta Santa, el Pórtico Real, la Torre de las Campanas, a la izquierda el Convento de San Paio, en el sur la Casa de la Conga, en el norte la Casa de la Parra.

Los caminantes  bajan las escaleras de la Quintana, el sol calienta la plaza, hace olvidar los  días de lluvia, el frío y las nieblas de las montañas, entran por la Puerta Santa donde el Apóstol, en lo alto, espera la llegada de los peregrinos con un discípulo a cada lado.

Cuando no es Año Santo la entrada a la catedral es por la fachada de la Azabachería. El itinerario continúa desde la Azabachería hasta la Plaza de la Inmaculada, anteriormente llamada del Paraíso, plaza que Aimeric Picaud describe con los cambistas de moneda, los mercaderes, hosteleros, y otros gremios esperaban delante de la puerta norte de la catedral la llegada de los peregrinos, hoy solo existen pequeñas tiendas de recuerdos.

(Continuará)