Rock Hudson, Robert Mitchum, Fabio Testi y las relaciones con Israel

Banderas de España y de Israel. RR SS
Banderas de España y de Israel. / RR SS
Al comienzo de la década de los ochenta, la ausencia de relaciones ya parecía una anomalía y el Gobierno de Calvo Sotelo, que había posicionado a España en el bloque occidental con la entrada en la OTAN, estudia las diferentes posibilidades.
Rock Hudson, Robert Mitchum, Fabio Testi y las relaciones con Israel

La historia de las relaciones entre España e Israel está llena de amores y desamores, citas secretas con la posible amante judía evitando que se entere la mujer árabe y finalmente matrimonio bígamo.

Al poco tiempo de constituirse el estado de Israel, en 1948, España, ansiosa de salir del aislamiento, intentó establecer relaciones diplomáticas, a lo que se negaron los israelitas por el posicionamiento de Franco en la segunda Guerra Mundial.

 Tras la visita de Eisenhower, en 1953, fueron los judíos los que tenían interés en ampliar la lista de países que reconocían a su Estado, pero el Gobierno español no quería por la “tradicional amistad hispanoárabe- “de reciente creación. 

 La ficción se convirtió en realidad tras la primera crisis del petróleo en 1973, ya que los productores exigían un claro posicionamiento político a sus clientes.

Precisamente en aquellos años –1975- se crea la Organización Mundial del Turismo, que elige a Madrid como su sede.

Al comienzo de la década de los ochenta, la ausencia de relaciones ya parecía una anomalía y el Gobierno de Calvo Sotelo, que había posicionado a España en el bloque occidental con la entrada en la OTAN, estudia las diferentes posibilidades. Pero solo con la victoria del PSOE   en 1982 y un par de años después con la de los laboristas en Israel dirigidos por Simón Peres, que a todas sus virtudes políticas unía la de ser primo hermano de Lauren Bacall- Betty Joan Persky de nacimiento-, se avanza rápidamente. Peres y González tenían prestigio internacional y poder interno.

Poco antes, el anterior ejecutivo israelí había nombrado representante permanente ante la OMT a un importante diplomático, Samuel Haddas, que conocía bien nuestro mundo. Había nacido en Argentina en una familia sefardí. Tan ilustre nombramiento dejaba claro que tenía también otras misiones. De hecho tras los acuerdos se convirtió en el primer Embajador de Israel en España.

A principios de 1983 los discretos contactos se intensifican. El primer paso público fue la autorización a Iberia para volar a Israel.

El Gobierno no deseaba darle mucha publicidad a este asunto. González decidió enviar un globo sonda. La delegación oficial que se trasladaría a Israel con motivo del viaje inaugural debería estar presidida por un cargo lo suficientemente importante como para dejar contentos a los huéspedes, pero no excesivamente, lo que podría provocar reacciones de nuestros “tradicionales amigos “ 

Se decidió por tanto que un director general era el nivel correcto y el de turismo, el adecuado. El ministro de Transportes y Turismo Enrique Barón, alineado en el bloque pro-judío, propuso mi nombre que fue aceptado por Moncloa  

Para adornar el viaje organizamos dos semanas gastronómicas de España en Israel, una en Tel Aviv, capital y lugar donde se encuentra el único Aeropuerto Internacional y otra en Jerusalén, alma del país.

El vuelo inaugural Madrid-Barcelona-Tel Aviv se llevó a cabo el 26 de julio de 1983. En el Aeropuerto Ben Gurion nos esperaba el director general de turismo israelí, acompañado de una delegación y una nube de periodistas. Evidentemente los locales le estaban dando a la visita una importancia mayor que las autoridades españolas y la veían, no como exploratoria, sino como una ratificación de que las relaciones estaban ya en marcha.

Celebramos las semanas de España en los principales hoteles de ambas ciudades, con gran éxito. 

El día de la inauguración en Jerusalén, el presentador, en inglés, indicó que tenían el honor de contar con la presencia del director general de turismo de España, Ignacio Vasallo. Al rato se me acercó una cara conocida. Soy Fabio Testi, me dijo, y me preguntó si era pariente de Carlos Vasallo el productor de una de sus últimas películas “ Manaus “ , lo que confirmé . En un perfecto español me indicó que estaba en Jerusalén rodando una película “ Ambassador” o” Embajador en Oriente Medio”  como luego se llamaría en España y que si no me importaba que él y los otros actores , Robert Mitchum y Rock Hudson , se sentaran con nosotros, a lo que accedí gustoso, y allí se plantaron dos tipos que no podían pasar desapercibidos aunque solo fuera por el tamaño. 

Nada sabíamos entonces de la sexualidad de Hudson  y nadie esperaba la rapidez en la evolución de la enfermedad que ya llevaba dentro. Aquella fue su última película y un año después, el 2 de octubre de 1985, fallecía tras su famosa declaración. Era encantador.

Mitchum, más importante en la historia del cine, era un tipo divertido y nada hosco, en contraposición con su imagen. Ambos andaban por la sesentena y sus carreras habían empezado a declinar pero su fama era inmensa.

Al terminar la cena descubrí la verdadera intención de su interés por nosotros. Fabio, que ya se comportaba como si fuera un amigo de toda la vida, me preguntó si podían invitar a las bailarinas a una botella de champán en su suite. Le contesté que no era asunto de mi competencia y que hablaran con ellas y con su representante  que estaba en la mesa.

Efectivamente algunas bailarinas acompañaron a los actores. Parece que alguno disimuló hasta el final.

Las negociaciones entre los Gobiernos siguieron por buen camino y el 17 enero de 1986 se firmó el acuerdo de La Haya por el que los dos Estados establecieron relaciones diplomáticas. @mundiario




 

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