Hegemonía en derechos y valores

OTAN. / Twitter.
OTAN. / Twitter.
Hemos alcanzado el poder hegemónico con la OTAN. EE UU la mantiene e impone al resto de pueblos europeos que contribuyan con ingentes cantidades millonarias. ¿Quién puede negarse? En este momento nadie. 
Hegemonía en derechos y valores

Entiendo los Derechos Humanos como un catálogo histórico, proclamado por Naciones Unidas en 1948, para limitar el poder político de los Estados. Se trata de un referente básico, no dogmático ni inmutable. Son algo vivo y, por tanto, cambiante. No se trata de proponerlos como dogmas, sino a modo de desiderátum, que puede cambiar. Vivimos en un mundo en el que los recursos mediáticos van en contra de estos modelos, presentando formas de bienestar, placeres y prestigio social, incompatibles con la educación moral que plantea la escuela a contracorriente.

El proyecto universal de los derechos humanos chocará siempre con los derechos económicos e incluso sociales. Por eso se ha denominado proyecto inacabado. De momento enfrenta a Occidente con Oriente. Estos dos núcleos generales tienen una forma de ver el mundo difícilmente compatible. Habría que hacer un esfuerzo sobrehumano para armonizarlos. Creo que no se ha hecho, ni tampoco se hará. Esto es trágico. A veces se suscriben, pero las prácticas los rechazan.

Las prácticas enseñan que durante siglos se mantuvo que los nativos del siglo XVI carecían de alma y, por tanto, de principios y valores. Un Papa cayó en la cuenta de que entonces no tenía mucho sentido evangelizarlos, proporcionándoles valores y principios cristianos. Las Casas llevó a cabo una lucha sin cuartel. En aquel tiempo se les achacaban toda clase de crímenes, atrocidades, destrucciones y saqueos, propios de gente salvaje. No tenían principios y valores, es decir, no eran los europeos. El pensamiento europeo dominante y colonial rechazaba sus fuentes de vida, a veces con ventaja sobre el mundo europeo

La hegemonía la llevaba Europa

Aquí puede haber una contradicción profunda. Los valores y principios europeos son propios de occidente y europeos, pero no universales. Ahora bien, la hegemonía la llevaba Europa, que los elevó a universalidad, obligando a actuar en esta línea. Los valores universales se reconocen como propios y esto los eleva universalmente. En base a esto, Francisco de Victoria justificó la ocupación de las colonias. Como carecían de tales principios y valores tenían que ser sometidos a tutela por los colonizadores. Partían de que no tenían valores y por eso había que protegerlos con la imposición y colonización. Menudos argumentos históricos. Como no tienen valores, hay que imponerlos en lugar de descubrir los suyos propios.

Los valores de un pueblo no pueden visualizarse, si carecen de fuerza para imponerse. Y hasta que no alcancen hegemonía y fuerza quedarán sin hacerse visibles. Estas son las raíces que han ido creciendo y extendiéndose por doquier. Actualmente, hemos alcanzado el poder hegemónico con la OTAN. Estados Unidos la mantiene e impone al resto de pueblos europeos que contribuyan con ingentes cantidades millonarias. ¿Quién puede negarse? En este momento nadie. Palestina no tiene nada que hacer en el tablero internacional, no digamos la República Saharaui. Lo han perdido todo por no doblegarse. Su derecho de autodeterminación está desapareciendo sin remedio. Primero hay que someterse, después llegarán unas migajas y así hasta que puedan dar la vuelta a la situación. Israel se sometió y ahora es dueño de su autonomía. Qué mal va el mundo.

A Timor le acusaron de graves violaciones de los derechos humanos y fue invadido. Había que parar el avance del comunismo en Indonesia y Estados Unidos se empleó a fondo. En Ucrania los ejércitos ucranianos y ruso han cometido crímenes. Unos se silencian y otros se realzan. La hegemonía planetaria manda. ¿Se pueden violar valores para defenderlos? Puede que sí. A WikiLeaks se le lleva silenciando mucho tiempo, por algo será.

Cuestión de prioridades

Luego está, igualmente, la cuestión de las prioridades. El catálogo permanece, pero, como todo no se puede hacer a la vez, unos derechos se han realizado ya, otros están en puertas y algunos ni siquiera han comenzado a plantearse. Cuando las cosas se retrasan demasiado, pueden acabar olvidándose o relegándose hasta el infinito. Todo es cuestión de conveniencias.

Lo que sea conveniente hacer en determinados momentos puede llegar hasta los máximos extremos. ¿Quién se acuerda ahora, aunque no haya pasado tanto tiempo, que Irak carecía de armas de destrucción masiva? Pues fue invadido en base a tal supuesto, que resultó falso, aunque todavía algún mostrenco no haya pedido las disculpas necesarias. Podría ser una convicción razonable de tres gobernantes, de acuerdo, pero, cuando resulta falsa, lo menos que se puede pedir es una disculpa o un mea culpa, si se es cristiano. Los valores y derechos universales lo son porque alguien los impone.

¿También en los valores hay un monopolio como en las industrias? Tabaco, petróleo, gasolineras han sido modélicos en esto, aunque hay más. Ante un atentado importante los países aumentan los ataques contra el terrorismo y los medios defensivos de todo tipo. La ministra de defensa de España pide ahora tres mil millones de euros más para reforzar la OTAN. Es, incluso, antes que el propio país. Organiza una cultura de guerra en lugar de armar la paz. Y todo porque ahora está en las agendas de la actualidad. No será ningún error, porque ya se encargará la publicidad de justificarlo. Todo deberá dar un importante giro para que el titular de defensa siguiente se atreva a liquidar semejante política. Desde luego, no lo hará la oposición de este momento.

Israel invade Palestina, sin que nadie le acuse de violar el orden internacional. Rusia hace lo mismo con Ucrania. Los dos países ofrecen sus particulares justificaciones, que nadie cuestiona, porque están apoyadas por hegemonías poderosas. ¿Por qué se acepta tan fácilmente la guerra en lugar de la paz? Mientras no queden garantizados los derechos básicos de la libertad, igualdad, tolerancia, solidaridad y lo medioambiental, los Derechos Humanos tampoco se podrán realizar. Además, y previamente, los países firmantes del catálogo tienen que garantizar con sus prácticas lo que han firmado y quien no lo haga debe ser sancionado por el resto de acuerdo con el orden internacional. Esto es muy difícil de conseguir, pero no imposible. @mundiario

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