Ruptura de un pacto de amistad

Ruptura entre Argelia y España. Mundiario
Ruptura entre Argelia y España. / Mundiario
Marruecos nos ha enfrentado con Argelia y una vez más ha salido vencedor. Por mucho que se empeñe la UE o el Gobierno, Argel ya no es un país amigo, como lo ha sido durante veinte años.
Ruptura de un pacto de amistad

Argelia se ha mostrado siempre un país fiable, mientras que Marruecos no lo ha sido nunca, en mi opinión. Es el vecino más incómodo que tenemos. ¿Cómo se puede arreglar algo que se ha cronificado y que tiene una solución prácticamente imposible? Con paciencia diplomática infinita, no. Ellos tienen mucha más que nosotros. Nunca se quedan satisfechos. Siempre piden más y esperan a que caiga la breva

Ceder ante Marruecos solo conseguirá llegar a los objetivos que ellos se han propuesto alcanzar desde siempre. Ahora siguen diciendo que Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas. Se quedan tan anchos y no emplean ni la mínima cortesía. No pararán hasta conseguir librarlas. Poner todos los obstáculos posibles ha sido su forma de proceder. Sin embargo, no aprendemos. Si España no se doblega a sus objetivos, bastante caprichosos, solo le puede ir mal. El conflicto había encallado, pero la solución estaba en que cediera España. Marruecos parece que cede, pero no mueve un dedo.

Se queda con el Sahara Occidental definitivamente. Lo que vaya a hacer allí nadie lo sabe. Nos iremos enterando ante hechos consumados y poco transparentes. El acuerdo bilateral recientemente firmado no impide que Marruecos siga siendo un enemigo potente y poderoso. La solución del conflicto con El Sáhara ha sido cedérselo, pero ni este ni ningún otro será suficiente para el enemigo. Las aguas territoriales serán el siguiente envite. Ahora quieren anexionarse las aguas de El Sáhara. Nuevas proyecciones en la búsqueda de petróleo acabarán siendo insoportables para Canarias, así como la búsqueda de telurio y cobalto, como también las especies marinas. Parece que hasta expiaron a Sánchez, mediante Pegasus para que cediera, aunque de esto tampoco se habla.

Argelia conoce a Marruecos mucho mejor que nosotros y sabe que no se puede ceder ni un milímetro más, por considerarle enemigo oculto. Marruecos sabe que la legalidad internacional reconoce que el Sáhara y Marruecos son dos territorios diferenciados, pero no le importa, ya que su objetivo es la anexión. Sánchez ha girado bruscamente para arreglar un conflicto que se estaba encallando. Muchos no lo aprueban. ¿Qué hace, mientras tanto, el patriotismo de la oposición? Su líder no ha tardado en visitar oficialmente Marruecos para rendir pleitesía. Esto es todavía peor, porque no ha dado ni la mínima explicación.

Por fin, Argelia, ha tomado la iniciativa el miércoles 8 junio de 2022, porque su posición sobre el Sahara Occidental es ‘injustificable’. ¿Qué esperaba el Gobierno español? Se trata de “una violación de sus obligaciones legales, morales y políticas como poder administrador del territorio que pesan sobre el Reino de España”. Esto ya no hay Albares que pueda resolverlo. Marruecos nos ha enfrentado con Argelia y una vez más ha salido vencedor. Argelia rechaza la Autonomía, ofrecida por Marruecos, como fórmula ilegal e ilegítima, advirtiendo que se plantea una nueva política colonial, a la que están acostumbradas las monarquías autócratas y autoritarias. Es un camino hacia atrás.

Por mucho que se empeñe el Gobierno y lamente el anuncio, Argelia ya no es un país amigo, como lo ha sido durante veinte años.

¿Qué pasará con el gas? 

¿Qué pasará ahora con el tema del gas del que Argelia era uno de nuestros principales surtidores? Técnicamente nada, porque ya nos suministra Estados Unidos. Lo que no se dice es a qué precio. Un avance más en la hegemonía del imperialismo mundial, que está siempre al quite de establecer nuevos negocios, que les interesan especialmente a ellos. Hasta ahora Argelia lo había garantizado, pero la ruptura del acuerdo podría cambiar la situación. El proceder español ha sido muy torpe. El deterioro no puede ser más evidente: no se ha procedido con sentido de Estado.

Se han congelado las domiciliaciones bancarias para el comercio exterior de productos. ¿No habrá entonces más operaciones? ¿Es el final? ¿No fluirá ya más gas? Parece que todo se acabó, si no se arregla. No habrá más operaciones comerciales entre Argelia y España. Con esto no ganamos nada, lo perdemos todo. Solo queda agarrarnos al modelo migratorio de Marruecos. Ya sabemos cuál es la escasa calidad democrática que conlleva. Sus métodos disuasorios pueden acabar en el asesinato en tránsito o en sanciones contundentes de la policía marroquí. ¿Quién lo va a hacer, si no es Marruecos? A cambio, seguirá presionando para que den lo que considera suyo.

Vecino incómodo y nocivo

Habrá que cuidar las relaciones con este vecino incómodo y nocivo. Confiar en él puede ser un error fatal. Los otros no le soportan y por eso rompen todos los tratados. Él sigue imponiendo su hegemonía, continuando la guerra. El Gobierno no se lo creía, pero ya es un hecho. Nadie espera hasta la última hora. Hay que tomar antes las precauciones necesarias para no tener que lamentarlo después.

Uno se ofrece para arreglar la emigración, siendo la puerta de entrada, que puede cerrar. El otro se presenta como fuente de gas. España tiene que escoger, porque ellos dos no pueden verse ni entenderse. ¿Cómo se puede caer en una trampa semejante? Nunca hemos cumplido nuestras obligaciones con el Sáhara. Ni en tiempos de le Dictadura, ni con gobiernos de la derecha, ni tampoco ahora con la izquierda. La crisis colea todavía hoy. Bruselas ha tenido que intervenir. Cesa el ministro Abderrahman Raouya. Confiemos que no reviente todo. @mundiario

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