El Camino Francés en Galicia continúa entre árboles y viñas en bancales

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Compostela más cerca. / Mundiario.

Se baja desde los 650 metros de altitud hasta los 325 por un camino bien cuidado. Mientras observan en la lejanía las casas blancas de Portomarín, con la iglesia dominante en lo alto.

El Camino Francés en Galicia continúa entre árboles y viñas en bancales

Portomarín.

Los peregrinos entran en el pueblo que antiguamente lo formaban dos barrios: San Pedro a la izquierda y San Nicolás a la derecha. Un puente del siglo II unía ambos pueblos. El puente fue destruido en 1112 por doña Urraca y el conde de Traba en su lucha contra el esposo de doña Urraca Alfonso II el Batallador.

El puente fue restaurado por Pedro Peregrino el año 1120. Puente Miña le llamaba Aimeric Picaud en el siglo XII. Un puente de 150 metros de largo y cuatro arcos. En el siglo XV se le conoce con el nombre de Ponten Marinum.

En 1801 se desbordó el Miño destruyendo parte del puente. En 1830 se construyó otro que los peregrinos ven sumergido debajo y parale­lo al actual. Los caminantes pasan por el elevado, largo y moderno puente que presta servicio desde la construcción del embalse.

Un embalse que al construirse provocó además el traslado del pueblo desde el primitivo emplazamiento en el fondo del valle a la ladera donde se encuentra actual­mente. Al final, justo enfrente, el camino continúa por una empinada escalera de 47 peldaños hasta la ermita de Nuestra Señora de las Nieves.

El nuevo pueblo es de reciente construc­ción, conservando en alguna de sus zonas el aspecto medieval del antiguo, del que se trasladaron piedra a piedra los prin­cipales  monumentos, quedando bajo las aguas el resto de las casas menos importantes.

El monumento principal destaca encima del pueblo, es la Iglesia de San Nicolás: un monumental templo-fortaleza del siglo XIII de la orden de San Juan de Jerusalén, estilo romá­nico de transición.

La portada es de la escuela del maestro Mateo, presentan­do en la levada fachada un rosetón calado de cinco metros de diámetro. Se remata con dos torreones coronados con hileras de almenas.

La portada es de granito, con tres arquivoltas. En el tímpano los 24 ancianos del apocalipsis rodeando a Cristo en majestad. En el exterior contrafuertes y ábside semicircular. El interior de una sola nave es grande, posiblemente decorado por el maestro Mateo.

Otro monumento trasladado es la Iglesia de San Pedro, enfrente de la anterior en medio del pueblo, con porta­da de tres arquivoltas del año 1182. También se trasladaron el Palacio del Conde de la Maza del siglo XVI y el Palacio de Berbetoros del siglo XVII, situados en un entorno de pueblo medieval.

El domingo de Pascua de Resurrección se celebra en Portomarín la Fiesta del Aguardiente, reuniéndose los caballeros de la orden de la Alquitara. El aguardiente es el producto más famoso de Portomarín. El orujo, base de la popular queimada,  se extrae del bagazo de la uva.

Continuará... @mundiario

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