Resines, censurado en Madrid

Antonio Resines, actor, en el pregón de San Isidro 2022. YouTube
Antonio Resines, actor, en el pregón de San Isidro 2022. / YouTube
El sectario no respecta a los otros por una razón espuria, que consiste en no ser de su secta. Aquí lo que se rechaza es lisa y llanamente el pluralismo.
Resines, censurado en Madrid

Dice el alcalde Almeida que están orgullosos de lo que han hecho y de lo que hacen. Cuando oigo hablar con semejante dogmatismo, me parece una señal manifiesta de que les recome la mala conciencia. Esto solo puede corregirse de dos maneras. Una, pidiendo disculpas a los ciudadanos por el mal que se ha hecho. Otra, haciendo las cosas bien en adelante. Somos humanos y podemos equivocarnos.

El propio alcalde pidió al excelente actor español Antonio Resines que pronunciara el pregón de las fiestas de San Isidro, patrón de la villa. Resines, todavía recuperándose de la infección de covid, que estuvo a punto de llevarle a la muerte y de la se salvó gracias al buen hacer de los facultativos del hospital Gregorio Marañón de Madrid, dejó todo para atender al regidor y elaboró un magnífico pregón, muy popular y divertido.

Muy agradecido por lo que hicieron por él en la Sanidad pública, lo primero que se le ocurre es hacer un párrafo de reconocimiento, manifestando su apoyo a todos: personas de la limpieza, médicos, enfermeras, etc. A esto lo llama un grito por la sanidad. Ni están bien pagados ni tampoco bien administrados. Recuerda a los interinos y a los médicos de atención primaria y de las especialidades. Algo tan elemental debió parecer un panfleto reivindicativo al Ayuntamiento.

En el vídeo se ve a las autoridades riendo y aplaudiendo. ¿Acaso les estaba entusiasmando? En el comienzo desde luego que no. La prueba es que lo eliminan de su web. Aquí no aparece, ya que ha quedado censurado, con una descortesía que raya en el bochorno. Así que invita usted a alguien, que no piensa igual que los jerarcas de la institución, y no tiene ni la mínima cortesía de dejar su discurso completo. Puede que este párrafo no les gustara, pero hay que tener el valor de respetarlo íntegramente.

Uno se pregunta si también el Ayuntamiento de Madrid está afectado por esto y no ve las razones de tal molestia. Entonces se da cuenta de que la sanidad la llevan las Comunidades Autónomas, en este caso la de Madrid. Claro, la que podría molestarse es la otra, que espera ser aclamada, por todos los populares madrileños. No se le puede hacer este feo, ahora que están todos unidos para su proclamación. Al alcalde Almeida se le está viendo el plumero generosamente. ¿Qué le importa a él decir a un actor que esto no se hace y tampoco se dice? Córtese el párrafo y así la gente aprenderá y sabrá a qué atenerse. Solo faltaba que alguien de fuera se atreviera a introducir la raíz de la división.

Falta de respeto

Lo que se ha hecho me parece una falta de respeto a la persona a quien se invitó. Lo menos que se debe pedir es cierta educación. Luego se puede valorar lo que ha dicho, pero meter la tijera para producir un tajo no es de recibo. Ahora bien, ¿para qué se van a molestar? Además, es que el contenido del mensaje solo expresa la realidad de lo que nos está pasando y de lo que se sienten tan orgullosos. Sin embargo, de lo malo no se puede presumir, cuando se representa a toda la ciudadanía madrileña. Uno no puede renunciar a la propia identidad.

No se puede censurar a nadie por mostrarse agradecido a quienes le han salvado la vida. Noble es reconocerlo. Diría, incluso, que se trata de una acción virtuosa y tales actos deben ponerse de ejemplo a la ciudadanía, porque esto es hacer lo que se debe. La sanidad pública es magnífica, había dicho antes Resines, porque salva muchas vidas. Es decir, que si la desmantelamos, produciremos más muertes, desatendiendo a los enfermos sin recursos y que más lo necesitan.

Rechazo al pluralismo

Por acciones como esta podría decirse que el Ayuntamiento de Madrid procede con sectarismo y dogmatismo. El sectario no respecta a los otros por una razón espuria, que consiste en no ser de su secta. Aquí lo que se rechaza es lisa y llanamente el pluralismo. Nuestra Constitución habla del pluralismo político, nada menos que en su artículo primero. Parece que esto se quiere corregir de manera contundente. Solo mis doctrinas son aceptables. Es muy fuerte decirlo así y nadie lo aceptaría, pero es lo que se hace en la práctica.

Con un invitado hay que emplear la cortesía como mínimo, precisamente porque se le ha invitado. Si se le ocurre formular alguna observación o crítica, hay que aceptarla, con gallardía, pero no impedirla.

Quizás lo que intentaba el alcalde es mostrar que su prestigio es tan grande que nadie puede negarse a lo que pide, incluso aunque sus ideas sean contrarias. Ahí está su buena gestión, que entenderá la gente inteligente. Esta vez le ha salido mal la jugada. Resines expresa sus opiniones con total tranquilidad, no ofende a nadie, solo agradece el buen hacer con él de la práctica médica. El actor es un tipo muy noble, pero dudo que acepte otro encargo del alcalde, si pretende doblegar sus opiniones sensatas y manifestadas directamente, a la llana.

Un alcalde debería escuchar a todos para sacar lo bueno de las críticas. Esto sería lo sensato. Despreciarlo es de necios. Para un alcalde -que no ganó las elecciones- esto debería ser un timbre de gloria, porque demostraría estar aprendiendo de sus ciudadanos en lugar de pensar que está en la verdad, permitiendo censurar a los demás. Habrá complacido a la otra, pero está perdiendo su alma. Esto es lo que nunca se debe hacer. @mundiario

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