¿Seguridad policial?

Constitución de España de 1978. / Mundiario
Constitución de España de 1978. / Mundiario
Parece que la vergüenza y el pudor se han perdido hasta en los cuerpos de seguridad.

Lo sabemos más que de sobra. Existen fuerzas y cuerpos del Estado para “garantizar la seguridad ciudadana” (Constitución, artículo 104,1). Esto en teoría sobre el papel, pero en la práctica hay demasiados abusos, que nos conciernen a todos cotidianamente.

Parece que la vergüenza y el pudor se han perdido hasta en los cuerpos de seguridad. Los jueces se encuentran también muy hartos y redactan sentencias que no se pueden comprender. Decía Quevedo que “donde hay poca justicia es un peligro tener razón”, lo que parece muy adecuado para el caso que voy a comentar. Daré algunos detalles para que puedan entenderse el caso, aunque seré parco en los mismos.

El 10 junio 2018 un estudiante de bachillerato de Madrid se va con otra amiga y un amigo a celebrar haber acabado estos estudios a Estepona, a la casa de sus padres. En una discoteca toman copas de ron con Coca Cola y salen de allí a las seis de la mañana. Van todos bebidos y tienen la mala suerte de encontrarse con un control de la policía local. Bajan de su coche y van en taxi a su casa. El amigo da su teléfono a los policías para recoger el coche al día siguiente en la ubicación que le indiquen. Los chicos están asustados, los policías acuden a la casa. Colocan unas rayas de cocaína en la encimera de la cocina, donde tumban a la chica desnuda. Uno le toca los pechos y el otro le introduce los dedos en la vagina y la viola, sin preservativo, mi consentimiento. Necesitó tratamiento médico farmacológico y psicoterapéutico, con estrés postraumático.

Fiscalía pide 30 años de cárcel y 33 la acusación particular. Finalmente todo queda en suspensión de la condena mediante el acuerdo de ambas partes, con el pago de 80.000 €. Las cosas se arreglan si hay dinero por medio. También suspenden los dos años de cárcel por parte de la Audiencia Provincial de Málaga, a condición de “que no vuelvan a cometer el delito en el plazo de tres años” y que se sometan a un programa de educación sexual”. Todos contentos. El juez Pedro Molero advierte la escasa probabilidad de que no vuelvan a cometer los hechos. Es la máxima condena: por abusos (dos años), y no por agresión sexual (quince años).

El caso no es solo de ámbito privado, sino que tiene un interés público, que incluye valores importantes, pero todas las partes, junto con la víctima, están de acuerdo. Se trata de un caso repugnante, espeluznante, indignante y vergonzoso, que clama a la justicia. Los encargados de garantizar la seguridad de las personas violan y quedan impunes. Es totalmente increíble. ¿Es esto justicia?

¿Quién se cree ser estos policías municipales, que se comportan como verdaderos nazis en cualquier ocasión? Un familiar mío fue multado hace poco con doscientos euros por ir en el carril central en lugar de meterse a la derecha para facilitar el tráfico, pero lo peor es que encima el policía se cagó en su puta madre a voces. Esta persona se quejó a tráfico, que comprobó los hechos y pidió disculpas, diciendo que hablarían con él para que se corrigiera. Les envió la expresión que recogió en su teléfono. Se conforman con esto. Encima están protegidos por la ley Mordaza, que nadie se atreve a derogar.

¿Dónde ha formado a esta gente, que actúa como las bestias más cafres que uno se puede imaginar? Tienen educación cero y de cortesía no hablemos. El uniforme les hace crecerse y se consideran con derecho a hacer lo que se les antoja. Lo de ser servidores públicos les viene demasiado grande e imponen la seguridad a palos. Qué irresponsabilidad lo que han hecho y ha tenido que sufrir esta chica en Estepona.

Los alcaldes municipales deberían actuar contra tales extremos, así como las audiencias provinciales y las fiscalías. ¿Por qué no son expulsados del cuerpo inmediatamente, que es lo que se merecen? No pueden estar ahí. ¿Acaso lo que les interesa son estos cafres como policías?

Aquí no se han depurado responsabilidades durante la transición y ahora se protegen las bestialidades en la actuación policial. Son peligrosísimas con un arma entre las manos. Les ampara la fuerza y se consideran protegidos por las leyes. Ellos son una de las razones poderosas para que la extrema derecha siga cosechando votos. Esto no es democracia, sino un autoritarismo cercano a lo dictatorial. En este caso el presidente de la audiencia de Málaga se opone al veredicto. Tiene fundadas razones para dudar de que no vuelvan a cometer delitos parecidos en tres años. ¿Qué pasará cuando concluyan dichos tres años?

Podrían considerarse libres, después de tres años para cometer nuevos atropellos bestiales. Mientras tanto, la víctima podría no superar este trauma horrible durante toda su vida, que ya no será normal y cuya culpa llevará sobre sí misma, acaso siempre. Todo por tomar unas copas de ron y encontrarse con los degenerados, que se tomaron la justicia por su mano. Así no puede haber convivencia, ni la gente pueda vivir en paz y seguridad. Alguien tendrá que arreglar esto, porque el peligro se cierne sobre nuestras cabezas. Después, presumimos  de ser por los países más seguros y nos quejamos del comportamiento de los extranjeros, que nos dan muchas vueltas todavía. Quizás su comportamiento veraniego esté en consonancia con lo que oyen decir que pasa aquí.

Ortega y Gasset decía que la principal carencia en España es sustrato cultural y pedía en 1910 educar al pueblo. Nos sigue acompañando este nivel, por desgracia. Fracasó ante nosotros la Ilustración y tampoco se ha recuperado. España necesita “un ideal de cultura” (La conservación de la cultura, OC, I: 151). Seguimos teniendo un grave problema de educación. @mundiario

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