La moción de censura convierte al PP en un partido adicto a la autodestrucción

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. RR SS.
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. RR SS.

El PP es consciente de que la moción de censura no responde a una estrategia del PSOE, sino de la Unión Europea.

La moción de censura convierte al PP en un partido adicto a la autodestrucción

Rajoy y el Partido Popular han conseguido algo que Kafka habría querido para alguna de sus neuras; que la politización de la Justicia se convierta en judicialización de la vida política.

Lo más casposo de todo es la falacia argumentativa de Rajoy en su defensa contra la moción; se vale de la autoridad judicial según le conviene y ahora los jueces, que tantas veces le han gestionado su acción de gobierno, resultan ser unos inútiles.

Durante los últimos años, Rajoy ha delegado en los jueces toda la responsabilidad política que debía haber asumido su partido y ahora niega la mayor cuando la corrupción ha sumido, no solo a su partido, sino a todo el país en una crisis institucional difícilmente solventable.

Lo peor de todo es que la administración política de este país, que debería pertenecer a los partidos y a los representantes públicos, está en manos de los jueces.

Lo que ha echado a Rajoy de la Moncloa ha sido una sentencia. Y de dos sentencias depende la cohesión territorial de España, y una de ellas dictada por un tribunal regional alemán. Manda huevos.¿Por qué? Porque no ha habido política. 

Los Tribunales de Justicia son los que deciden sobre la gestión y la gobernabilidad de las instituciones y esto es terrible. Rajoy ha vivido muy cómodo en esa clase de statement hasta que la triada Cifuentes, Zaplana y Gürtel ha sido inasumible desde un punto de vista de política exterior. Estoy seguro. La moción ha venido de fuera en unos tiempos en los que la estabilidad de la UE no pasa por sus mejores momentos. Al PP le costará despertar del noqueo; la doble moral anestesia y la renovación interna es una utopía dentro del partido desde hace años. Por esa razón, los jóvenes de La Castellana, con gomina en las cejas y matriculados en colegios para blancos, se enrolan en Ciudadanos.

Los intereses personales se han antepuesto a los generales y no es porque el poder sea adictivo, que lo es. En el caso del PP, como en el de muchos enfermos psicóticos, lo que es adictivo es la autodestrucción, la autolesión como forma de probar que la impunidad iba con ellos, que estaban ungidos con una clase de exención de culpa por los siglos de los siglos. Como decía mi maestro Francisco Umbral, parecen socialistas, joder.

La moción de censura convierte al PP en un partido adicto a la autodestrucción