Réplica de los millennials

Pulgar arriba y pulgar abajo. Pexels
Pulgar arriba y pulgar abajo. / Pexels
Mi artículo del martes pasado, “¿Qué pasa con los millennials a la hora de trabajar?” interpeló a los lectores de esa generación que no tardaron en manifestar sus quejas.  
Réplica de los millennials

Mi artículo del martes pasado, “¿Qué pasa con los millennials a la hora de trabajar?” interpeló a los lectores de esa generación que no tardaron en manifestar sus quejas. Los invité a enviármelas para ser publicadas. A pesar de que los dardos vinieron sin discriminación de género, las que estuvieron dispuestas a expresarse fueron todas mujeres.

A  ellas les agradezco su participación y les cedo el espacio del artículo de hoy:

Laura (23). Licenciada en Administración de Empresas. Trabaja en IBM. Buenos Aires.

“Algunas cosas comparto: lo de la inmediatez es una característica de nuestra generación. Pero sobre todo la primera parte del artículo creo que está hablando de características personales. Es independiente de la generación. Estoy convencida. Eso de no querer tomar el colectivo (autobús), como si fuéramos vagos y no quisiéramos laburar, no lo comparto, de verdad. Una piba, compañera mía, se tomaba como ochenta colectivos para ir a la facu y nadie se enteraba de eso, en ningún momento se quejaba ni decía nada. Como ella, muchos. Siento que el artículo tiene también un sesgo de la generación de nuestros padres donde está muy presente el mandato del trabajo y dan poco lugar al goce como el caso de la candidata que dejaba la oportunidad para después porque se iba a veranear a Punta del Este. El artículo da a entender que la prioridad es el trabajo. Según la autora, habría que dejar esas vacaciones y ese goce porque el trabajo y el esfuerzo están primero. Las vacaciones pueden esperar. Es bastante típico de la generación de nuestros padres. Entonces, cuando viene alguien a romper un poco con ese mandato, lo juzgan. Esa mirada tan negativa a que la mina tenga unas vacaciones no me parece, la verdad.

Tampoco lo del estudio: que alguien que estudió en otra época porque se esforzaba más, se merecía otras cosas, y alguien que hoy se capacite de una manera más rápida merezca menos porque no es tanto el esfuerzo y no es tanto lo que lucha, no estoy de acuerdo. No está bueno divulgar eso de que ‘porque me esfuerzo más, merezco más’. O sea, obvio que uno se tiene que esforzar, pero no esto de ‘yo me esforcé cinco minutos más y tardé dos años más en estudiar algo entonces merezco otra cosa que la otra persona que estudió menos tiempo’.

Lo de la inmediatez siento que comparto, pero también pienso que las redes sociales no son solo de esta generación, personas más grandes son muy adictas a las redes y también tienen problemas de ansiedad. Entiendo que nosotros nacimos con esto y capaz estamos más introducidos, pero me parece que afecta a otras generaciones, aparte de a la nuestra.”

Luciana (23). Estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Trabaja en un estudio de abogados.

“Creo que la autora del artículo habrá tenido malas experiencias con las candidatas y metió a todos en la misma bolsa. También siento que está muy arraigada a su manera de estudiar o de trabajar, como lo habrá hecho ella en su momento y le cuesta entender que hoy en día hay otras formas que no son ni mejores ni peores. Como toda persona mayor. Y nada… sí, estoy de acuerdo en algunas cosas como la inmediatez, estamos acostumbrados a tener todo ya, googleamos y tenemos la respuesta al instante, nos comunicamos por WhatsApp que es  medianamente rápido. Pero bueno, nada, eso, siento que le cuesta ver o le cuesta entender que hoy en día hay otras formas y aparte generaliza un montón.”

Agustina (22). Estudiante de Nutrición.

“Concuerdo en que estamos en la era de la inmediatez y que queremos todo ya. Nacimos con esto de la facilidad en un montón de cosas, pero me parece que es algo de las generaciones pasadas sacarle mérito  a las egresadas de hoy en día de tal carrera porque tuvieron la ayuda o el apoyo de un aparato tecnológico que no existía antes, tipo… me parece que no sos mejor o peor profesional por haber buscado en un libro o en Google. Va por otro lado. Después sí, lo de la inmediatez me parece que es correcto pero a la vez me parece como medio una generalidad, como que está juzgando que todos buscan lo fácil, que no quieren tomar un bondi (bus), no concuerdo con eso. Siento que está hablando de casos particulares, metiendo a toda la generación dentro de la misma bolsa.”

Sofía (23). Licenciada en Recursos Humanos.

“Lo mío va apuntado más a Recursos Humanos, entonces es más general. Trabajo en RRHH en una empresa. Entrevisto perfiles desde mi edad hasta personas grandes, entonces veo un poco la variedad que hay en el mercado. En las empresas hay gente joven  muy capacitada, muy inteligente. De hecho cada vez hay más directores y gerentes jóvenes. Es algo a tener en cuenta. En la búsqueda de personal está bueno prestar atención a las referencias, a lo que se le puede sumar un test psicotécnico.

El tema de la poca experiencia es verdad, pero también hay una realidad: a los jóvenes les cuesta conseguir su primera experiencia laboral y su primer trabajo.

También es cierto que los jóvenes vivimos más estresados porque tenemos un poco el chip de llegar y lograr un montón de cosas para las que, sinceramente, no da la plata. Para mucha gente que, por ejemplo sus papás alquilan, es impensado en un futuro tener una casa propia, en el contexto que tenemos en Argentina.

Estamos expuestos a otros niveles de estrés de los que quizás vivían los que hoy ya no son jóvenes. No digo que no tuvieran sus problemas, pero creo que hoy en día la sociedad demanda mucho más.

Cambiaron mucho las condiciones en un trabajo. Hoy los dos eligen, tanto el candidato como el empleador. El candidato negocia su entrada a la oficina, los beneficios, las vacaciones, el tiempo, el viaje. Después de la pandemia se introduce todo el tema del home office. Me parece que eso es algo súper positivo que se dé hoy en día porque antes, para las empresas, eras un tipo trabajando nueve horas mirando una computadora y nada más. Por eso  hoy las empresas dan tantos beneficios. Se hacen muchas actividades para que la gente pueda relacionarse. Quizás juntan dos áreas para que se relacionen y los llevan un día a navegar o a un picnic o a actividades que tienen que ver con el trabajo en equipo, justamente para salir de esa rutina. Ya se olvidó el trabajo de antes que era estar sentado frente a la computadora, mirando la pantalla y que no volara una mosca. La gente hoy negocia también el tiempo con su familia. Hay muchos que eligen el home office porque quieren estar en su casa con sus hijos cuando llegan del colegio. Tiene que ver con un montón de motivos y creo que la pandemia marcó fuerte todo este tema.

Yo trabajaba en Escobar y tuve una accidente en el auto. Tenía una hora de viaje por la Panamericana, mucho tránsito. Eso  desgasta muchísimo porque las nueve horas de trabajo se hacen doce con la ida y vuelta. Tres horas más fuera de casa. Te estresas en el viaje. Son todos factores para tener en cuenta. Me parece perfecto que un joven los contemple. Yo me quedé en la empresa a pesar del accidente porque sabía que se venía algo mejor. Me tomaron de la empresa madre, y mejoraron las condiciones.

En cuanto a la educación, estoy de acuerdo en que cambió un montón y creo que no es un problema de la generación sino del país, de la educación en general, de los docentes ya desde el colegio. Si no tenés una buena base, ¿cómo vas a poder exigir en una facultad donde van a terminar dejando todos? Por eso también se empieza a flexibilizar tanto porque los jóvenes ya vienen con una base mala y no es culpa de ellos.

Con la tecnología, si bien hay muchas cosas malas como las que menciona el artículo: estar pendiente si te dan un like, si te comentan o te mandan un mensaje. Eso genera bastante depresión en los jóvenes porque para muchos es importante. Pero la realidad es que también las redes sirven un montón. Sin ir más lejos, este artículo yo lo vi porque lo compartió mi tío en Facebook. Entré y lo leí, por eso estamos debatiendo esto. Está LinkedIn que no deja de ser una red social, pero es laboral y profesional y se arman debates muy buenos. Sirve para buscar trabajo. No hay que ver a la tecnología solo como un factor malo sino que hay que adaptarse y subirse a esa tecnología. Es algo muy beneficioso.

También es verdad esto de la ansiedad y de la inmediatez, todo tiene que ver con las redes, uno está conectado todo el día. Quizás no es como antes. Hoy en día es así, y eso genera cierta ansiedad, pero  les pasa a todos, no solo a los jóvenes, en la gente grande también, estás esperando que la persona te conteste, porque tenés a disposición el canal de la comunicación activo veinticuatro horas. Esa es una realidad.

Se habla en el artículo del tema de la amistad. A mí me parece que los jóvenes sí se vinculan. Con mis amigas nos vemos todos los fines de semana. No creo que sean vínculos más fríos, vamos mucho en conjunto a hacer cosas, a armar planes. De hecho, la gente joven va a psicólogos más que la gente grande. Especialmente las mujeres. Y eso es buenísimo. Con lo cual no se refugian en la tecnología para arreglar sus problemas.

En el ámbito laboral, los jóvenes hacen after office, se reúnen para almorzar o en la oficina para ponerse a trabajar en grupo. En pandemia, que hubo trabajo home office, se juntaban a trabajar en una casa. Todo eso habla de  vínculos, no de distancia".

Mercedes (26). Audióloga que formó parte de nuestro centro auditivo en Buenos Aires, la capacitamos en la especialidad y se integró al equipo. Hoy está haciendo un postgrado en España.

“Coincido cien por ciento con el tema del narcisismo y en querer llegar rápido a la cima, también con lo de la ansiedad de empezar a buscar trabajo hoy y querer tener al  menos mañana una entrevista. Me siento reflejada en ese aspecto aún sintiendo que soy bastante lo opuesto a varias de las cosas que dice el artículo. Vicky puede dar fe de esto. Tal vez es mi narcisismo lo que me hace pensar así. (Y se ríe). También pienso que ese narcisismo y el ego impiden que se pueda enseñar algo y dar herramientas para el ejercicio de la profesión a otros que te igualan en edad.

De todas formas, estoy segura de que hay gente para todo y que tal vez después de que yo me fui no han tenido mucha suerte con las últimas postulantes. Yo veo muy de cerca con mis amigas las ganas que tenemos de tener buenos laburos que nos permitan crecer, superarnos, que sean un desafío, empezar a tener nuestros primeros ahorros para proyectar una vida estable.

Me  parece importante decir que, así como hay millennials de todo tipo, también hay empleadores que  no son como el centro Adapto del que formé parte y extraño sinceramente. Algunos se aprovechan mucho y pagan una miseria y dan condiciones de trabajo malísimas. Lo veo  mucho en el sector gastronómico. Por supuesto, nadie quiere laburar por dos mangos.

Me parece muy interesante este debate. Al venir de generaciones tan diferentes, hay concepciones distintas de la vida. ‘Hay mucha tela para cortar’.”

Los millenials se han manifestado a través de sus voceras femeninas. El debate queda abierto. @mundiario

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