Nasser Al-Khelaïfi, la gestión del PSG y la realidad del fútbol en Europa

Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG. / @psg_espanol
Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG. / @psg_espanol
El presidente del campeón francés intenta dar lecciones de gestión al fútbol español y al resto del continente, pero si estuviera en un club distinto, su accionar fuera otro. 
Nasser Al-Khelaïfi, la gestión del PSG y la realidad del fútbol en Europa

El descaro del presidente de Nasser Al-Khelaïfi no tiene nombre. El presidente del PSG lanzó un dardo envenenado directamente al FC Barcelona desde Estambul, durante la Asamblea Ordinaria de la ECA (Asociación de Clubes Europeos). Sin nombrar al club azulgrana, el directivo del conjunto parisino aplaudió los cambios económicos que está instaurando la UEFA, a través de la aplicación del Fair Play financiero para evitar costos y gastos descontrolados, que pueden atentar contra la sustentabilidad del negocio del fútbol en el futuro, que a su juicio está en riesgo por las actividades de clubes endeudados y que apelan a fórmulas mágicas para inyectar capital. "ECA continuará construyendo relaciones positivas con todas las partes interesadas: la FIFA, la UEFA y otras confederaciones, las Ligas, las asociaciones nacionales y los aficionados. Todos dentro del fútbol europeo deberían hacer más para beneficiar a todo el juego", señaló.

Un club que año tras año ha invertido enormes cantidades de dinero con el objetivo de mantenerse en lo más alto de la Ligue 1, pero también con la mente puesta en conseguir la primera Champions League de su historia. Durante este verano gastaron 147.5 millones de euros y entre compras y ventas, es de -93.20 millones. Eso sin contar las indemnizaciones por los finiquitos anticipados de los contratos, de técnicos como Unai Emery, Thomas Tuchel y Mauricio Pochettino más el pago de una cláusula de liberación para contratar a Christophe Galtier.

Períodos con pérdidas que asumen sin ningún tipo de problema, porque cuentan con el apoyo del dinero de toda una nación petrolera como Qatar, algo que el Barça no puede hacer, porque depende única y exclusivamente de sus propios recursos para mantenerse a flote, como lo explicó el presidente de LaLiga, Javier Tebas. El español utilizó la red social Twitter, para responderle a Al-Khelaïfi  sobre sus señalamientos. "No hay magia el @FCBarcelona_es ha vendido parte de su patrimonio para cubrir sus pérdidas en el @psg_inside en cambio ´abres el gas´. Para un futbol sostenible lo primero es pagar lo que se debe VERDAD?"

L´Equipe se hizo eco de las extraordinarias pérdidas económicas del PSG meses atrás, lo que en teoría limitaría su accionar en el mercado de fichajes. El déficit de los parisinos durante el ejercicio 2021/2022 oscila entre los 200 y los 300 millones. Los supuestos ingresos récords que obtuvieron, de unos 700 millones, no los ayudaron a esconder la desastrosa gestión del club, y aún así se dieron el lujo de fichar sin problemas, sin necesidad de empeñar activos ni vender a ninguna de sus figuras.

La máxima venta que lograron cerrar durante el período de fichajes fue la de Arnaud Kalimuendo. El delantero se marchó al Rennes a cambio de 20 millones de euros. El resto de los defenestrados por Luis Campos y Galtier se fueron cedidos o porque no se les renovó el contrato. Julian Draxler y Mauro Icardi encontraron acomodo en el Benfica y Galatasaray respectivamente, pero con el PSG asumiendo prácticamente el total de sus millonarios salarios.

La odiosa comparación con Inglaterra

Los clubes de la Premier League se pueden dar esos lujos, porque la venta de sus derechos televisivos les permiten a cada uno de los integrantes recibir una buena tajada de dinero para mantenerse a flote y fichar, sin importar como el caso del Nottingham Forest que sean unos recién ascendidos. El forest tiene una plantilla compuesta por 31 futbolistas profesionales, de los cuales 27 son nuevos; durante el mercado de traspasos lograron vender a 18 y apenas recibieron 7 millones, que resulta en un déficit de -154.95 millones, una cifra asumible porque la competición los genera, algo que no ocurre en el campeonato francés, porque está a galaxias luz de distancia del dinero que mueven desde las islas británicas.

Peor parado sale el campeón francés con otro club Estado, que al menos intenta maquillar un poco su situación. Mansour bin Zayed Al Nahayan ha inyectado millones de euros, para que su proyecto deportivo siga marcando la pauta en Inglaterra. Pep Guardiola ha creado un equipo tremendamente competitivo en todas sus líneas, gracias a excelentes fichajes, pero además han sabido vender muy bien a los jugadores que no se quedan.

Llegaron Erling Haaland, Kalvin Phillips, Manuel Akanji, Sergio Gómez y Stéfan Ortega por 139.5 millones, pero Raheem Sterling, Gabriel Jesus, Oleksandr Zinchenko, Pedro Porro, Ko Itakura y Arijanet Muric le reportaron 159.9 millones, lo que es igual a un saldo positivo de 20.4 millones. Es decir, que con todo el caudal de dinero que recibieron por parte de la Premier, más los premios por quedar campeones, sin duda alguna el negocio es redondo para los citizens.

La experiencia de LaLiga

En dos campeonatos con menos poder económico que la Premier League como LaLiga y la Liga Portuguesa, únicamente se salvan cuatro clubes. El campeón, el Real Madrid mantiene prácticamente el mismo bloque que los llevó a ganar la Primera División, la Supercopa de España y la Champions League. Las únicas dos únicas caras nuevas son Aurélien Tchouaméni y Antonio Rüdiger; el francés llegó al Bernabéu por 80 millones que se pueden convertir en 100, siempre y cuando se cumplan las variables, mientras tanto el alemán llegó libre procedente del Chelsea.

A lo largo de los últimos años, Florentino Pérez no se ha empleado a fondo en la contratación de grandes figuras, excepto por las fuertes inversiones hechas por Eden Hazard y Luka Jovic. Cristiano Ronaldo, Álvaro Morata, Gonzalo Higuaín, Mesut Özil y recientemente Carlos Henrique Casemiro se han ido por buenas sumas de dinero, que le han permitido al club poder seguir funcionando y compitiendo, además de hacer las refacciones pertinentes para remodelar el Santiago Bernabéu. El saldo positivo de este verano entre compras y ventas asciende a 12.15 millones gracias a las salidas del mencionado Casemiro, Takefusa Kubo, Borja Mayoral, Miguel Gutiérrez y Víctor Chust.

Pero si miran con lupa el resto de los clubes españoles, el panorama es desolador. El Sevilla se vio obligado a desprenderse de sus dos buques insignias, Diego Carlos y Jules Koundé, para maquillar sus números, el Betis sufrió un mundo para lograr las inscripciones de sus futbolistas nuevos pero también de algunos veteranos como fue el caso de Claudio Bravo y el Atlético de Madrid, que al igual que los sevillanos juegan la Champions League, apenas pudieron invertir 26.9 millones en dos fichajes y aún así terminaron con saldo de -19.55.

También hay que ver los casos de la Real Sociedad y el Valencia, que perdieron a sus mejores futbolistas ante el poder de dos clubes Estado. Alexander Isak se fue al Newcastle por 70 millones y Carlos Soler al PSG por tan solo 18 millones. Los ases de LaLiga se marchan algunas veces por una montaña de euros como fue el caso del sueco y otras como auténticos chollos como fue la operación del canterano valencianista.

El buen ojo de los grandes clubes lusitanos

Finalmente tenemos a los portugueses. Desde hace años los tres grandes clubes de los vecinos de España han aprendido a adaptarse, porque están conscientes que su campeonato no puede competir con el resto de las grandes ligas europeas de élite, pero se aprovechan de su buen ojo para captar a talentosas figuras en ciernes, para posteriormente venderlas a precio de diamantes.  El Porto desde hace muchísimos años se ha desprendido de sus principales figuras. Desde los tiempos de Paulo Futre, pasando por los años de Vítor Baía, Fernando Couto, Ricardo Quaresma, después en la última época dorada en Europa con José Mourinho en el banquillo. Pinto Da Costa, presidente de los dragones azules se encargó de sacarle el máximo rendimiento económico a los éxitos conseguidos en los primeros años del siglo veintiuno, cuando encadenaron los triunfos en la UEFA Europa League y en la Champions League.

Desde ese momento vendieron a gran parte de sus estrellas como Falcao, Deco, Pepe, Danilo, James Rodríguez y otros tantos, pero llegaron otros que siguieron alimentando la dinámica de comprar barato y vender muy caro o desprenderse de sus mejores canteranos como Vitinha y Fabio Vieíra vendidos al PSG y Arsenal por 41.5 y 35 millones respectivamente. Como es de esperarse el saldo del conjunto que hace vida en el Estadio do Dragão es positivo por 38 millones.

Tres cuartos de lo mismo aplica con el Benfica. Vendieron al Liverpool a Darwin Núñez por 75 millones (que pueden ser 100 si se cumplen las variables) y además Roman Yaremchuk se fue al Club Brujas por 16 millones y Éverton volvió a Brasil gracias a los 13 millones que puso el Flamengo. El mercado fue positivo para las águilas de la capital lusitana, que resultaron en 62 millones. Y finalmente está el caso del Sporting Club de Portugal, los leones verdes se apuntaron un verano también con ganancias de 73.85 millones.

Los lisboetas se frotan las manos con todo el arsenal que tienen en su plantilla, para afrontar con garantías la temporada. Aunque no han comenzado con buen pie en el torneo nacional, su potencial se ha puesto a prueba en la Champions, con dos magníficas actuaciones en las primeras fechas, una de ellas ante el millonario Tottenham de Inglaterra. y otra ante el vigente campeón de la UEFA Europa League, el Eintracht Frankfurt. El Sporting vendió a Matheus Nunes por 45 millones al Wolverhampton, Nuno Mendes por 38 millones al PSG y a João Palhinha al Fulham,  unas transacciones que le permitieron terminar con un saldo positivo también de 73.85 millones. 

La conclusión es obvia, el modelo portugués es el camino a seguir para los clubes que no son como el PSG que puede pedir ayuda a Qatar cuando desee, para afrontar los fichajes que le hacen falta o pagar las cuentas pendientes. Los clubes Estado son la verdadera amenaza para el mundo del fútbol, porque juegan con otras reglas que no se ajustan a las normas que sí tienen que seguir el resto, que tienen que desprenderse de activos en forma de jugadores como lo hacen en Portugal especialmente o como lo hizo el FC Barcelona activando palancas, que no es otra cosa que la venta pedazo a pedazo del patrimonio conseguido durante más de 100 años de gestión. @mundiario

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