Los caminantes continúan por las últimas etapas del Camino de Santiago

El libro Crónica de un peregrino singular. / Mundiediciones
El libro Crónica de un peregrino singular. / Mundiediciones

La cercanía de Compostela es señalada por los paisanos de las aldeas que los peregrinos atraviesan -ánimo, ya falta poco- les dicen al verlos llegar en algunos casos muy fatigados.

Los caminantes continúan por las últimas etapas del Camino de Santiago

El Camino de Santiago está muy bien señalizado con altos mojones que van indicando al peregrino los kilómetros que faltan para llegar a Santiago, una flecha con la dirección a seguir y en lo alto una vieira encofrada símbolo del peregrino.

Calle. Cercanos ya a Compostela la ruta sigue por un lugar de agradable paseo, a la orilla de un bosque bajando hacia el río Langüello,  muy cerca de la iglesia de Ferreiros.

Boavista. Los caminantes atraviesan esta aldea que tal como su nombre nos quiere indicar es un lugar pintoresco,  de bellavista, un lugar de la Galicia de siempre, de la Galicia del campo, en medio de un bosque muy enxebre.

Alto. Estamos en una pequeña aldea, al pasar los parroquianos nos van diciendo:-ánimo, ya falta poco-.

Salceda. Los caminantes siguen a buen paso por un camino que vuelve a ser ascendente.

Xen. Este lugar se encuentra en una colina de 400 metros de altitud, desde allí empieza la bajada. La marcha es fuerte y el esfuerzo es grande, pero poco a poco van restando números  a la cifra que puntualmente nos van señalando los mojones en cada kilómetro. La mente va admitiendo que van a llegar, costará esfuerzo estos últimos kilómetros pero se llegará. El bordón es el tercer pie del peregrino, bastón de apoyo, báculo, y en caso de apuro, defensa contra los perros sueltos que salen al encuentro, impagable ayuda para apoyarse, para liberar un poco a los pies del peso del cuerpo, uno de los viajeros, a la menor oportunidad de paro, coloca los pies en alto para relajar los tobillos.

Ras. En este sitio se cruzan carretera y camino.

Brea. Es un lugar muy abierto con buenas tierras de pastos. El camino pasa al lado de un pilón colectivo para lavar la ropa, las matronas lavan y charlan.

Rabina. El camino sigue bordeando alrededor de buenos prados de pasto.

Empalme. Los caminantes llegan a este lugar en la carretera general. Es un pueblo de casas nuevas, moderno, está desviado cien metros del camino, en pleno alto de Santa Irene. Los caminantes entran en la elegante cafetería, la única que hemos encontrado en todo el viaje fuera de los pueblos importantes sin tener en cuenta los bares. El dueño saluda al peregrino que ya conoce de otros años, vale la pena descansar allí un buen rato, en un hermoso tresillo, uno de los peregrinos se estira cuan largo es. Mientras la clientela sigue con sus mundanas charlas de todos los días, conversación de compras, negocios y demás cosas mundanas, civilizadas, que los peregrinos a fuer de hacer kilómetros, no tenían presente: todos los clientes desayunan y hablan a la vez, en una trepidante charla atropellada, lejos de los silencios reflexivos que traen los peregrinos, que se marchan buscando otra vez el silencio y la paz del camino. @mundiario

(Continuará)

Los caminantes continúan por las últimas etapas del Camino de Santiago
Comentarios