Iluminación, paisaje nocturno y sostenibilidad urbana

Torre de Hércules. / Mundiario
Torre de Hércules. / Mundiario
El plan director de iluminación y paisaje nocturno en zona PEPRI de A Coruña es también un enfoque necesario en la nueva planificación urbana de la ciudad.
Iluminación, paisaje nocturno y sostenibilidad urbana

En un anterior artículo  en estas páginas de MUNDIARIO sobre la inaplazable necesidad de reducir las emisiones contaminantes en nuestras ciudades desde la perspectiva de la movilidad urbana, observaba como los compromisos sobre clima y salud pública exigen de los responsables públicos la adopción valiente de decisiones que mejoren sensiblemente nuestros índices de contaminación, hacia entornos urbanos más saludables y sostenibles. Señalaba la necesidad de apostar por políticas que mejoren nuestra calidad del aire, reduzcan el ruido y propicien la recuperación de espacio público. Los compromisos de España para 2030 y 2050,  alineados con las estrategias de energía y clima de la Unión Europea (Pacto Verde Europeo), implican una responsabilidad colectiva. 

La iluminación exterior de una ciudad representa aproximadamente la mitad de la energía eléctrica que consume y la mejora de su eficiencia representa uno de los principales objetivos de la UE para la reducción de las emisiones de CO2. La renovación de los sistemas de alumbrado urbano, que favorecen la reducción de los costes de ges¬tión y de financiación, está siendo apoyada decididamente por los fondos comunitarios, que ahora se están también dirigiendo a incentivar la eficiencia energética en los propios hogares. Este enfoque ha sido en los últimos años la razón casi exclusiva para la renovación de las infraestructuras de iluminación pública.

Sin embargo, los procesos de renovación de la iluminación urbana deben responder a una estrategia más amplia en sus objetivos, como pueden ser la mejora de la calidad del espacio público, la valorización del patrimonio cultural y arquitectónico o una adecuada atención a las actividades culturales o económicas que se desarrollan en las ciudades durante la noche.

El paisaje nocturno refleja la identidad de la ciudad, a menudo incluso convirtiéndose en una marca que sirve para la promoción turística y de la vida nocturna. Debido a que la luz incide en la percepción del espacio, determina también una experiencia emocional. 

La iluminación de los espacios públicos

Pero la noche debe ser también un elemento de valor a proteger, considerando los aspectos ambientales, evaluando el impacto de la luz artificial sobre el ecosistema en una estrategia de desarrollo sostenible que vaya más allá de la optimización de los recursos económicos y energéticos. Cualquier actuación sobre la iluminación de los espacios públicos, sobre el paisaje nocturno, debería incluir criterios de diseño integrados en las políticas de desarrollo urbano de cada ciudad.

La iluminación de la red viaria, de los espacios públicos, de los elementos arquitectónicos y patrimoniales de la ciudad, incluso la  luz privada, son distintas capas de iluminación que deben integrarse de forma multidisciplinar en la planificación de la ciudad, incluso con apoyo normativo en instrumentos de planeamiento urbanístico.

Como observa el arquitecto Darío Núñez Salazar, muy a menudo, el alumbrado urbano se aborda como la inevitable necesidad de interrumpir la oscuridad, a favor de la funcionalidad y la seguridad. El planteamiento de iluminación se centra, entonces, en proveer de la mayor cantidad de luz al menor coste posible. El impacto ambiental es abordado simplemente desde el punto de vista energético, el uso de la energía se minimiza por razones medioambientales y económicas. Y si bien hoy en día es más común hablar de la contaminación lumínica, poco se habla de la transformación del carácter de la noche. 

Por su parte el urbanista Juan Carlos García de los Reyes sostiene que es posible imaginar y planificar una estrategia de iluminación que no atienda solo a la función ligada a la seguridad y a la protección de los ciudadanos, sino como elemento que cualifica los espacios comunes, que facilita y propicia la vida social después del anochecer, que refuerza la identidad cultural mediante la puesta en valor el patrimonio histórico, y como instrumento de apoyo a la economía de la noche y al turismo. El Urbanismo de la Luz, señala, surge para integrar el paisaje nocturno en las políticas de desarrollo urbano.

La planificación de iluminación urbana

En España, aunque se haya intentado fomentar esta práctica desde diferentes foros e iniciativas, no hay apenas experiencias sobre la planificación de iluminación urbana, esto es, del paisaje nocturno de la ciudad. Pero ciudades europeas como Ámsterdam, Amberes, Bolonia, Londres, Gante, Ginebra, Lyon, Rotterdam o Estrasburgo, han explorado los diferentes enfoques y desafíos comunes vinculados al desarrollo de sus paisajes nocturnos.

Y en esta línea de trabajo es en la que se ha presentado ante el Comité Español de Iluminación, en su XLVIII Simposium Nacional de Alumbrado celebrado en Cartagena durante este pasado mes de mayo, el Plan director de iluminación y paisaje nocturno en la zona PEPRI de A Coruña

Esperemos que este plan llegue a buen puerto, la ciudad también precisa este enfoque para un desarrollo más sostenible. @mundiario

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