No es solo “coser”: el arte (y la responsabilidad) de saber suturar
“Suturar no es solo pasar un hilo. Es técnica, es criterio, y también es cuidar”. Quien habla es Víctor, enfermero del Hospital Gregorio Marañón y docente del curso de suturas para profesionales de enfermería que acaba de celebrarse en A Coruña.
En un momento en que la enfermería reclama más competencias y protagonismo en procedimientos clínicos, la sutura se ha convertido en mucho más que una técnica: es una declaración de autonomía, precisión y seguridad para el paciente.
Lo que enfermería puede (y debe) hacer
“La cirugía menor es terreno de la enfermería también. Está respaldado por la ley, por la evidencia y por la práctica clínica diaria. Solo falta creérnoslo”, defiende Víctor. El curso que imparte va más allá de enseñar a cerrar una herida: motiva, empodera y recuerda que suturar no es solo un gesto técnico, sino un acto de responsabilidad profesional.
Coser no es suturar
La diferencia, según Víctor, es clara: “Suturar bien implica conocer la piel, la tensión de la zona, elegir el material correcto, entender la cicatrización. Coser mal puede dejar cicatrices feas, abrir heridas o provocar infecciones”. Y los errores más comunes suelen venir de eso: de no estar formado.
Lo que está cambiando: hilos que avisan
Además del factor humano, hay innovación técnica. Existen ya hilos de sutura que cambian de color si hay infección, que se disuelven según el tipo de tejido o que vienen impregnados con antibiótico. “Es un mundo que evoluciona, y la enfermería debe evolucionar con él”, añade.
Lo que más sorprende al final del curso
“Lo que más les impacta a los alumnos es ver de lo que son capaces”, asegura. Muchos llegan con miedo y se van sabiendo que pueden hacerlo. “Les digo siempre: no cosas, sutura. Hazlo con criterio, con ciencia y con seguridad". @mundistyle