El pintoresco alcalde de Vigo, bailarín, cabeza de cabalgatas o telonero

alcalde Vigo (2)
Abel Caballero, aplaudido por su baile. / Autor.
Abel Caballero es capaz de ser telonero en Castrelos, bailar en "O marisquiño" o preceder a los Reyes Magos
El pintoresco alcalde de Vigo, bailarín, cabeza de cabalgatas o telonero

A los vigueses, y sobre todo a sus partidarios que son legión, no le sorprende nada las ocurrencias del su alcalde y sus repetidas muestras de populismo. En los festivales de Castrelos sale en ocasiones de telonero, antes o entre los grupos musicales; en Reyes, va por delante de la cabalgata, como si fuera un rey más a pie, y tiene otras diversas ocurrencias populistas, como a ponerse a bailar ritmos sincopados delante de la masa de asistentes a ese festival que es “O marisquiño”. Desde luego que no tiene sentido del ridículo. Claro que no todos piensan lo mismo, sus partidarios lo consideran el mejor alcalde de la historia de Vigo por las rampas que construido por las rampas que construyó a costa de destruir los característicos bulevares de la Gran Vía, elemento característico de la historia urbana, pero a poco de ser inaugurados ya están averiados. Aparte de ocurrencias e inventos, el alcalde de Vigo, e ilustre hijo de Pontearas, tiene otras muchas particularidades. A su alrededor no brilla ninguna estrella, de suerte que no permite que ningún concejal de su grupo destaca. Y cuando destaca no tarda en prescindir de él o ella. Eso le ocurrió a la maestra, psicopedagoga y doctora en Comunicación Laura López Atrio, que fue una de las más eficaces concejalas de Educación que haya tenido la ciudad, pero que cometió el error de disentir del alcalde y tener criterio propio. Por cierto, que esta ex concejala va a publicar próximamente un libro que se titulará “Ciudades educadoras”, y que cuenta con el respaldo del Consello Social de la Universidad de Vigo, del que formó parte.

No en vano, durante su etapa en la concejalía de Educación, dinamizó el uso y actividad de todos los recursos didácticos de la ciudad, dejando una estela irrepetible, pero cometió el error de tener criterio propio frente a este alcalde que sólo quiere rodearse de personas a quienes pueda manejar para ser siempre el rey del Ayuntamiento. Una evidencia de su megalomanía es que sembró la ciudad de bancos para sentarse, y en lugar de poner “Ayuntamiento de Vigo”, puso “Alcaldía de Vigo”, como si fueran una concesión personal y no un servicio de la propia ciudad, de la que no deja de ser primer edil por el tiempo que sea.

Al alcalde de Vigo Caballero, parece que colocar bien las banderas le importa un pito, por ello no se halla explicación posible por el modo en que nacional fue relegada en un acto tan simbólico como la celebración del Día de Galicia en Castrelos, en que fue colocada de modo preferente la bandera de Vigo y se colocó la nacional subordinada a esta. Sobre la bandera de Vigo habría mucho que hablar, porque la enseña, lábaro o divisa de Vigo es el pendón municipal, de color carmesí con las armas de la ciudad. Ya sé que, en su día, la corporación de su tiempo decidió adoptar como “bandera” de la ciudad una señal marítima, la de la provincia marítima y del puerto de Vigo. En otras ciudades más sensibles, como Cartagena, se cuidaron de no hacer lo mismo y de separar las cosas. Esa bandera multifunción de Vigo era también la que ondeaba al comienzo de las películas de Cesáreo González. ¿Qué es lo que lleva cuando la corporación sale de las Casas Consistoriales, acaso esa bandera o el pendón, el símbolo de la ciudad?

El incompresible trato a las banderas

La Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas (BOE núm. 271, de 12 de noviembre) establece que cuando se utilice la bandera de España ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor. Es, decir, según el caso, en el centro o en el centro a la derecha. Pero el problema no es sólo este caso que parece un descuido incomprensible, sino que, al haber añadido la bandera de Ucrania a la fachada del Ayuntamiento, la colocación de las banderas que era correcta, hasta entonces, también tendría que haber sido modificada y corregida, Es decir, que debería haberse cambiado la posición de la bandera de Vigo y Galicia, permaneciendo en su sitio correcto la de España, pues pasa de estar en el centro a la derecha en el centro, pero cambia la posición de la número 2 que es Galicia. Como ven, da lo mismo, pero la cuestión es que el Gobierno municipal está convocado por una Ley cumplirla y dar el tratamiento que le corresponde a la enseña nacional. Y algunos nos fijamos. Algunos. A otros les da lo mismo, pero yo creo que lo mejor es evitarse problemas y no poner ninguna bandera. Así acertarán siempre.

El pintoresco alcalde de Vigo, bailarín, cabeza de cabalgatas o telonero
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