Resaca electoral, malos modos de perdedores y expectativas de cargos

Adeiana Lastra y otros [640x480]
La socialista Adriana Lastra, entre el perdedor y el ganador en Andalucía.
Las resacas electorales siempre dejan lo mismo, pero esta vez, los malos modos de los perdedores se acentuaron y el entusiasmo ganador fue prudente.
Resaca electoral, malos modos de perdedores y expectativas de cargos

Lo peor de unas elecciones es la resaca electoral, a la que no soy nada adicto. Me aburre. Pero hay dos aspectos que sí me interesan desde el punto de vista de la comunicación: los comentarios y valoraciones de los que ganan y de los que pierden. Sobre los primeros, viendo el entusiasmo de los partidarios y seguidores de Moreno, me acordaba de aquello que nos enseñó Duverger, en el sentido de que, en unas elecciones, el poder es un botín, y que el botín se reparte entre los amigos. Así ha sido y sigue siendo en nuestro tiempo. Prueba de ello es que entre los entusiastas que hemos visto esta vez, como se ve en otras pululan, sin duda, los que esperan que les caiga un cargo o conservar o mejorar el que ya tienen. Es la ley de la política. De todos modos, hay que reconocer que el discurso del ganador fue prudente y moderado. A ver ahora.

De cuanto se ha dicho, tras conocerse el resultado electoral en Andalucía, ha habido de todo. Pero en este caso, lo más miserable ha sido lo que largó Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE, una de las ideólogas de la etapa Sánchez, ahora portavoz. Es inevitable recordar al tenerla delante que esta chica ni es nada, ni tiene carrera alguna, ni ha trabajado en nada en su vida, y de que desde los 18 años come la sopa boba de su partido, que nació para ser vanguardia y representación de la clase trabajadora, y no un asilo de funcionarios o beneficiarios.

De ahí que le haya sacudido bien el politólogo Javier Aroca, ya que para justificar la derrotado de su partido, en lugar de reconocer las propias culpas ha dicho que “Moreno Bonilla buscaba unas elecciones con desmovilización por parte del electorado progresista y que convocó el adelanto electoral pensando en su propio interés, no en el de los andaluces,” que, en su mayoría, según parece, son mayoritariamente idiotas. El analista Javier Aroca ha afirmado que todo eso son “excusas de mal perdedor. Yo creo que hay que asumir que ha ganado la derecha, respetar la voluntad de los andaluces, felicitar a quien ha ganado las elecciones y comprometerse seriamente, si es que tienen un proyecto político, a revertir la situación cuando democráticamente toque”. Y en esa línea, el candidato derrotado, Juan Espadas, tampoco ha demostrado la menor caballerosidad al atribuir su derrotado la acción de los otros y no a su propia falta de fuelle para convencer a los andaluces.

Un aviso a Sánchez

En suma, lo de Andalucía, que el PSOE consideraba como un feudo impenetrable, es un serio aviso a Pedro Sánchez y una derrota histórica donde emerge la sombra de la impunidad con que en el pasado se cometieron abusos como la desvergonzada esquilma de los ERES (putas y cocaína incluidos) y que ahora se trata de desdibujar, como ya se hizo cuando Chaves y Griñán fueron juzgados y condenados como si no fueran dos destacados militantes del partido (el primero fue incluso su presidente) mediante un divertido juego de palabras como diciendo que aquellos hechos se produjeron con relación a dos personas que fueran militantes del partido, como si nunca lo fueran.

Pese a que se quiso proyectar sobre Andalucía la eficiencia del Gobierno de Pedro Sánchez, la cosa no funcionó. Y que se insista en que el PSOE sale tan mal parado, hasta en los pueblos que dominaba, se debe a la abstención de sus partidarios, y no a otras causas, es sencillamente patético. Como ha dicho Aroca, que no es precisamente de derechas, “la izquierda es la primera que tiene que aprender la lección. Es un discurso antiguo, pasado, la gente quiere ya otra izquierda, más capacidad positiva, de ofrecer proyectos viables, no esta izquierda que parece que está siempre cabreada con alguien”. Aroca, que fue el primer analista serio que se ocupó del resultado en la noche electoral, dejó en el aire un juicio, a mi entender, definitivo: “A la extrema derecha no le ha parado la izquierda; la ha parado la derecha y eso es lo que hay que reclamarle a la derecha democrática en este país y en Europa. En Europa ya lo hace. Que la derecha se la principal implicada en parar a la extrema derecha”. Y eso es positivo para lo que demanda la sociedad de nuestro tiempo. Creo yo. @mundiario.

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