El Camino de Santiago ofrece modos de vida

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Peregrino en la Catedral de León. / FrAn LaREo para Mundiario

Se trata de unos modos de vida que, al igual que han marcado épocas, nos enseñan cuáles son nuestros orígenes y nos hacen pensar...

El Camino de Santiago ofrece modos de vida

Lo que nos ofrece esencialmente el Camino de Santiago es vida, o mejor dicho, unos modos de vida que, al igual que han marcado épocas, nos enseñan cuáles son nuestros orígenes y nos hacen pensar:

> Pensar en por qué estoy caminando hacia Compostela.

> Pensar en quiénes han precedido nuestros pasos.

> Pensar en quiénes nos acompañan.

> Pensar en quiénes desearíamos que continuaran nuestro caminar.

> Pensar en por qué en nuestro entorno se desarrolla un panorama vital determinado que nos retrotrae muchos siglos.

Y no es hablar de la realidad geológica que ha condicionado la geografía que nos acompaña, sino de cosas más asequibles a la vista del caminante común: pisamos caminos que crearon y acondicionaron nuestros predecesores, jalonados por tumbas prehistóricas (mámoas), megalitos (Pedrasfitas)...

En el Camino de Santiago encontramos lugares habitacionales: castros, y también obras de ingeniería romanas: minas, cuyos ejemplos muy cercanos, conservados en la toponimia, son los dos Montefurados, uno en el Camino primitivo en el concejo de Allande, otro en el llamado Camino de invierno, en Galicia, en el municipio de Quiroga. También, calzadas, puentes, núcleos poblacionales que evolucionaron del castro a la villa, de la villa a la aldea, de la aldea, ya en casos menos frecuentes, a las civitates. @mundiario

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